David Wilkerson

El día de ayer, Miércoles 27 de Abril de 2011, el Pastor David Wilkerson falleció luego de colisionar de frente contra un camión. Por razones aún desconocidas, su vehículo se salió de su carril atravesando al carril contrario en la carretera US 175 de Texas.  El conductor del camión vio el vehículo y trató de esquivarlo, pero aún así colisionó de frente, según el policía Eric Long.

Wilkerson es recordado aún por su labor entre las pandillas de Nueva York en los años setenta. En 1987 fundó la Iglesia de Times Square en Nueva York. En aquellos tiempos la zona de Times Square tenía una mala reputación por ser  zona de encuentro de “prostitutas, fugitivos, adictos a las drogas, indigentes y estafadores, junto con shows en vivo y salas de cine para adultos”. COn el objetivo de ayudar  a aquellas personas, el Pastor Wilkerson fundó una iglesia precisamente en aquel lugar.

A lo largo de los últimos años, también había dedicado una buena cantidad de tiempo a dar conferencias acerca de la situación actual de la iglesia y el desafío de Dios para la misma en estos tiempos.

Transcribimos aquí las palabras de la última entrada de su blog, con fecha 27 de Abril de 2011:

CUANDO TODOS LOS RECURSOS FALLAN

Creer cuando todos los recursos fracasan complace sumamente a Dios y es altamente aceptado por él. Jesús dijo a Tomás: “Has creído porque has visto, pero bienaventurados los que creen y no han visto” (Juan 20:29).

Bienaventurados los que creen cuando no hay evidencia de una respuesta a su oración. Bienaventurados aquéllos quienes confían más allá de la esperanza cuando todos los medios han fracasado.

Alguien ha llegado a un lugar de desesperación, al final de la esperanza y al término de todo recurso. Un ser querido se enfrenta a la muerte y los médicos no dan esperanza. La muerte parece inevitable. La esperanza se ha ido. Oró por el milagro pero éste no ha sucedido.

Es en este momento cuando los bastiones de Satanás se dirigen a atacar su mente con miedo, ira y preguntas abrumadoras como: “¿Dónde está tu Dios? Usted oró hasta que no le quedaron lágrimas, ayunó, permaneció en las promesas y confió”. Pensamientos blasfemos se inyectan en su mente: “La oración falló, la fe falló. No voy a abandonar a Dios pero no confiaré en él nunca más. ¡No vale la pena!” Inclusive preguntas sobre la existencia de Dios vienen a su mente.

Todo esto ha sido el dispositivo que Satanás ha empleado durante siglos. Algunos de los hombres y mujeres mas piadosos de todos los tiempos vivieron tales ataques demoníacos.

Para aquellos que pasan por el valle de sombra de muerte, oigan esta palabra: El llanto durará algunas oscuras y terribles noches, pero en medio de esa oscuridad pronto oirá el susurro del Padre: “Yo estoy contigo. En este momento no puedo decirte por qué, pero un día todo tendrá sentido. Verás que todo era parte de mi plan. No fue un accidente. No ha sido un fracaso de tu parte. Agárrate fuerte. Deja que te abrace en esta hora de dolor”.

Amado, Dios nunca ha dejado de actuar en bondad y amor. Cuando todos los recursos fallan, su amor prevalece. Aférrese a su fe. Permanezca firme en su Palabra. No hay otra esperanza en este mundo.

tomado de: davidwilkersoninspanish.blogspot.com/

La sociedad actual ha convertido al sexo en un ídolo

La revista Protestante Digital, con fecha 25 de Abril de 2011 ha publicado el siguiente artículo que creemos puede ser de sumo interés:

Frente al tabú que resulta en muchas iglesias y ante la necesidad de una formación y un acercamiento amplio al tema del sexo,  la Alianza Evangélica Española organiza, del 2 al 5 de mayo en Tarragona, un seminario que abordará la pastoral de la sexualidad . En la 12ª edición del Seminario, pastores, psicólogos y diversos profesionales se esforzarán en dar respuesta a muchos de los interrogantes que se plantean.

Uno de los ponentes será el teólogo y pastor  José de Segovia , que en la  entrevista concedida a ProtestanteDigital.com  ha destacado algunas de las claves en las que profundizará en las plenarias, una serie titulada  “El Evangelio y el sexo” .

