Un estudio científico revela la principal causa del divorcio


Son múltiples los aspectos que afectan a un matrimonio, sin embargo la sociedad actual le dio al mismo un papel que no es suyo: el de darnos la plena felicidad. Miremos este reportaje acerca del motivo que se encontraría detrás de las crisis matrimoniales.

Anillo matrimonial

Investigación realizada durante cuatro años con más de cien parejas determinó cuál es el motivo que origina las crisis. Una misma razón puede servir para el éxito o para el fracaso en el matrimonio. Así lo revela una investigación científica realizada en la Universidad de Florida, Estados Unidos, con los casos de más de 130 parejas.

Resulta que las altas expectativas que tienen hombres y mujeres ante la vida que les depara el destino familiar pueden ser la base de una situación plena o de una intensa decepción, lo que lleva –por supuesto- a derroteros diferentes en la vida matrimonial.

El estudio publicado recientemente en la revista ‘Personality and Social Psychology Bulletin’ se basa en una visita semestral al psicólogo durante cuatro años en el que se reportó el nivel de satisfacción con su matrimonio y los problemas que tenían.

La principal conclusión del estudio es que las altas expectativas iniciales del matrimonio sólo constituyen un estímulo en aquellas parejas en los que el vínculo se logra establecer de manera más equilibrada, generando un lazo más fuerte.

Sin embargo, en aquellas parejas en que la relación no logra fortalecerse el tema de las aspiraciones incumpidas se va transformando en un abismo.

Lo que se logra establecer al analizar las respuetsas de los matrimonios es que  “la gente necesita tener una idea de lo que puede obtener de la vida familiar antes de casarse. Obviamente, esto es difícil, lo que puede explicar por qué las parejas experimentan un desajuste entre lo que demandan y lo que realmente pueden lograr”, señala James McNulty, profesor de Psicología en la Universidad Estatal de Florida y autor del estudio.

La investigación logró establecer un indicador medianemente objetivo que puede servir cómo orientación para hacer frente ante una crisis. Como es lógico, todas las pesonas desean alcanzar una buena relación en sus matrimonios, por lo que se generan un discurso en torno a ello.

Sin embargo, son las respuestas más viscerales las que indican si existe un problema. McNulty señala que si las personas “pueden sentir lo que les dice su instinto, más que el discurso racional, verán que hay un problema y entonces podrían beneficiarse de la exploración de eso, quizá incluso con un consejero matrimonial profesional”.

Tomado de: http://lifestyle.americaeconomia.com/articulos/estudio-cientifico-encuentra-la-principal-razon-por-la-que-terminan-los-matrimonios

Desde la perspectiva bíblica podríamos decir que la razón de tantas crisis matrimoniales no es tanto el poner altas expectativas sobre el matrimonio sino más bien, poner las expectativas equivocadas. Es decir, a menudo se pone al matrimonio y a la pareja como aquello que nos va a hacer felices por el resto de nuestras vidas, por lo que, cuando empiezan a surgir los problemas y las discrepancias, quienes han querido ver al matrimonio de este modo se sienten desilusionados y, en muchos casos, optan por separarse.

Pelea matrimonial

No obstante, el texto bíblico no nos muestra al matrimonio como aquello que nos va a dar la felicidad, de hecho el único que puede hacerlo es Dios. El matrimonio, según el texto bíblico tiene como propósito formar una sociedad, un lazo o una comunidad de crecimiento entre dos personas. En el proceso de crecimiento alcanzaremos cierto grado de realización y por lo tanto, de felicidad. Sin embargo, también en el crecimiento sufriremos retrosesos que nos producirán frustración, no obstante, sabemos que estamos para aprender el uno del otro, el uno con el otro y ambos con Dios. Cuando tenemos claro esto, no echamos una carga innecesaria sobre nuestra pareja.

En su punto más radical el matrimonio es concebido por la carta a los Efesios como ese espacio inigualable de santificación de los creyentes y por ello es valiosísimo para la vida cristiana.

Ser felices, no es algo que deberíamos buscar en el matrimonio sino ser compañeros de viaje con virtudes y defectos y con un amor real que va creciendo a medida que avanzamos en nuestro caminar.

Pablo Morales Arias

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