Breve estudio de Primera de Corintios


Presentamos una breve síntesis de lo que fue el curso de Primera de Corintios que realizamos durante el 2012 en nuestra Iglesia.

Bendiciones

Datos generales.

  1. Autor de la Carta: Pablo
  2. Fecha aproximada de la redacción: 56 d.C.
  3. Lugar de redacción: Éfeso.

Corinto

Apóstol PabloLa ciudad de Corinto era una colonia romana dedicada al comercio debido a su presencia en un lugar estratégico y con dos puertos a su haber. La ciudad de Roma tenía por costumbre enviar a algunos de sus reos, así como a esclavos liberados a la ciudad de Corinto. Estos dos elementos hicieron de la ciudad un conflictivo paraje de dinero, lujuria y violencia. La ciudad de Corinto gozaba de cierta fama como ciudad dedicada a la prostitución. Tal es así que “corintiar” fue el término que se acuñó como sinónimo de fornicar, “mujer corintia” era un sinónimo de prostituta y “corintiaco” significaba busca-prostitutas.

La iglesia que se encuentra en esta ciudad es fruto de la labor misionera realizada por Pablo luego de haber visitado la ciudad de Atenas que se halla a cerca de 80 kilómetros de Corinto.

Capítulo Uno

En el primer capítulo encontramos una breve salutación (1-3) que llama la atención principalmente por la manera de definir a los miembros de la iglesia de Corinto: (1) Santificados en Cristo Jesús y (2) Llamados a ser santos. Frente a la serie de problemas y pecados que se pueden percibir en esta iglesia, el modo en que los describe nos muestra dos facetas de todo creyentes:

1)      Nuestra condición de santidad, es decir, el hecho de que hemos sido tomados y apartados por Dios para Él

2)      Nuestro llamado a la continua santificación de la vida. Nuestra responsabilidad ante Dios no termina en el momento en que hemos decidido seguir a Cristo. De hecho, allí empieza nuestra responsabilidad de continua santificación.

En la segunda parte de este primer capítulo podemos ver la importancia de la gratitud en la vida de todo creyente. Aún cuando la iglesia de Corinto ha causado múltiples aflicciones en el apóstol, este no deja de agradecer por ellos y por el llamado de Dios que han recibido.

Canal de CorintoEn la tercera parte Pablo entra en materia. Expone la razón de la carta en términos de preocupación por las divisiones que se han empezado a dar en la iglesia y de las cuales es conocedor debido al testimonio de algunos parientes de Cloe. En el último versículo de esta sección (17) el apóstol pone sobre el tapete lo que a lo largo de los primeros capítulos será su tema de discusión: La sabiduría.

La cuarta y última parte de este capítulo le sirve a Pablo para exponer lo que, a su parecer, es la piedra de toque de toda la sabiduría humana: la cruz. Es evidente, argumenta Pablo, que aquella sabiduría que no viene de Dios termina por chocar con el mensaje de la cruz. Es una locura y una piedra en el camino el mensaje de salvación como fruto de la muerte del salvador en la cruz. Por ello Pablo les advierte que aquella sabiduría que empieza a deleitar a los corintios no viene de Dios. De hecho, aquella sabiduría, en lugar de producir arrepentimiento, produce jactancia entre los creyentes. Las divisiones no parecen ser el problema principal sino la arrogancia por la sabiduría humana. Los dos textos claves de esta sección son el 29 y el 31.

Capítulo Dos

En el segundo capítulo en dos partes habla acerca del tema de la sabiduría. En la primera parte expone como ejemplo el hecho de que su predicación no se haya basado en sabiduría humana sino en el obrar de Dios entre ellos. La evidencia de que estas palabras suyas venían de Dios se encontraba en la transformación de vidas que se había dado entre los corintios. El tema que Pablo expuso no fue otro sino el de la cruz y el significado que la misma tiene para nosotros. Es este mensaje y no otro el que ha permitido que la iglesia reciba el obrar de Dios.