José de Segovia, que también es uno de los coordinadores del Seminario, explica la necesidad de que la iglesia afronte este tema desde una perspectiva original respecto a los enfoques que la sociedad actual ofrece.  La visión cristiana de la sexualidad no debe conformarse con responder condenando los modelos que no comparte, sino que “debe ir más allá” para ofrecer una respuesta diferente, una respuesta “que surja del mismo Evangelio”.

La clave está en entender  “que más allá del tabú del sexo en la iglesia, debemos hablar de ello y relacionarlo con el propósito de Dios” . De Segovia explica que aún la literatura evangélica ha contribuido a “hacer de la sexualidad una especie de ídolo” que se reserva al disfrute único “del matrimonio”. En su opinión, “la Biblia nos expone un cuadro más realista” y el sexo “no puede darnos la satisfacción que nos da Cristo Jesús”.

De Segovia entiende que  la sociedad actual hace del sexo “un ídolo, como el poder o el dinero. Y cuando se sirve a estos en lugar de servir al Dios vivo y verdadero, no encontramos la realización personal” , explica. Por eso el llamado fundamental es “al evangelio, a encontrar la satisfacción competa en Él, y de esta forma, encontrar en la sexualidad un medio por el que reconozcamos la bondad de este Dios creativo”.

 RESPUESTAS EQUÍVOCAS
Para este pastor, la sociedad adopta tres actitudes diferentes respecto a la sexualidad. Una es la que lo considera “como un  apetito natural ” que debe ser satisfecho sin mayor consideración. Una visión inspirada en “los antiguos griegos y romanos” y que vuelve a tener auge en la actualidad.

Otra perspectiva es la “platonista”, que calificarían al sexo como “una  pasión animal ”, rebajando su importancia y diferenciándolo de los “apetitos del alma”. Esta visión, adoptada por la iglesia durante muchos siglos, tampoco se correspondería con  la verdad bíblica, que según José de Segovia afirma que el sexo “es algo bueno, creado por Dios” . La tercera perspectiva sería la “ romántica , aquella que surge como oposición al victorianismo que buscaba reprimir lo primario del sexo, y por tanto se realza el papel creativo”.

Todas estas perspectivas muestran la importancia que la sociedad otorga al sexo, un tema que, por tanto, la iglesia no debe evitar. “Muchos viven para el sexo”, haciendo de este el objeto de su instinto idólatra. Por eso en la Biblia explica que el problema está en la idolatría que lleva a pensar que en el sexo se puede encontrar la satisfacción que el ser humano sólo puede saciar en Dios.

 UN ENFOQUE MÁS AMPLIO
 El enfoque con el que uno se acerca a la sexualidad desde la perspectiva cristiana suele adolecer de un exceso de moralismo” , afirma el coordinador del encuentro. Para José de Segovia es necesario avanzar, sobre todo al tratar este tema con los jóvenes. “A la juventud no se le hace ningún favor exponiendo las limitaciones en su sexualidad. Hay que ver hacia dónde apuntan estos deseos”, y mostrar cómo la verdadera respuesta no está en fórmulas legalistas.

El Seminario intentará dar un enfoque “equilibrado”, viendo aspectos terapéuticos, pastorales y teológicos. “Es interesante ver lo que el Evangelio dice acerca del sexo”, afirma De Segovia. “Hemos pensado poco sobre lo que significa el evangelio en la vida de cada persona.  La sexualidad está en la vida, marca todo tipo de relaciones , no sólo las genitales. No es casualidad que se acuda a la sexualidad como imagen de nuestra unión con Dios”, explica.

 Las plenarias indagarán en la figura de Cristo y la importancia de su mensaje  respecto a este tema. “Jesús es el prototipo de humanidad, nos muestra realmente lo que es ser humano. Muestra que se puede ser verdaderamente hombre y no dar a las relaciones sexuales el sentido de el último fin del ser humano”, afirma.

También se explicará la doctrina que Pablo dejó en sus cartas a las iglesias. Un apóstol Pablo “que se ha convertido en el centro de las críticas” cuando es “realista” en su visión de la sexualidad, según el conferenciante.  “En Pablo vemos cómo no consideraba al cuerpo como algo inferior: al contrario, ve en él la morada de Dios, lo que tiene unas implicaciones éticas inmensas  (…) Dios no desprecia nuestro cuerpo, y nosotros tampoco debemos despreciarlo”, explica José De Segovia.

