Estudio de Primera de Corintios. Cap. 1-3

Compartimos aquí una síntesis de los estudios que hemos venido realizando de la Carta de Pablo a los Corintios.Esperamos que sea de mucha bendición para uds.

Pablo ha tratado de resolver el problema referente a las divisiones existentes en la iglesia de Corinto. Para ello Pablo ha empezado por realizar un diagnóstico de la situación y ha llegado a la conclusión de que las divisiones no son más que un síntoma del problema. El verdadero mal que está padeciendo la iglesia de Corinto es la jactancia. Es este mal el que el apóstol se propone atacar a lo largo de la carta.

En la primera parte del capítulo primero, Pablo ha demostrado a los Corintios la verdadera evidencia de la madurez espiritual, esta es el amor y su efecto más práctico, el perdón. Pablo no guarda rencores contra los miembros de la iglesia sino que por el contrario ora incesantemente por ellos dando gracias a Dios por ellos.

Luego de esto Pablo se enfoca en el síntoma y de manera muy somera les expone lo inconveniente de las divisiones entre ellos. A continuación Pablo les demuestra que el orgullo que ellos muestran por la elocuencia, las ideas y las discusiones filosóficas no tienen sentido pues aquellos no son más que locura ante la obra de Cristo en la cruz. Aquella sabiduría de la que tanto presumen los corintios no es capaz de guiarnos a Cristo y por ello, no tiene sentido su jactancia.

En el capítulo segundo Pablo les recuerda que su predicación misma evitó el uso de las herramientas de la filosofía griega con el firme propósito de que la fe de ellos no se basara en las palabras sino en el poder de Dios manifestado en la vida de ellos.

Pablo continúa su argumentación exponiendo lo limitado de la sabiduría humana que se queda al nivel meramente humano, a diferencia de la sabiduría que ellos han recibido por la misericordia de Dios a través de la comunión del Espíritu Santo. La verdadera sabiduría, es decir el verdadero conocimiento del propósito de la humanidad, nos ha sido otorgado a los creyentes por medio del Espíritu de Dios en nosotros. Ahora, más que a la profundización del conocimiento de las cosas de este mundo y la consiguiente arrogancia por su descubrimiento, Pablo nos invita a disfrutar del conocimiento de la sabiduría de Dios por medio de la comunión con su Espíritu. Es esta la sabiduría que deberíamos anhelar.

En el siguiente capítulo Pablo hace evidentes las consecuencias de la sabiduría que han decidido adoptar. Aquella les ha llevado a divisiones absurdas y, contrario a lo que ellos creían, les ha hundido en la inmadurez.

Por el contrario, la sabiduría divina nos demuestra que todos somos parte de la obra de Dios y todos útiles para el fin que se propone. Sin embargo, el proyecto sigue siendo de Él y no de Apolos o de Pablo. El crecimiento lo da Dios y el cimiento sigue siendo Cristo. Puede ser que unos decidan andar el camino de Cristo de manera más austera mientras otros deciden añadirle algunos elementos decorativos -como en el caso de los Corintios, la sabiduría y la elocuencia- pero eso no da derecho ni a unos ni a otros a juzgar a los demás. Cada uno debe llevar delante de Dios la obra de sus manos para que él juzgue nuestro obrar en tanto que juez justo.

El mayor riesgo al que se someten quienes por detalles pretenden romper la unidad de la iglesia es al juicio de Dios. Así se puede entender la mención del templo de Dios y la idea de destruir aquel templo. Un comentarista bíblico dice:

Se trata de una grave advertencia a los fautores de los partidos, como diciéndoles: No destruyáis la unidad de esa ‘edificación’, que es la iglesia de Corinto, pues es ‘templo’ de Dios, algo que es ‘santo’, y Dios castigará severamente a los culpables”.

Es por esto que debemos cuidarnos de la sabiduría del este mundo que divide a la iglesia y buscar la sabiduría de Dios que trae unidad.

Ahora, Pablo pasa a tratar acerca de su ministerio, y hace una advertencia para aquellos que se sienten seguros de poder juzgar bajo criterios humanos a los líderes de la comunidad.

La Rosa de Sarón. Introducción al Estudio de Primera de Corintios.

Compartimos con ustedes algunos apuntes de lo que fue la primera lección de nuestro curso acerca de primera de Corintios. Esperamos sea de bendición.

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Introducción

Es muy conveniente ser creyentes cuando todos a nuestro al rededor lo son. No obstante, el llamado de Dios es a que seamos luz en medio de las tinieblas. La iglesia de Corinto se hallaba ubicada en uno de los lugares más adversos a la ética cristiana. La información que podemos recolectar acerca de la ciudad puerto de Corinto nos manifiestan la relajación moral que se vivía en dicho lugar. Esta adversidad no es justificación para dejar de predicar en dicho lugar. Podríamos decir que aunque la iglesia de Corinto fue la más conflictiva del cristianismo primitivo, tuvo el valor de seguir a Cristo en el lugar más anticristiano del imperio romano.