En la segunda parte Pablo hace referencia a la sabiduría que viene de Dios. Está es un privilegio que nos ha sido entregado por medio del Espíritu Santo. No se trata de una nueva revelación que haya de venir en lo posterior sino de lo que nos ha sido ya revelado: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras.

La comprensión de este mensaje es algo reservado a quienes han recibido el Espíritu Santo y viven conforme al poder del Espíritu. De otro modo, su obrar se nos vuelve inútil. El poder pensar conforme a la voluntad de Dios.

Capítulo Tres

El capítulo tercero le sirve a Pablo a modo de ejemplo exponiendo en su propio ministerio así como en el de los demás el trabajo en equipo que se encuentran realizando. La verdadera sabiduría, aquella que viene de Dios, lejos de producir divisiones o pleitos entre los creyentes nos motiva al trabajo conjunto.

Pablo ha puesto el cimiento y otros han edificado sobre dicho cimiento de tal manera que el edificio espiritual sigue elevándose. Cada uno debe ver la manera en que continúa edificando, si con heno, hojarasca y madera o con oro, plata y piedras preciosas. Este modo de edificar no es lo más importante sino el hecho de que el cimiento sea la cruz de Cristo y que la labor se realice en unidad unos con otros.

En esta primera ocasión en que Pablo hace referencia al templo de Dios, se está refiriendo a la iglesia o cuerpo de creyentes como tal. Es evidente que la advertencia va contra quienes, de uno u otro modo, por celos o por rivalidades, se encontraban dividiendo el templo de Dios que es la comunidad de los santos.

Pablo finaliza retomando el tema de la sabiduría de los hombres que genera divisiones y que se halla contrapuesta a la sabiduría de Dios que procura la unidad. En lo referente a los apóstoles que sirven de pretexto para las rivalidades, Pablo se propone a sí mismo y a lo9s demás apóstoles como regalos de Dios para su iglesia.

Capítulo Cuatro

canal_de_corintoEl capítulo cuarto de la carta es una descripción del ministerio y los sufrimientos del apóstol como un ejemplo de lo que es verdaderamente el crecimiento espiritual. A diferencia del crecimiento intelectual de los corintios que tan sólo estaba sirviendo para hacerlos orgullosos, el verdadero crecimiento en Cristo nos recuerda que nuestra labor, como libertos del pecado, es la de esclavos de Jesucristo. El apóstol es ejemplo en tanto en cuanto ha sufrido por Cristo aflicción y corrección de parte de Dios y en cuanto su propio ministerio ha sido agotador por causa del crecimiento de los demás.

Es este ejemplo el que Pablo pretende que quede cimentado en el pensamiento de los corintios. El servir a los demás y el sufrir por causa de los demás, esa es la sabiduría que viene de Dios.

La palabra que usa Pablo al inicio de este capítulo “juperetes” es la que da dirección a todo el capítulo. Esta palabra se usaba para designar a los esclavos de segunda clase o remeros, cuya vida no valía nada. Pablo considera que esa es la posición que debemos asumir delante de Dios. En lo sucesivo, Pablo describe su vida como si fuese la de dicho tipo de esclavos en contraposición a los cómodos corintios que van en la parte superior del barco disfrutando del viaje.

Capítulo Cinco

Los capítulos cinco y seis de la carta dan muestra de la manera cómo la supuesta sabiduría de los corintios estaba generando problemas y desviando a los creyentes en lugar de hacerlos crecer. Son tres los problemas que se presentan:

1.       La inmoralidad consentida por los corintios. (Cap. 5)

2.       Los litigios presentados ante los paganos (Cap. 6: 1-11)

3.       La promiscuidad sexual (Cap. 6:12-20)

En lo referente al tema de la inmoralidad Pablo quiere zanjar dos problemas a la vez. Por un lado pretende aclarar a los corintios cuál debería ser la actitud que ellos han de presentar ante este tipo de pecados en la congregación. Por otro lado, el apóstol anhela mostrar cómo su supuesta sabiduría los estaba cegando ante el pecado.