El artículo completo en: http://www.protestantedigital.com/ES/Espana/articulo/12488/la-sociedad-actual-ha-convertido-al-sexo-en

Albert Benjamin Simpson, fundador de la ACyM

Albert Benjamin Simpson, fundador de la Alianza Cristiana y Misionera

Alberto Benjamín Simpson nació en Canada, en una pequeña isla de la costa atlántica llamada Isla del Príncipe Eduardo, cerca del poblado de Cavendish, el 15 de diciembre de 1843.

Cuando apenas iba a cumplir los tres años de edad la familia se trasladó a las afueras de Ontario donde le padre había adquirido una granja. Su familia pertenecía a la iglesia presbiteriana escocesa. Se trataba de una de las corrientes más estrictas del protestantismo. Sus padres se encargaron de inculcarle la piedad durante los primeros años de su vida. Poco más tarde Simpson recordará que en ocasiones veía a su madre de rodillas orando por cierto problemas financieros. Este tipo de impresiones marcará profundamente la vida del futuro fundador de la Alianza.

Simpson era el cuarto hijo de la familia. El anhelo de sus padres era que el primero de los cuatro siguiera el ministerio, sin embargo, llegado el momento de partir del hermano mayor, Alberto, con tan solo catorce años, rogó a su padre le  permitiese estudiar a él también. Estaba dispuesto a costearse los estudios por su cuenta.

Aún no sentía un claro llamado para servir a Dios, pero durante un período de tiempo que debió pasar en casa debido a una enfermedad, halló la salvación por medio del ministerio del predicador Henry Grattan Guinness. Retomó entonces sus estudios y con la ayuda de dos becas que recibió como estímulo por su dedicación, finalizó sus estudios y fue ordenado ministro de la Iglesia Presbiteriana de Escocia en 1865, a la edad de 21 años. Ese mismo día se incorpora a la Knox Presbyterian Church de Hamilton donde servirá por ocho años. Al siguiente día de su graduación -13 de septiembre- se casa con Margaret Henry.

Contando con 30 años de edad, un ministerio sólido y una buena reputación  a lo largo de las iglesias de Canadá, decide trasladarse a los Estados Unidos, donde asume el liderazgo de la Chestnut Street Presbyterian Church, la mayor iglesia de Louisville, Kentucky. En su primera predicación en esta iglesia declaró: “El lema y la nota característica de mi ministerio aquí en esta ciudad de Louisville será solamente Jesucristo” A pesar del éxito que lograba por medio de la evangelización, Simpson se sintió frustrado por la renuencia de la iglesia a aceptar esta carga por un más amplio esfuerzo evangelizador. Luego de cinco años de ministerio, siente un profundo llamado a trabajar con los migrantes que llegan a la ciudad de Nueva York, por lo que decide trasladarse a esa ciudad donde empieza a pastorear la iglesia presbiteriana de la calle 13.  La iglesia de la calle trece le ofrecía estabilidad y una buena remuneración, sin embargo, su pasión eran los miles que vivían sin Dios.  Una noche, en oración fue tal su angustia que tomó un globo terráqueo, lo apretó contra su pecho y clamó: “¡Oh Dios, úsame para la salvación de los hombres y mujeres del mundo entero, que mueren en las tinieblas espirituales sin ningún rayo de luz”

A partir de esto dejó las múltiples conferencias en que se lo solicitaba y empezó a salir a las calles para llevar las buenas nuevas a los transeúntes. Poco a poco la iglesia se fue llenando con personas de la más variada condición social. Esto último molestó a la acomodada iglesia presbiteriana por lo que Simpson decidió dejar la iglesia y su comodidad para dedicarse de lleno al evangelio.

En una carta cuenta este hecho así: “…Por lo tanto, después de tres años de gran compañerismo y perfecto entendimiento con estas queridas personas, y sin que mediasen desacuerdos de ninguna clase, les dije francamente que Dios me llamaba para un trabajo diferente, y pedí al Presbiterio de Nueva York que me dejase en libertad con el propósito de llevar el evangelio a las masas”

Uno de los diáconos de la iglesia le dijo al momento de despedirse: “No le diremos adiós, Simpson: pronto usted ha de volver con nosotros”, pero nunca más volvió.