Ubicación e historia.

Hay ocasiones en que nos sucede que llegamos a un lugar a media conversación y escuchamos una frase que no tiene sentido. Debemos entonces pedir que se nos aclare lo que se ha tratado de decir. La aclaración por lo general empieza por ubicarnos en el tema de la conversación. Así por ejemplo en cierta ocasión un pastor estuvo hablando acerca de su infancia. Decía que había vivido en un barrio muy peligroso de la ciudad de Guayaquil. Que pasada cierta hora de la tarde, su madre le prohibía enfáticamente salir a la calle. Cuando ya fue avanzando en edad, su madre decidió permitirle salir hasta un poco más tarde. En una navidad, su madre le permitió salir por la noche y el entusiasmado tomó el revolver que su madre le había regalado y salió a la calle. En este punto, muchos entramos en estado de shock. No nos cuadraba que una madre pudiese regalar un revolver a su hijo. Hablando con otros luego, supimos que algunos asumieron que al ser un barrio tan peligroso, eso se acostumbraba. Cuando por fin preguntamos al conferenciante acerca del revolver, este nos aclaro que se trataba de uno de juguete.

De la misma manera en que esta frase puede llevarnos a conclusiones completamente equivocadas, cuando no conocemos adecuadamente el contexto en el cual fue escrita la Biblia, podemos perder el significado real de lo que nos está diciendo. Es por ello que este primer capítulo empieza dándonos una noción muy general de la ciudad de Corinto en la cual estaba la iglesia a la cual se dirige Pablo.

Ubicación

La ciudad de Corinto se ubica al este de Italia. En la zona de la Grecia actual. A unos 90 kilómetros de la ciudad capital, Atenas. Se halla ubicada en un istmo1de no más de seis kilómetros de largo en su parte más angosta. Para tener una idea, podemos pensar en nuestra ciudad de Quito cuya extensión de este a oeste es de alrededor de 6 kilómetros2.

Su ubicación en el istmo la hacía ideal para el comercio. Mientras que la mercadería continental llegaba a la península por medio de Corinto, aquellas que viajaban desde oriente tenían que pasar obligadamente por las cercanías de la ciudad. Esto último era más provechoso que rodear la península en barco.

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Historia

La ciudad tiene un pasado muy remoto. Ya en el año 1075 a.C., habría sido gobernada por los dórios que invadieron las costas del mar Egeo alrededor del 1500 a.C.

De todos modos, la ciudad es saqueada y destruida por los romanos en el año 146 a.C. Permanece despoblada durante 100 años. En el 46 a.C. Julio César decide repoblarla enviando al lugar veteranos de guerra y hombres libres para formar una Colonia.

Acelerado crecimiento económico y estratificación social.- Debido a la ubicación geográfica, la ciudad crece vertiginosamente. Pero no sólo es el comercio el que empuja el crecimiento de la ciudad. Se trata además de la presencia de minas de bronce en las cercanías de la ciudad lo que permite que orfebres se asienten en el sector. De igual manera, al ser la sede política de la región, muchos optan por instalarse allí. Muchos también ven el crecimiento económico que se da en el sector y deciden trasladar su residencia hacia esa ciudad. Muchos empiezan a volverse ricos en cuestión de pocos años. La ciudad empieza entonces a diferenciarse entre unos pocos ricos y poderosos y una gran cantidad de pobres. Un alcance aproximado da a la ciudad una población de 100.000 habitantes, de los cuales, 70.000 son esclavos.

Tolerancia.- La ciudad crece en base a la llegada de extranjeros. Cada uno de ellos con sus respectivas tradiciones, costumbres y valores. La mezcla de todos ellos hace que la ciudad se vuelva tolerante ante cualquier tipo de culto y práctica religiosa. En muchos casos, los corintios están dispuestos a probar diversos tipos de religiones a la vez.

Amplia presencia de la prostitución sagrada.- La continua presencia de marineros, así como de dinero en el poblado impulsa el negocio de la prostitución. Esta última se halla comúnmente relacionada con los cultos idolátricos. Así, por ejemplo, se tiene el templo de Afrodita, donde, según un historiador de la época, se albergaban al rededor de 1000 prostitutas sagradas. Hoy en día se piensa que la cifra es un poco exagerada, de todos modos, esta exageración se basa sobre un determinada fama que ya se había ganado la ciudad. Aristófanes, un ateniense contemporáneo de Sócrates, había acuñado irónicamente el término “corintear” como sinónimo de fornicar.

La ciudad de Corinto tiene en todo el imperio la fama de ser una ciudad donde las licencias morales son la característica más importante de su gente. Es allí donde en el año 50 d.C. El apóstol Pablo funda una iglesia.