Del creyente que se encuentra en un tipo de adulterio que era condenado por la ley y aún repudiado por los paganos, Pablo les dice que el tal debe ser entregado a Satanás. Esto debe ser entendido en su debido contexto. Para la iglesia primitiva, entrar en la comunidad de fe era entrar en el reino del Hijo de Dios. Afuera, se hallaba el reino de Satanás. Así pues, Pablo está solicitando la expulsión de la persona que se mantiene en este pecado de adulterio. De esta manera, pretende Pablo que la persona, expuesta al dominio de Satanás, luego de haber conocido la misericordia de Dios, reconsidere su situación y se arrepienta de su pecado.

Finaliza advirtiendo a los corintios que deben alejarse de aquellas personas que aún siendo llamados cristianos practican los pecados que se mencionan en la lista del verso 11. La ligereza en la vida cristiana es el peligro que corren quienes se vinculan a creyentes de este tipo.

Capítulo Seis

En el capítulo seis se tratan los otros dos ejemplos de Pablo respecto de la manera cómo la sabiduría humana corroe los cimientos de la fe. En primer lugar se menciona el hecho de que los corintios decidan zanjar sus diferencias acudiendo a los incrédulos. Para Pablo el hecho de que haya diferencias irreconciliables entre los creyentes y que sea necesario el uso de abogados es ya una muestra del poco crecimiento espiritual de la iglesia. Pero a más de esto, el hecho de que ventilen sus deferencias en la plaza pública deshonrando de este modo al mensaje del evangelio es el colmo de la inmadurez.

Es de notar que este capítulo se hace alusión a la labor de jueces que habremos de tener respecto de los ángeles al final de los tiempos. Razón demás, al parecer de Pablo, para empezar a juzgar nuestras propias diferencias. De manera irónica el apóstol hace una pregunta a los corintios que se creían un dechado de sabiduría: no hay entre vosotros ni uno solo que sea sabio.

En la segunda parte de este capítulo el autor de la carta se enfoca en el problema de la promiscuidad sexual. La forma de entender las cosas por parte de los corintios los había llevado a suponer que ningún problema podía haber en la promiscuidad sexual. De hecho, siendo el cuerpo materia, y siendo desechable delante de Dios, daba igual usarlo para el pecado. Pablo rechaza este razonamiento recordándoles que sus cuerpos son templos del Espíritu Santo. Evidentemente, un templo no puede ser usado para una juerga. Es separado para el uso exclusivo del Señor. Así pues, el cuerpo de los creyentes debe ser santificado y usado sólo para honrar al Señor.

Es importante notar que el capítulo finaliza advirtiendo que tanto el espíritu (alma) como el cuerpo deben honrar al Señor.

Capítulo Siete

1corintiosEn esta sección Pablo pasa a responder una pregunta que le ha sido planteada por los creyentes de Corinto. El tema en cuestión es la validez o no del matrimonio. Para algunos de los cristianos de la iglesia corintia el contacto sexual era pecaminoso en cualquier etapa de la vida. Por ello, pensaban que era mejor mantenerse solteros y sin contacto sexual alguno. Quienes eran casados suponían que lo más adecuado era mantener la abstinencia con su pareja hasta la llegada del Señor.

Frente a esto Pablo les muestra que si bien sería algo muy bueno el permanecer solteros, esto puede irse en contra de los mismos creyentes debido a que el deseo sexual es propio de los seres humanos. Por ellos les dice que es mejor que sólo permanezcan en tal condición sólo aquellos que han recibido la abstinencia como un don.

