Orar con Sabiduría


“Oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente”. (3ra de Juan 2)

Algo interesante en este verso es que nos llama a recordar que somos un todo. No somos solamente espíritu o sólo cuerpo. Somos ambos. Muchas veces en nuestras oraciones descuidamos lo uno por dar preferencia a lo otro. Por ejemplo, podemos estar tan preocupados por lo espiritual que nos olvidemos que también somos materiales y necesitamos alimentar nuestro cuerpo así como lo hacemos con nuestro espíritu. En ocasiones esto provoca un desequilibrio que a la larga termina trayendo afección a todo nuestro ser. Recordemos lo que decía el salmista: “Señor no me des demasiados bienes para que no termine olvidándome de ti, ni me des tampoco escasos bienes para que no reniegue de ti”. Cuando descuidamos en nuestro cuidado y en nuestras oraciones los anhelos metas y deseos que tenemos materialmente estos pueden revelarse finalmente contra nuestro crecimiento espiritual.

Sin embargo, queda el otro extremo, ¿qué, si en lugar de estar preocupados por lo espiritual sólo pensamos en lo material? El problema se agudiza pues nos preocupamos por hacer crecer las espinas en lugar de permitir crecer a la flor de la Palabra. El orar no siempre es sinónimo de preocupación espiritual. Puede ser que mis oraciones sean meras búsquedas mediadas de otros bienes que por naturaleza son materiales.

Cuando a la oración la tenemos a nuestro alcance únicamente para hacer peticiones del tipo: Señor, bendíceme con un auto; Señor, mira que necesitamos una casa; Padre, cuida mí trabajo; Señor, necesito comprar esto o aquello. En definitiva, sólo buscamos la oración como medio de “bendición”, y claro, siempre entendemos a la “bendición” en términos materiales. La oración ha de ser completa. En este sentido no hay mejor ejemplo que la oración que nos enseñó Jesucristo mismo. Primero que se haga la voluntad del Padre, segundo que pueda vivir para dar gloria a Dios, tercero que sean cumplidas nuestras peticiones materiales, cuarto que seamos limpios del pecado y de la maldad (el maligno) que busca aprisionarnos y por último que todo cuanto reciba en respuesta sea para glorificar su nombre. Cada cosa tiene su lugar y cada necesidad del ser humano su espacio.

Oremos por nuestra salud, por nuestro bien en la tierra, pero también por nuestro crecimiento espiritual, por nuestro desarrollo cristiano. Amén

Un comentario en “Orar con Sabiduría

  1. gracias y bendiciones mi hermano me ayuda mucho con esta enseñanza me podria seguir instruyendo en este tema ya que aveces solo me vaso en lo material y aveces en lo espiritual pero mas en lo material espero q Dios me lo este bendiciendo donde quiera q este

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