La iglesia que empezó Simpson con los migrantes y proscritos de la sociedad se ubicó en un principio en un pequeño cuarto arriba de un viejo teatro de la ciudad de Nueva York. A la primera reunión sólo asistieron siete personas. Se realizaban varias reuniones semanales, una de las cuales siempre se hacía al aire libre. Al cabo de poco tiempo tuvieron que arrendar un teatro por la cantidad de gente que había. A los dos años de iniciada esta obra, Simpson pudo organizar la Unión Misionera, con el propósito de llevar el evangelio a las naciones. Luego de cuatro años, en 1887, este ministerio se convertiría en la Alianza Cristiana y Misionera. En 1889 la iglesia se traslada a su nuevo edificio el Tabernáculo de Nueva York en las avenidas 44 y 8va. Para ese entonces se habían enviado ya varios misioneros al Congo y a China y pronto doce países más contarían con la presencia de misioneros enviados por la Alianza Cristiana y Misionera.

Las palabras fundadoras de la Alianza Cristiana y Misionera de 1887 rezan así:

La Alianza Cristiana ha sido formada para ser una humilde y fraterna comunión entre aquellos que comparten la plenitud de la gracia de Jesús en el presente y la esperanza de su gloria venidera. No se pretende de ninguna manera ser un motor de divisiones o un antagonista para las iglesias, por el contrario, se busca acoger a los cristianos evangélicos de todo nombre que tienen esta fe y vida en común….

Alberto Benjamín Simpson murió el 29 de octubre de 1919 dejando como legado un sólido ministerio de evangelización y un profundo ejemplo de amor por los desposeídos así como por los menospreciados de la sociedad. Demostró en su testimonio que se puede y se debe amar a Dios y al prójimo.

En PDF adjuntamos el compendio de mensajes misioneros en inglés que publicó A. B. Simpson para motivar a su congregación a la obra que se proyectaba: http://www.cmalliance.org/resources/archives/downloads/simpson/missionary-messages.pdf

CONSULTA POPULAR

Busquen el bien de la nación adonde yo os he puesto y rueguen por ella al Señor, porque su prosperidad será también la vuestra.

Jeremías 29:7

 Estamos en el Ecuador próximos a una consulta popular. No tomemos a la ligera este hecho. Se trata de un gran desafío para cada creyente. Lastimosamente, muchas veces la respuesta “soy a-político” parecería solucionar el problema y facilitar el desentendernos de la responsabilidad que tenemos. En los tiempo bíblicos, bajo gobiernos estrictamente jerárquicos, el pueblo poco o nada tenía que decir respecto de las decisiones que tomaba el gobernante. De todos modos, vemos a los profetas indagando, cuestionando y denunciando las decisiones políticas de su tiempo. Hoy en día, la democracia, en la medida de sus posibilidades, busca que cada uno de nosotros pueda dar su opinión acerca de las decisiones que han de tomar nuestros gobernantes. Nuestro voto se une al de muchos más en favor de uno u otro camino para nuestro país. En este sentido, la dirección que tomemos dependerá en gran medida de cada ciudadano. Si en los tiempos bíblicos, toda la responsabilidad recaía sobre el rey y sus asesores, ahora, cada ciudadano asume en democracia cierto grado de responsabilidad respecto del futuro de la nación.

Nuestro voto no puede ser tomado a la ligera. Dios demandará de su pueblo respuestas respecto del destino que tomó la nación en la que fue puesto.

Una recomendación muy importante que podemos dar en este momento es que cada creyente determine su voto con cabeza fría y no en base a emociones. Tanto quienes proponen el sí como quienes demandan el no, apelan a la promoción de sus respectivas posiciones en base a la promoción mediática. Debemos estar atentos, pues por lo general este tipo de promoción no apela a las razones sino a las emociones. Lo podemos ver en las propagandas de cualquier producto que se promociona en televisión u otro medio. Exaltar el resentimiento, la discordia o la confrontación es uno de los ejes que se ha podido percibir en este sentido en los medios. Con serenidad y sabiduría reflexionemos sobre las consecuencias que traerá el voto afirmativo o negativo de cada pregunta. Escuchemos a quienes proponen el sí y a quienes apoyan el no en cada pregunta. No tanto en medio de la euforia televisiva gobiernista u opositora, sino en medios que inviten a la reflexión y al análisis. Busquemos en los exponentes razones, no discursos, ideas, no palabras, argumentos, no improperios.