La iglesia de Corinto

El segundo viaje misionero de Pablo.- Durante su segundo viaje misionero, Pablo llega a la ciudad de Corinto. Anteriormente había estado en las ciudades de Filipos, Tesalónica, Berea y Atenas con distintos resultados. La decisión de visitar todas estas ciudades pertenecientes a la provincia de Macedonia se debían a la dirección del Espíritu Santo que, en sueños, había dicho a Pablo que visitara aquella región. En Filipos se inicia una iglesia que será de gran apoyo -tanto económico como espiritual- para Pablo. En Tesalónica sucede lo mismo. En Berea se recibe su mensaje luego de un meticuloso análisis de las Escrituras. De todos modos, poco sabemos de lo que sucedió luego en aquella ciudad. Finalmente Pablo visita Atenas donde predica en el Areópago. Los resultados son pobres en esta ciudad.

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Prédica en Corinto.- Pablo baja por la costa 80 km., hasta encontrarse en la ciudad de Corinto donde se hospeda en la casa de otros judíos practicantes del mismo oficio que él: fabricantes de carpas. Son Aquila y su esposa Priscila, ambos cristianos.

La prédica no produce resultados entre los pocos judíos de la ciudad, pero sí es de impacto entre los paganos. Aquí Pablo recibe una visión en la cual Dios lo insta a permanecer más tiempo pues hay mucho pueblo suyo que debe escuchar el mensaje (Hechos 18:9-10).

Como fruto de la predicación de Pablo nace una pequeña iglesia en la ciudad. Esta congregación persiste con los años a pesar de los problemas. Se conserva hasta la actualidad una carta que fue enviada por Clemente, un obispo de la iglesia de Roma, a la iglesia de Corinto en el año 96 d.C., es decir, al rededor de 40 años después de la fundación de la iglesia.

La iglesia de Corinto tuvo muchos problemas en particular debido a que los nuevos creyentes trajeron a la iglesia muchas de las costumbres y prácticas habituales en su vida previa a su conversión De todos modos, cabe señalar que aquella iglesia, llena de problemas y pecado, seguía siendo el fruto del deseo de Dios de que Pablo predique en aquel lugar.

Conclusiones

La iglesia de Corinto es el ejemplo más importante del intento de la iglesia por echar raíces en un lugar donde abundaba el pecado. El hecho de que Dios guíe a Pablo de manera enfática en dos ocasiones -la primera para dirigirse al oeste en lugar de al este como era la intención de Pablo y la segunda cuando ya se encuentra en Corinto- muestra que Dios anhela que su iglesia proclame el reino de Dios no sólo donde nuestros interlocutores llegan a ser ejemplo de Macedonia y Acaya (Tesalónica3), o donde se escudriña las Escrituras cada día (Berea) sino también allí donde la actuación de los nuevos creyentes no se asemeja a la de Cristo sino que vez tras vez nos arranca muchas lágrimas(Corinto4) al no ver los resultados deseados.

Dios anhela que su iglesia sea luz no sólo donde todos aceptan los valores cristianos sino también allí donde todo es relativo.

En el Antiguo Testamento se menciona a la rosa de Sarón. Muchas veces nosotros cantamos acerca de dicha rosa sin saber de qué se trata. Lo cierto es que la rosa que se menciona en Cantar de los Cantares 2:1 era un tipo de flor que crecía en en los pantanos del valle de Sarón. En medio de la inmundicia de aquel lugar se podía observar ocasionalmente aquella hermosa flor que florecía en medio de aquel lugar tenebroso. Así debe ser la iglesia. Como la rosa de Sarón, debe estar dispuesta a irradiar la belleza de Cristo aún en los lugares más inapropiados para un mensaje tan puro.

Ser luz en un mundo postmoderno.- Nuestra sociedad actual cada vez se parece más a la ciudad de Corinto. Cada vez es más común mirar a nuestro alrededor la relajación moral que hemos percibido en esta ciudad. Nuestra responsabilidad no es la de cerrarnos en nuestras cuatro paredes sino llevar con más tesón el mensaje de la cruz a nuestra sociedad relativista.

Otra gran lección que nos queda de los errores de la iglesia de Corinto es aprender a distinguir nuestros hábitos y costumbres de los que presenta la Palabra de Dios y seguir estos últimos antes que acomodarlos a los valores que nos agradan.

En la carta que estudiaremos a continuación podremos ver cómo la iglesia de Corinto trata en ocasiones de acomodar el mensaje de Cristo a sus valores y costumbres sin darse cuenta de que esto termina por diluir la Palabra de Dios.

En conclusión: Ser creyentes es un compromiso que tenemos no sólo en la iglesia sino también en todo tipo de ambientes anticristianos. Ser creyentes implica transformar nuestros valores de acuerdo a los valores del evangelio.

1Lengua de tierra que une dos continentes o una península con un continente

2De Atucucho al Comité del Pueblo.

31 Tesalonicenses 1:6-8

42 Corintios 2:4