Albert Benjamin Simpson, fundador de la ACyM


Alberto Benjamín Simpson nació en Canada, en una pequeña isla de la costa atlántica llamada Isla del Príncipe Eduardo, cerca del poblado de Cavendish, el 15 de diciembre de 1843.

Cuando apenas iba a cumplir los tres años de edad la familia se trasladó a las afueras de Ontario donde le padre había adquirido una granja. Su familia pertenecía a la iglesia presbiteriana escocesa. Se trataba de una de las corrientes más estrictas del protestantismo. Sus padres se encargaron de inculcarle la piedad durante los primeros años de su vida. Poco más tarde Simpson recordará que en ocasiones veía a su madre de rodillas orando por cierto problemas financieros. Este tipo de impresiones marcará profundamente la vida del futuro fundador de la Alianza.

Simpson era el cuarto hijo de la familia. El anhelo de sus padres era que el primero de los cuatro siguiera el ministerio, sin embargo, llegado el momento de partir del hermano mayor, Alberto, con tan solo catorce años, rogó a su padre le  permitiese estudiar a él también. Estaba dispuesto a costearse los estudios por su cuenta.

Aún no sentía un claro llamado para servir a Dios, pero durante un período de tiempo que debió pasar en casa debido a una enfermedad, halló la salvación por medio del ministerio del predicador Henry Grattan Guinness. Retomó entonces sus estudios y con la ayuda de dos becas que recibió como estímulo por su dedicación, finalizó sus estudios y fue ordenado ministro de la Iglesia Presbiteriana de Escocia en 1865, a la edad de 21 años. Ese mismo día se incorpora a la Knox Presbyterian Church de Hamilton donde servirá por ocho años. Al siguiente día de su graduación -13 de septiembre- se casa con Margaret Henry.

Contando con 30 años de edad, un ministerio sólido y una buena reputación  a lo largo de las iglesias de Canadá, decide trasladarse a los Estados Unidos, donde asume el liderazgo de la Chestnut Street Presbyterian Church, la mayor iglesia de Louisville, Kentucky. En su primera predicación en esta iglesia declaró: “El lema y la nota característica de mi ministerio aquí en esta ciudad de Louisville será solamente Jesucristo” A pesar del éxito que lograba por medio de la evangelización, Simpson se sintió frustrado por la renuencia de la iglesia a aceptar esta carga por un más amplio esfuerzo evangelizador. Luego de cinco años de ministerio, siente un profundo llamado a trabajar con los migrantes que llegan a la ciudad de Nueva York, por lo que decide trasladarse a esa ciudad donde empieza a pastorear la iglesia presbiteriana de la calle 13.  La iglesia de la calle trece le ofrecía estabilidad y una buena remuneración, sin embargo, su pasión eran los miles que vivían sin Dios.  Una noche, en oración fue tal su angustia que tomó un globo terráqueo, lo apretó contra su pecho y clamó: “¡Oh Dios, úsame para la salvación de los hombres y mujeres del mundo entero, que mueren en las tinieblas espirituales sin ningún rayo de luz”

A partir de esto dejó las múltiples conferencias en que se lo solicitaba y empezó a salir a las calles para llevar las buenas nuevas a los transeúntes. Poco a poco la iglesia se fue llenando con personas de la más variada condición social. Esto último molestó a la acomodada iglesia presbiteriana por lo que Simpson decidió dejar la iglesia y su comodidad para dedicarse de lleno al evangelio.

En una carta cuenta este hecho así: “…Por lo tanto, después de tres años de gran compañerismo y perfecto entendimiento con estas queridas personas, y sin que mediasen desacuerdos de ninguna clase, les dije francamente que Dios me llamaba para un trabajo diferente, y pedí al Presbiterio de Nueva York que me dejase en libertad con el propósito de llevar el evangelio a las masas”

Uno de los diáconos de la iglesia le dijo al momento de despedirse: “No le diremos adiós, Simpson: pronto usted ha de volver con nosotros”, pero nunca más volvió.

La iglesia que empezó Simpson con los migrantes y proscritos de la sociedad se ubicó en un principio en un pequeño cuarto arriba de un viejo teatro de la ciudad de Nueva York. A la primera reunión sólo asistieron siete personas. Se realizaban varias reuniones semanales, una de las cuales siempre se hacía al aire libre. Al cabo de poco tiempo tuvieron que arrendar un teatro por la cantidad de gente que había. A los dos años de iniciada esta obra, Simpson pudo organizar la Unión Misionera, con el propósito de llevar el evangelio a las naciones. Luego de cuatro años, en 1887, este ministerio se convertiría en la Alianza Cristiana y Misionera. En 1889 la iglesia se traslada a su nuevo edificio el Tabernáculo de Nueva York en las avenidas 44 y 8va. Para ese entonces se habían enviado ya varios misioneros al Congo y a China y pronto doce países más contarían con la presencia de misioneros enviados por la Alianza Cristiana y Misionera.

Las palabras fundadoras de la Alianza Cristiana y Misionera de 1887 rezan así:

La Alianza Cristiana ha sido formada para ser una humilde y fraterna comunión entre aquellos que comparten la plenitud de la gracia de Jesús en el presente y la esperanza de su gloria venidera. No se pretende de ninguna manera ser un motor de divisiones o un antagonista para las iglesias, por el contrario, se busca acoger a los cristianos evangélicos de todo nombre que tienen esta fe y vida en común….

Alberto Benjamín Simpson murió el 29 de octubre de 1919 dejando como legado un sólido ministerio de evangelización y un profundo ejemplo de amor por los desposeídos así como por los menospreciados de la sociedad. Demostró en su testimonio que se puede y se debe amar a Dios y al prójimo.

En PDF adjuntamos el compendio de mensajes misioneros en inglés que publicó A. B. Simpson para motivar a su congregación a la obra que se proyectaba: http://www.cmalliance.org/resources/archives/downloads/simpson/missionary-messages.pdf

9 comentarios en “Albert Benjamin Simpson, fundador de la ACyM

  1. por favor he escuchado mucho de este hombre, por favor mandenme si tuviese sus escritos: “Los negocios del Rey”, “La revelación del Cristo resucitado”, “La vida cristiana más amplia”, la serie “Cristo en la Biblia”, “El descubrimiento personal de la sanidad”, “La vida de oración”, “Destellos que anuncian a Aquel que viene”, “El poder de lo Alto”, he escuchado comentarios interesantes tantos mas de sus escritos que de su vida, si los hay en español seria grandioso

    1. No todos los libros de A. Simpson son fáciles de conseguir en español. La editorial CLIE ha publicado algunos y a vuelto a editar “El poder de lo Alto”. Con todo, en esta dirección: http://www.cmalliance.org/resources/ puedes conseguir varios libros de Simpson en PDF en inglés. Espero te sea de utilidad la información.
      Bendiciones.

  2. seguir los pasos de cristo nos hace feliz amarnos como el nos amo ,seguir evangelizando es nuestro deber dar a conocer del amor de cristo. porque sin el, nada podremos hacer amen.

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