Finalmente oremos y pidamos dirección a Dios para nuestra decisión. Y que Dios nos guíe, como pueblo suyo en la consulta popular del día 7 de mayo.

ESTUDIO DEL APOCALIPSIS

Esta semana tuvimos un intensivo de cuatro horas para estudiar el libro del Apocalipsis. Aquí un pequeño extracto de lo dicho:

El libro del Apocalipsis cierra la colección de textos que la Iglesia de Cristo considera revelados. Quizás se trate de uno de los libros que más emociones encontradas suscite entre los creyentes de nuestros tiempos. Unos ven en él la predicción del surgimiento de Hitler, de Rusia, de la ONU, etc. Se busca en este libro pistas para saber de dónde surgirá el Anticristo. Lo último que se ha dicho es que este personaje será fruto de la Comunidad europea.

No obstante, vemos que cada nueva generación va hallando en el Apocalipsis nuevos representantes a ser identificados con los personajes que dicho libro menciona. Si en tiempos de la revolución francesa, se identificó la batalla de Waterloo con el Armagedón, en los tiempos de la segunda guerra mundial se hizo lo mismo con el día D del desembarque de las fuerzas aliadas en las costas europeas. Más tarde se vio a la URSS como la Gran Ramera y a Stalin como el Anticristo.

Hoy en día se ve a la Comunidad Europea como Babilonia y se cree que de allí surgirá el temible Anticristo.

Tantas contradicciones nos deberían llevar a meditar bien sobre la forma como leemos el Apocalipsis. Por lo general, se da por sentado que todo cuanto se halla en el último libro de la Biblia tiene que ver con el final de los tiempos. Es más, se da por sentado que el mensaje central del Apocalipsis es el fin del mundo. Es por ello que se ignora cualquier referencia a los tiempos antiguos y se busca interpretarlo en términos futuristas.

Si nos detenemos a meditar un poco, podemos llegar a una conclusión. Cualquier revelación que el Espíritu Santo hubiese querido dar a la Iglesia, debía exponerlo en términos que lo entendiese tanto un creyente del siglo primero como uno del siglo XX. Ahora, si empezamos a decir que el 666 tiene que ver con el código de barras, deberíamos preguntarnos si los cristianos del primer siglo, y Juan a la cabeza, podían entender algo de electricidad, circuitos integrados o computadoras.

Es evidente, en base a lo anterior, que estas interpretaciones contemporáneas dan por sentado que nadie, antes de nosotros, entendió nada del Apocalipsis, y que somos nosotros los únicos capaces de entenderlo. De ser así, el mensaje del Apocalipsis que fue escrito en primer lugar para las siete iglesias del Asia Menor, nunca fue entendido por sus primeros destinatarios. En definitiva, el Espíritu Santo se habría estado burlando de los primeros cristianos si hubiese enviado una revelación que nadie sino los ilustres cristianos del siglo XX serían los únicos en entender.

Es por ello que nuestra primera premisa para entender el Apocalipsis debe ser: Qué entendieron los primeros destinatarios de esta revelación de Jesucristo. Sólo en base a esta premisa, podemos preguntarnos qué es lo que el Apocalipsis quiere decirnos a nosotros.

El lenguaje apocalíptico

El libro del Apocalipsis está escrito en un estilo que floreció unos 2 siglos antes de Jesucristo entre los judíos. Entre los libros que surgieron con este estilo se hallan:

1ra Enoc Testamento de los doce patriarcas Ascensión de Isaías
Jubileos Salmos de Salomón 2da de Enoc
Oráculos Sibilinos Asunción de Moisés Apocalipsis de Baruc

Todos estos libros eran muy conocidos por los judíos del primero y segundo siglo, es decir, los tiempos del surgimiento del cristianismo. Lo habituados que se hallaban los cristianos de aquellos tiempos a estos libros podemos constatarlo en Judas 1:9 donde se menciona algo que venía del libro de la Asunción de Moisés diciendo: “El arcángel Miguel, cuando pleiteaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él ninguna palabra de insulto, sino que sencillamente dijo: ‘¡Que el Señor te reprenda!’”.

