Bendiciendo los alimentos


Hay familias que tiene por costumbre orar por los alimentos. No es un hábito muy extendido, sin embargo, se puede ver con cierta frecuencia. Por lo general, la forma de aprender este hábito es por imitación. Alguna familia cristiana ha servido de ejemplo para otra y se ha seguido la costumbre más o menos mecánicamente.

Pocos libros hemos podido encontrar sobre el tema de la oración por los alimentos. De igual manera es pobre la cantidad de artículos que hemos podido encontrar en la web sobre esta costumbre. Es esto lo que nos ha motivado a escribir unas cuantas palabras sobre el tema.

La oración por los alimentos.

La mujer del cuadro que tenemos aquí se halla orando por sus alimentos. Al igual que Jesús, esta mujer bendice la cena frugal que va a servirse. La oración sin fin, como se ha llamado a este cuadro, nos hace ver nuestra constante dependencia de Dios frente a la más básica necesidad de todo ser humano: el alimento. Es en nuestra oración diaria por los alimentos donde expresamos a Dios que nuestra confianza está en él antes que en nuestras fuerzas, en nuestro trabajo o en nuestros recursos.

Orar por los alimentos es muestra de humildad. Es muy común caer en la idea de que el alimento que vamos a servirnos es fruto de nuestro esfuerzo únicamente. Sin embargo, la oración que hacemos antes de comer nos recuerda que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Dios (Santiago 1:17). Nuestro esfuerzo nos permite acceder a los recursos, sin embargo, la gracia de Dios es la que provee de dichos recursos a nuestras manos para que los aprovechemos. Nuestro trabajo ha permitido que nos proveamos de los recursos, sin embargo, es Dios quien nos da la salud o la fuerza para trabajar.

Orar por los alimentos produce contentamiento. Cuando dejamos de lado la oración por los alimentos, lo más probable es que sintamos incomodidad por la frugalidad de nuestra mesa. Aún si nuestra porción es abundante, es posible que la desdeñemos ambicionando más de lo que tenemos. Cuando oramos por nuestros alimentos, meditando adecuadamente en nuestra oración, la pobreza de nuestra mesa se ve desbordada por el contentamiento que viene de Dios. Sabemos que Dios cuida de nosotros y que nos provee de acuerdo a nuestras necesidades. No necesitamos más de lo que tenemos. Sabemos que si faltase, Dios proveería con más abundancia de acuerdo a lo que nuestra alma y nuestro cuerpo requiriesen.

Orar por los alimentos es útil para nuestra mesura. Nuestra oración, al considerar a aquellas personas que no tienen los recursos necesarios para vivir, nos hace ser más discretos en nuestros alimentos. La exuberancia de la mesa, puede ser en cierto punto muestra de egoísmo. La oración nos recuerda entonces que debemos compartir nuestros recursos con los que menos tienen.

Orar por los alimentos es muestra de gratitud. No hay actitud más importante para Dios que la gratitud. Vez tras vez se evidencia en la Biblia que esto es lo que distingue al creyente del incrédulo. No la pompa de sus alabanzas ni la fuerza de su oración, sino la gratitud que brota del corazón es lo que hace de un creyente acepto ante Dios. Evidentemente, si no somos gratos con los alimentos que consumimos a diario, menos aún, lo seremos con las demás dádivas de Dios.

Orar por los alimentos, es bendecir-nos a nosotros mismos. Cuando oramos en gratitud a Dios, bendiciendo los alimentos, estamos teniendo esa característica que hace que nuestra porción se multiplique. Por cuanto en lo poco me has sido fiel, sobre mucho te pondré, decía en una parábola el Señor. La gratitud por los pocos recursos que están dispuestos en nuestra mesa hace que eso poco se multiplique. Dios siempre se muestra más dispuesto a bendecir a quienes son gratos con él.

Cómo podemos orar por los alimentos.

Existen fórmulas específicas para orar por los alimentos. Incluso he podido escuchar canciones de gratitud por los alimentos. De todos modos, la forma no es lo primordial tanto como el significado que tiene esa oración para nosotros. Si es una costumbre vacía, de nada vale. Si la hacemos por rutina y con premura es inútil. La oración por los alimentos debe ser hecha meditando en lo que la misma significa. Debemos siempre tratar de recordar: la gratitud, el contentamiento, la humildad y la generosidad que la misma debe infundir en nosotros.

Aquí tenemos una lista de oraciones por los alimentos que podemos tomar como modelo. Es posible usarlas para orarlas cotidianamente, siempre y cuando no se vuelvan una rutina. Es más adecuado meditar en ellas y hacer nuestras propias oraciones de gratitud de cada día.

Señor: Da pan a los que tienen hambre y da hambre de ti a los que tienen pan Bendice hoy a nuestra familia Y bendice este alimento que viene de tu mano. Te damos gracias Señor, por estos alimentos que nos diste y por la alegría de esta hora, que este alimento nos ayude a servirte de todo corazón te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Iglesia Discípulos de Cristo)

Tu das el pan al hambriento y sacias la sed del sediento, gracias por darnos el pan de cada día, te rogamos además por aquellos que no tienen hoy nada que llevarse a la boca, provéeles a ellos conforme a tus inmensas misericordias Señor. Amen. (Iglesia Luterana)

Danos corazones agradecidos, nuestro Padre, por todos tus beneficios, y haznos pensar en las necesidades de nuestros semejantes; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Iglesia Anglicana)

4 comentarios en “Bendiciendo los alimentos

  1. Gracias pastor por recordarnos que debemos estar muy agradecidos por lo poco o lo mucho que tengamos en nuestra mesa y lo mas importante no solo pedir por nosostros sino por esas personas que no conocemos y que estan en necesidad, a veces estamos tan apurados y contrariados con las actividades diarias que olvidamos hasta dar gracias a Dios por su provision diaria.

  2. Gracias Pastor por permitirme meditar en lo que cotidianamente se lo hace y muy posiblemente sin meditarlo muchas veces. Dios le bendiga.

  3. Que la paz y el amor del señor estén con usted siempre, no quise quedarme sin agradecer las palabras que están escritas aquí, pues las personas como yo, necesitamos a personas como usted que nos recuerden lo importante de ser agradecidos con ese Dios tan maravilloso y bueno.

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