Liderazgo


Un extracto del material que sirvió de base para la reflexión compartida este último domingo (27/03/11).

Un líder es “una persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora”, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Viene del inglés “leader” y este a su vez del inglés antiguo laeden que remite al “acto de ir con alguien”. Se piensa que la raíz de esta palabra se halla en el término indoeuropeo “leit” que quiere decir: “avanzar o ir hacia delante”. En el indoeuropeo, esta palabra se halla íntimamente vinculada con la idea de guía. La labor del líder es la de guiar, encaminar, direccionar a las personas para que puedan avanzar en una determinada dirección. Al parecer, en un principio se trataba de un aspecto fundamentalmente geográfico. Trasladar de un lugar a otro a la tribu o comunidad. Quien lideraba debía conocer el lugar al cual se hallaba encaminando al resto de las personas. Además debía conocer las posibilidades y capacidades de la tribu para poder llegar a su objetivo.

Esto supone algo muy distinto de lo que en la actualidad se tiende a entender por liderazgo. Libros sobre el tema, principios irrefutables para alcanzar el liderazgo, hábitos, actitudes, etc., tiene por objetivo permitir que cualquiera llegue a ser un líder. La pregunta es: ¿Por qué tanto interés en ser líder? Lo cierto es que cada vez más, el liderazgo se halla vinculado con el tema del poder: Quien es líder, posee poder y esto seduce a los hombres. El liderazgo que en la actualidad se enseña en muchos cursillos y libros de autoayuda, poco tiene que ver con la visión antigua de liderazgo como guía de la comunidad. Menos tiene que ver con la visión bíblica del liderazgo. Veamos un poco la manera cómo es visto el liderazgo en el texto bíblico.

El primer dato que se asume desde una mirada sumamente superficial es que la palabra “líder” no es bíblica. De hecho, en el texto de la Reina Valera -se enfatiza-, no aparece tal palabra; no obstante en la versión inglesa de la Biblia, King-James aparece siete veces.

El hecho se debe a que esta palabra es más apreciada en su lengua nativa. De igual manera la traducción Brenton del Antiguo Testamento al inglés menciona en 32 ocasiones la palabra “leader”.

En la actualidad esta palabra es cada vez más aceptada en la lengua hispana por lo que es más común encontrarla en las traducción más modernas de la Biblia. Así, la Traducción del Lenguaje Sencillo usa 177 veces esta palabra para traducir diversos términos de los textos griego y hebreo de la Biblia.

Debemos notar que existe una palabra en el griego muy emparentada con la definición arriba mencionada guiar, encaminar, direccionar –. Se trata de ἡγεομαι que puede traducirse como “conducir por el camino, presidir, gobernar, ser el principal”.

Esta palabra aparece en la biblia 127 veces. Un ejemplo de este uso se halla en Hechos 15:22 donde se habla de ciertos hermanos que fueron escogidos por la iglesia como ἡγουμένους, es decir como líderes –la RV traduce como “principales”-.

Quizá el caso más curioso sea el de Hebreos 13:7 donde se dice Μνημονεύετε τῶν ἡγουμένων ὑμῶν, que traducido sería “acuérdense de sus líderes” o “acuérdense de quienes los guían” pero que la Reina Valera a optado por traducir “acordaos de vuestros pastores”.

El mismo texto de Hebreos nos muestra los límites y objetivo final del liderazgo cristiano. La labor principal del líder cristiano es la de guiar, conducir o direccionar al pueblo y, más específicamente, conducirlo según la Palabra de Dios. De igual manera, de Jesús se dice en Mateo 2:6 que habría de ser “un guiador” y “un pastor”, entendiendo estos dos términos como sinónimos.

En Lucas 22:26 se habla del ἡγούμενος –líder o el que dirige- y se especifica que el mismo debe ser ὡς ὁ διακονῶν, es decir, “como el que sirve”.

La idea de líder-siervo se halla de manera marcada en el texto bíblico de modo tal que la palabra διάκονος pasa a ser representativo de un dirigente de la iglesia. Así, por ejemplo, a Timoteo se lo llama, como líder, a ser un buen διάκονος Χριστοῦ Ἰησοῦ, es decir, un buen “ministro/siervo de Jesucristo”.

En conclusión podemos decir que el siervo/líder se halla encomendado a la tarea de servir guiando a la congregación conforme a la palabra de Dios.

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