Lo importante de esta cita, para Judas, no era si las cosas habían sucedido de dicha manera, sino el hecho de que todo el mundo –aún los escritores de dicho libro- era consciente de que aún ante los ángeles caídos había que guardar cierto respeto y dejar en manos de Dios su reprensión.

Los libros apocalípticos tenían por costumbre usar una serie de símbolos para exponer su pensamiento: Números, colores, animales, elementos del santuario, etc. Todo este simbolismo era muy bien comprendido por los primeros lectores del Apocalipsis y por ello, el autor utiliza estos elementos para explicarles lo que quería decir.

La literatura apocalíptica se destacaba también por el carácter de confrontación entre el bien y el mal que se hallaba en él. Generalmente se veía en esos libros al pueblo de Dios siendo amenazado por los poderes del mal. De todos modos, al final los que permanecían fieles vencían por medio de la intervención de Dios en la historia.

En el taller alcanzamos a revisar hasta el capítulo 5. El próximo mes, el día 21 de mayo de 2011 seguiremos estudiando los capítulos 6-8, es decir, lo referente a los siete sellos y las siete trompetas del Apocalipsis. Los interesados pueden escribirnos a esta dirección: pammarcl@yahoo.com

SE PUEDE TENER ESPERANZA

Un extracto de nuestra reflexión del día Jueves de Semana Santa.


Desde los confines de la tierra a ti he clamado, al abatirse mi corazón. Sobre la roca me pusiste; me guiaste y te hiciste esperanza mía, torre y fortaleza ante mis enemigos.

Salmos 61:2-3

Esperanza. Según el diccionario es esa disposición del espíritu humano que le hace aguardar por el bien deseado y que cree se realizará. La esperanza, dicen otros, es esa virtud de unir en un solo estado de ánimo la espera por el bien deseado y la andanza en dirección de aquello anhelado.

La esperanza requiere paciencia, fe, constancia y trabajo abnegado para ser alimentada. La esperanza se alimenta del pasado y nos hace proyectar metas, sueños y deseos hacia el futuro. La esperanza mira los sueños cumplidos y confía en que en el futuro nuevos sueños podrán ser realizados.

La esperanza, decía Khahil Gibran es reconocer que “por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”.

La esperanza es además, recordar que “en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente”.

La desesperanza puede amenazar nuestras vidas pero que es esta sino la falta de aquella. Si la esperanza era recordar los sueños cumplidos, la desesperanza es olvidar aquellos sueños realizados y centrar nuestra atención en aquellos sueños rotos.

Qué puede hacer el hombre sin esperanza. No es tan falso aquello de que lo último que se pierde es la esperanza. Qué puede quedarnos una vez perdida la esperanza.

Es cierto que para muchos la esperanza es un atajo al esfuerzo. Si esperamos el mañana, pensarán algunos es porque nada se puede hacer hoy. Lo cierto es que la esperanza no nos deja sentados cruzados de brazos. La esperanza nos impulsa a luchar por aquel sueño que guardamos en lo íntimo del corazón.

El defensor de los derechos de los afroamericanos, Martin Luther King Jr., decía: Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol. La esperanza no llama a la espera pasiva, sino al trabajo confiado. Aun cuando en ocasiones nuestra confianza se vea defraudada. Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la misma esperanza constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que la extinción de toda esperanza.

El temor a ser defraudados nos hace cortar las alas, cerrar los ojos del corazón y negarnos a escuchar el susurro de la esperanza pero ¿qué esperanza es tal sin el temor de ser defraudados? Decía en este sentido François de Rochefoucauldt: La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.

Es verdad que muchas esperanzas terminan volviéndose meras ilusiones con el pasar del tiempo. Pero hay una esperanza que se muestra firme a lo largo de los años. Una esperanza que se basa, no tanto en nuestros anhelos de días mejores sino en la promesa de un Dios fiel. Dice el Apóstol Pablo a sus amigos en una carta: Que el Dios de toda esperanza los colme de gozo y paz en el camino de la fe y haga crecer en ustedes la esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15:13

Aquella esperanza, es valedera, es sólida, es real. Otro libro de la Biblia dice: Aferrémonos a la firme esperanza que nos ha sido anunciada, pues quien nos la dio es Dios y él nunca incumple sus promesas. Hebreos 10:23

Hay esperanzas que nos llevan tras fantasmas y espejismos, hay esperanzas que se cumplen y nos dan una alegría pasajera, pero hay una esperanza que es a toda prueba y es la esperanza de vida plena que nos propone Dios mismo. Regocíjense en la esperanza que Dios les ha dado, soporten con paciencia la adversidad y sean constantes en la oración. Romanos 12:12  Su promesa no es estar libres de problemas, su promesa es un Dios que se halla tan cerca de nosotros que ni nosotros mismos podríamos estar tan cerca. Su promesa es que alcancemos la plenitud para la cual fuimos creados. Esa promesa la hemos visto en Cristo.