Por otro lado, les muestra que en el matrimonio no debe haber una negación a la intimidad sexual, a no ser por un tiempo determinado, de mutuo acuerdo y para dedicarse a la oración. Con respecto a los solteros Pablo les muestra que ni se es mejor por mantenerse solteros ni se es menos por casarse. De todos modos, tanto los solteros como los casados, los solteros como los libres deben vivir siempre sin aferrarse a las cosas de este mundo. Con esta recomendación cierra este capítulo.

Capítulo Ocho

La siguiente pregunta que le hacen a Pablo es en relación a la ingesta de alimentos sacrificados a los ídolos. Acá Pablo vuelve a advertir que el problema de fondo es más que el alimento como tal. Se trataba de la vanidad de los corintios que creían que por su conocimiento y por su condición actual en Cristo, ellos no tenían porque limitarse en nada. Pablo primeramente les da la razón diciendo que los ídolos no son nada. Sin embargo luego les advierte que deben abstenerse de esas comidas, no porque el demonio pueda hacer algo contra ellos por medio de esas viandas, sino porque el hermano en Cristo que no tiene un adecuado conocimiento y crecimiento espiritual puede tergiversar lo que observa en los “maduros en la fe” y por ello descarriarse del camino del Señor.

Capítulo Nueve

En este capítulo Pablo les da un ejemplo muy personal de cómo se debe abstenerse de algo a lo cual se tiene cierto derecho por amor a los hermanos. El ejemplo que Pablo da es en lo referente a los derechos que él como apóstol y fundador de la iglesia tiene. Entre otros, tiene derecho a tener esposa, a ser alimentado por la iglesia y a recibir un salario de la iglesia. De estos tres, Pablo se centra en el último y enfatiza su derecho a recibir esta aportación. Sin embargo, dice Pablo, por amor a los hermanos, él ha decidido abstenerse de exigir este derecho. No sea que por reclamar este pago, algunos de los débiles en la fe se echen para atrás en su llamado de Cristo.

Finaliza el capítulo exponiendo la razón que tiene para predicar el evangelio de Cristo de manera gratuita: En primer lugar el peso de haber sido un perseguidor de la iglesia de Cristo y aún así haber sido llamado a la salvación. En segundo lugar la necesidad de correr de tal modo que no se quede rezagado después de haber anunciado el evangelio a tantos. El ser apóstol, no es para Pablo garantía de salvación, lo es el estar en permanente crecimiento día a día.

Capítulo Diez.

En este capítulo Pablo finaliza su disertación sobre el tema de lo sacrificado a los ídolos mostrándolos primeramente el ejemplo del pueblo de Israel, el cual habiendo pasado por un bautismo (el mar Rojo) y habiendo pasado por una Cena del Señor (el mana del cielo y la roca de la que brotaba agua en el desierto), no terminó disfrutando de la tierra prometida. El ser parte de la iglesia por medio del bautismo y la cena no fueron suficientes para los judíos no lo son para nosotros. Sólo llegaron a la tierra prometida los que perseveraron hasta el final. De igual manera, debe ser para nosotros ejemplo esto que sucedió con los judíos para que no tomemos a la ligera el caminar en Cristo pues podemos caer aún cuando creamos que por nuestra posición en la iglesia o por nuestro tiempo de creyentes ya estamos del otro lado.

Finaliza advirtiendo a los corintios que, si por un lado es adecuado que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos por amor a los hermanos más débiles, deben también hacerlo por guardar su propio crecimiento pues el mucho conocimiento no es garantía de salvación sino el seguimiento de Cristo.

Capítulo Once

Este capítulo empieza a tratar los problemas que la iglesia tenía en lo referente a los cultos. En este primer capítulo al respecto, Pablo habla sobre dos problemas en particular: El velo en las mujeres y la Mesa del Señor.

