LA ANGUSTIA

Salmo 3

La angustia

El salmo tres no es el resultado de una tarde de verano en la que el autor divagaba sobre la confianza en Dios. Las líneas escritas allí muestran la angustia de quien se halla pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida.

La descripción de los primeros versos, nos muestra a alguien que se halla completamente acorralado. El autor mira a su alrededor y sólo halla adversarios, gente que se acerca para atacarlo, enemigos que tratan de convencerlo de que no hay Dios que lo saque de aquella situación1

La fe no es un dato que se aprende como las fórmulas de Matemática. La fe no es el convencimiento irracional de determinadas verdades que parecen increíbles. La fe es la batalla de un corazón que desfallece y que se aferra a la esperanza como único camino a seguir. “Más allá de la desesperación hay algo que tal vez no es exactamente resignación” decía Jean Rostand. A ello sólo podemos llegar cuando no dejamos que la desesperación nos gane. Es decir, cuando a pesar de las circunstancias adversas, creemos que todavía hay esperanza en un mañana.

Los tiempos de angustia no son momentos excepcionales en la vida de un creyente. Son ellos los que nos enseñan a modelar nuestra fe. Sin la adversidad y la angustia, la fe y la esperanza no tendrían terreno dónde echar raíces. “Sin el tiempo, decía Antonio Machado, el mundo perdería la angustia de la espera [pero también] el consuelo de la esperanza”. La esperanza y la fe brotan en el terreno de la angustia. Esto es lo que vemos en el salmo 3. La fe y la esperanza son ese “a pesar de”. En el verso 3 aparece ese “a pesar de” en la forma de un “mas” que nos muestra que en medio de la angustia todavía es posible lanzar un grito al cielo y decir “Jehová, Tú eres mi escudo”.

Las sociedades antiguas asumían el sufrimiento como parte de la vida. Sin embargo, hoy en día, queremos aferrarnos, muchas veces, al “Jehová es mi escudo” sin pasar por el “muchos son los que dicen de mí no hay salvación para ti en Dios”.

Aprendamos a aceptar la adversidad sin renegar de Dios por ella. De su interior brotará la fe y con los ojos de la fe veremos al Señor.

1La Biblia “Traducción en lenguaje actual” dice: “son muchos los que me dicen que tú no vas a salvarme”.