PASCUA

La pascua es celebrada por las comunidades judías, mientras la semana santa reúne al pueblo cristiano. Ambas celebraciones se hallan vinculadas por el trasfondo común del relato del Éxodo. No cabe duda que los evangelios dan una gran importancia al hecho de que haya sido durante la pascua la muerte de Jesucristo. Tanto el uno como el otro relato apuntan a la visión de un Dios liberador, un Dios que no apuesta por los opresores pero se une a los oprimidos. En el caso del Éxodo, aquellos oprimidos por Egipto, en el caso de Jesús aquellos oprimidos por el poder político y religioso de su tiempo. Son precisamente estos poderes los que dan muerte al Mesías.

Hoy en día, tristemente debemos reconocer que Israel ha dejado de ser el oprimido para volverse el opresor. De todos modos, el relato del Éxodo debe ser leído por nosotros, no como un relato nacionalista, sino como un canto de liberación que brota de la relación de un pueblo con Dios.

Así como guardó a los hebreos y los guió hacia la libertad, podemos hallar a Dios guiando a diferentes pueblos que no hallan sino una opción en medio de su angustia: clamar al cielo.

El escritor húngaro-judío Eliezer Wiesel describe en uno de sus relatos autobiográficos, “La noche”, relacionado con los campo de concentración Nazi, esa presencia única de Dios en medio de los oprimidos de la tierra

La SS colgó a dos hombres judíos y a un joven delante de todos los internados en el campo. Los hombres murieron rápidamente, la agonía del joven duró media hora. ‘¿Dónde está Dios? ¿Dónde está Dios?’ preguntó uno detrás de mí. Cuando después de largo tiempo el joven seguía sufriendo, colgado del lazo, oí otra vez al hombre decir: ‘¿Dónde está Dios ahora?’ Y en mí mismo escuché la respuesta: Aquí… Está allí colgado del patíbulo”

Muchos pensadores actuales han visto en este relato y en la masacre Nazi en general, un llamado de atención a nuestras muy elaboradas teologías: Hablamos de la omnipotencia de Dios, de la omniciencia de Dios, pero qué de su misericordia, qué de su amor. No se ha escuchado decir que Dios sea omnimisericordioso u omniamoroso. Como si lo único realmente importante de Él fuese su poder y sabiduría. Todo el Antiguo Testamento y aún el Nuevo nos hablan, más que de un Dios omnipotente -término más bien griego que hebreo- de un Dios misericordioso.

La Pascua es una muestra de esa misericordia divina. La Cruz es otra muestra de ese Dios de misericordia. Y qué es la cruz sino el ejemplo más crudo de la maldad humana. “La cruz, dice Dorothee Söelle se halla en la muchachita que vive durante años en el silencio de la abnegación. La cruz significa la violencia despiadada que unas personas ejercen sobre otras, los fuertes sobre los débiles, los ricos sobre los pobres, los listos sobre los desmañados, los hombres sobre las mujeres, las mujeres sobre los hijos, las enfermeras sobre los enfermos, los poderosos sobre los impotentes”.

Qué es pascua y qué es semana santa sino un clamor humano/divino contra la opresión… Un llamado a Dios y al hombre a parar con tanto sufrimiento en nuestra tierra.

Va, pensiero, sull’ali dorate,

va, ti posa sui clivi, sui colli,

ore olezzano tepide e molli

l’aure dolci del suolo natal!

o t’inspiri il Signore un concento

che ne infonda al patire virtù!

¡Vuela pensamiento! con alas doradas

Pósate en las praderas y en las cimas

Donde exhala su suave fragancia

El aire dulce de la tierra natal

Oh! te inspire el Señor una melodía

que nos ayude a soportar este nuestro sufrimiento…