Sobre el primero Pablo advierte a los corintios sobre los problemas que conlleva el no utilizar velo por parte de las mujeres. Da tres argumentos, algunos buenos y otros no tantos, pero lo que realmente nos interesa es la importancia puesta por Pablo en esto del velo. La razón por la cual es tan importante el uso del velo era porque para los judíos una mujer sin velo era sinónimo de mujer bajo maldición y para los griegos era sinónimo de mujer buscando esposo además de que en los cultos paganos las profetizas de dichos cultos profetizaban de idéntica manera. Por tal motivo Pablo opta por pedirles a las mujeres que no busquen su propia comodidad sino el bien de los demás. Algo que es importante advertir es que en este texto no se menosprecia a la mujer. Por el contrario se le da libertad para profetizar en el culto.

Corinto_bema_y_Acrocorinto_thumb1El segundo tema que trata Pablo es el relacionado con la Mesa del Señor. Esta celebración, a diferencia de cómo la celebramos hoy, en aquel tiempo era celebrada con mucha comida y como parte de un festejo de confraternidad llamado “éranos”. Cada uno llevaba algo para compartir y entre todos disfrutaban de lo que había sido traído. El problema radicaba en que los más ricos de la iglesia llegaban temprano trayendo lo mejor y disfrutando de ello. Los pobres de la comunidad llegaban cuando ya la comida se había acabado y sólo participaban de los restos. De hecho, Pablo reclama indignado a la iglesia puesto que unos se van con hambre mientras que otros se embriagan. Para Pablo, pues, el problema no es otro sino el que la iglesia no es capaz de compartir con los que no tienen. Por ello les da el ejemplo de la cena del Señor en la cual Jesús comparte el pan, la copa y se comparte a sí mismo. Esta debería ser la actitud de los corintios. Finaliza advirtiéndoles que debido a esa falta de generosidad sus cenas no son Mesa del Señor y ellos están haciendo indigna al tiempo de la Santa Cena. Algo que hay que aclarar en esta porción es que lo que dice el texto sobre participar de la Cena del Señor de manera indigna no significa que las personas que participan de ella sin ser bautizados serán condenados al infierno, como algunos creen. Participar de la cena del Señor de manera indigna es hacerlo sin la debida consideración por nuestros hermanos, sin haber perdonado a quienes nos han ofendido o sin compartir con los que más necesitan.

Capítulo Doce.

Los dones espirituales eran otro motivo de desorden en la iglesia de Corinto. Los dones más espectaculares eran los más apreciados y no interesaba tanto la edificación espiritual como el poder lucirse como “los más espirituales” delante de la iglesia. Pablo les advierte en este sentido que los dones son regalos dados por Dios. De estos, el regalo más valioso y que todo creyente tiene es el de la salvación al poder confesar Cristo como Señor. Luego, todos y cada uno de los dones tienen un propósito en el plan de Dios. No evidencian mayor espiritualidad de uno u otro creyente y deben servir para la edificación de todos y cada uno de los miembros de la iglesia.

Pablo les pide que busquen los dones más importantes (los que traen crecimiento espiritual a la congregación). Pero finaliza advirtiéndoles que el camino más excelente no es el de los dones sino el del amor.

Capítulo Trece

En este capítulo Pablo diferencia los dones del amor. Los primeros sin el segundo no valen nada. Es el amor al prójimo lo verdaderamente valioso delante de Dios. En la segunda parte de este capítulo Pablo da una breve descripción de las características del amor. Estas características se dividen en positivas y negativas. Las dos positivas son la paciencia, y la bondad. Las negativas son ocho: No tiene envidia ni hace las cosas para ser admirado por los demás, no se vanagloria de cosas que no ha hecho ni hace aquello que los demás hace sentir mal. No tiene desates de ira con el propósito de hacer sentir mal a los demás, pero tampoco guarda un inventario de lo malo que han hecho contra él. Finalmente no siente placer de ver una injusticia.

El amor tiene su sustento en Dios. Por medio de él puede ser paciente en todo momento, puede guardar la fe bajo cualquier circunstancia, puede mantener la esperanza a pesar de todas las adversidades y puede seguir resistiendo cualquiera sea la tribulación.

