Judas Tadeo y el problema de la mala fama


Judas Tadeo ha pasado muy desapercibido en nuestras meditaciones de la Palabra de Dios. Es que su presencia en los evangelios es muy eventual. De hecho, sólo lo vemos en tres ocasiones.

  1. Cuando es elegido entre los doce. Lucas 6:16

  2. Cuando pregunta por la revelación del Hijo. Juan 14:22

  3. Cuando vemos a la iglesia primitiva en oración. Hechos 1:13

De todos modos, ha pasado a formar parte de las tradiciones populares de la fe como el santo patrono de las causas difíciles o desesperadas. Muchos creyentes católicos apelan a él en oración en fusca de algún favor divino. Evidentemente, no podemos compartir esto, sin embargo, qué sabemos y qué podemos aprender del apóstol Judas Tadeo.

El mismo nombre de este apóstol fue para él una carga muy pesada. Llevar el mismo nombre que aquel que llegaría a ser célebre por haber traicionado al maestro era un problema muy molesto. De hecho, a pesar de que su nombre tenía un significado muy hermoso, para él debió haber sido una carga después de la crucifixión. Judas significa: alabanzas sean dadas a Jehová.

Como en el caso de este apóstol, nosotros podemos llegar a enfrentar ciertas circunstancias que nos llegan, que nos afectan desde afuera y que pueden ser cargas difíciles de sobrellevar. Qué vamos a hacer frente a dichas circunstancias, es una pregunta muy apropiada.

  1. Dejarnos llevar. Resignarnos a ello. Cruzarnos de brazos y dejar que las circunstancias pasen por encima nuestro

  2. Hacerles frente. Cambiar nuestras circunstancias. Hacer que las circunstancias trabajen a nuestro favor.

De hecho, Judas, no dejó que su nombre lo amilanara. Vemos que hasta el final asume ese nombre tan cargado de amenazas, cuando en la carta que escribe a la iglesia en general, se presenta como Judas y no de otra manera. De hecho, ustedes pueden ver cómo otro de los discípulos siente cierto recelo de llamarlo por su nombre de pila y prefiere llamarlo Lebeo, al parecer, su segundo nombre en Mateo 10:3

Es muy común, por ejemplo frente a la mala fama que tiene cierto grupo social, cierta institución educativa o incluso nuestro propio país, que optemos por hacernos al grupo y dejarnos llevar por él. Los ecuatorianos son… y empieza una serie de adjetivos que tratan de describirnos y ante los que asentimos como si su descripción fuera la nuestra. De todos modos, no debería ser así. Al igual que Judas, nuestro afán debería estar puesto en demostrar que por el hecho de que llevemos un nombre que está asociado a la traición, el engaño y las mentiras, no significa que nosotros seamos así. La fama que tienes por lo que otros antes que tú han hecho, no debería ser la que determina tu futuro. Hay quienes determinan cómo debe ser una persona en función de lo que sus padres fueron. No estamos determinados de esta manera. Hay diferencias y nosotros podemos gobernar dichas diferencias. Si nos han heredado una mala fama busquemos sembrar para los demás una buena fama.

Lo segundo que nos llama la atención de este apóstol es la pregunta que hace al maestro según el testimonio que nos queda en el evangelio de Juan.

Judas muestra preocupación por aquellos que no hayan de creer al testimonio de los discípulos acerca de la resurrección. Judas es un tanto práctico y su planteamiento es que Jesucristo se dé a conocer a todo el mundo de tal manera que a nadie le quepa duda alguna de que Jesús realmente resucitó.

Así, Judas, de sobrenombre Lebeo muestra lo amplio de su corazón. Anhela que todos puedan seguir a Cristo de manera incuestionable. Sin embargo, Jesús lo enfrenta, y a nosotros con él, al tema de la fe. Los ojos de la fe se abren por medio de la obediencia y no de la imposición. El Padre de todo lo creado quiere que se lo siga, no por miedo o intimidación sino por amor y en libertad.

Lo que Cristo le dice a Judas Tadeo es que el conocimiento de Dios no es meramente intelectual, sino relacional, vivencial. Es un amor que surge, no de las evidencias empíricas, de los datos comprobables, de las ciencias exactas, sino del corazón que se entrega en amor.

Jecuscristo le plantea a Judas que la relación con Dios parte del amor y de este, surge la obediencia y donde hay obediencia está Dios. Así pues, lo que nos dice Jesucristo es un tanto diferente a una frase que se suele decir con mucha frecuencia: “Donde hay fe hay amor, donde hay amor hay paz, donde hay paz esta Dios y donde está Dios no falta nada.” De hecho, el orden sería donde hay amor, hay obediencia y donde hay obediencia habita Dios y donde habita Dios hay libertad…

De Judas, pues, podemos aprender a no permitir que la mala fama que otros han dejado sobre nosotros no nos afecte. Pero también que no hay otra manera de conocer a Dios que por medio de la fe y esta se manifiesta en la obediencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s