Los tres elementos o virtudes más importantes de todo creyente son para Pablo: La fe, la esperanza y el amor. Algún día los dones se acabarán, la fe ya no será necesaria y la esperanza se habrá cumplido. Pero aquello que no cesará ni aún en la eternidad es el amor.

La imagen del niño y del espejo es para Pablo una manera de mostrar a los corintios cómo sus actitudes muestran el poco conocimiento que tienen. Como niños entretenidos con un juguete nuevo, se pelean por los dones. Cuando llegue el Señor, veremos que eran nimiedades aquellas por las que nos peleábamos. En aquel día descubriremos cómo fuimos conocidos, es decir, cuánto amor derramó el Padre sobre nosotros a lo largo de toda nuestra vida.

Capítulo Catorce

Pablo concluye en este capítulo la discusión referente a los dones y también aquella referente al orden en el culto. Pablo se enfoca en dos dones en particular: las lenguas y la profecía. La primera era la predilecta de los corintios. Para Pablo la más valiosa es la profecía.

Las lenguas no edifican a nadie a menos que haya interpretación. Por ello Pablo les dice que prefiere hablar cinco palabras que le entiendan a miles en lenguas que nadie entienda. Pablo sentencia que es mejor que se callen en la iglesia y que hablen en lenguas para sí y en sus casas si es que no hay interpretación.

Por otro lado, la profecía, entendida bíblicamente, es de mucha edificación, no sólo para los creyentes sino aún para los paganos. Pablo entiende por profecía la denuncia del pecado, la proclamación de la Palabra de Dios (La Biblia) de modo que edifique, consuele y exhorte. No se trata de adivinación o predicción del futuro sino de anuncio de lo que dice Dios por su Palabra. Así pues, la predicación es parte de la profecía y ésta es, para Pablo más valiosa que las lenguas.

Capítulo Quince

En el capítulo 15 Pablo pasa a tratar un tema que para él es de suma importancia. Por la manera como empieza esta sección podemos decir que no era algo que le hubiese preguntado como sí había sucedido con otros temas de la carta. Para Pablo, es de tal trascendencia este tema que no siente temor de ser redundante sobre algo que ya les había explicado con anterioridad. Se trata del tema de la esperanza cristiana. Empieza Pablo haciendo referencia al credo de fe que compartían las primeras iglesias cristianas. De este credo, el apóstol pone más relevancia en lo último: que resucitó de los muertos y que se le apareció a algunos discípulos. Pablo amplía esto ha varios cientos de personas que vieron a Jesucristo resucitado. La razón de ello es para enfatizar aún más la importancia de la esperanza cristiana en la resurrección de la muerte. Para nosotros, los cristianos las cosas no se acaban en esta vida. Para nosotros, esta vida es como la estancia de los bebes en el vientre por nueve meses: es tan sólo una preparación para lo que vendrá.

Pero si sólo para esta vida vale la fe en Cristo, esta no sirve para nada: seguimos en condenación, y es mejor que disfrutemos del corto tiempo que tenemos en esta vida. Pero si Cristo ha resucitado tenemos esperanza de vida eterna.

Pablo explica cómo piensa que será la resurrección, sin embargo, lo más importante es guardar con el apóstol la esperanza de la inmortalidad que nos ha sido dada en Cristo.

Pablo dice al final que esta es la razón por la cual podemos esforzarnos en la obra de Cristo, porque más allá de esta vida recibiremos recompensa cuando inicia para nosotros la inmortalidad.

Capítulo Dieciséis

Finalmente el apóstol da unas breves instrucciones sobre la ofrenda. Muestra el adecuado trato que los fondos de la iglesia deben siempre tener. Habla un poco de los planes que tiene para visitarlos y se despide animando a la iglesia velar, estar firmes en la fe, portarse con valor, esforzarse en crecimiento espiritual y hacer todas las cosas con amor.

Las últimas palabras del apóstol apuntan al centro de la carta y apuntan al centro de la espiritualidad cristiana:

Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén

 

 

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