El Croissant

Hace varios años, cuando estuve estudiando francés, recuerdo que nos enseñaron que la palabra croissant venía de esa lengua y que significaba “creciente”. La forma particular que tiene aquel tipo de pan como de una luna creciente es lo que hacia que se lo denominará de esa manera.

Emocionado con mi recién aprendida palabra fui a una cafetería cercana y pedí un café americano y un croissant – y me esforcé por pronunciar la palabra como me habían enseñado-.

El mesero me quedó mirando y me dijo: qué? A lo cual volví a insistirle: un croissant pero por segunda vez ñ entendió mi pedido. Así que señale al en dirección al pan que podía verse en una vitrina. El lo miro y con una sonrisa me dijo: Ah! Un ‘cachito’

Le dije: Sí.

Curiosa situación la que pase y en la cual me sentí avergonzado por tratar de darme de muy entendido en temas particulares. La verdad es que regreso a ver ese momento y pienso en las ocasiones en que, como creyentes también, hablamos de maneras muy particulares, decimos cosas muy rebuscadas que solo quienes viven con una Biblia bajo el brazo pueden entender.

Veo a Jesús compartiendo el mensaje del Reino de Dios en términos tan sencillos que hasta el más iletrado de su tiempo podía entenderlo y podía gozarse con él por su pronta venida. Veo a los profetas usando su vida misma para manifestar el mensaje que les había sido compartido para el pueblo. Veo a Dios mismo haciéndose metáfora en Jesucristo para explicarnos quién es él y como es su amor. Veo todas estas manifestaciones de su gracia y luego veo nuestras actitudes como creyentes y me siento un poco avergonzado. El mensaje por el cual Jesús se desvivía por hacerlo comprensible nosotros parecemos esforzarnos en hacerlo complicado. La buena nueva la llenamos de trabas de tal manera que la alegría que debería transmitir se ve trucada por un gesto amargo en la exposición.

Nos hace falta volver a los campos de Galilea, escuchar a Jesús hablándoles a los campesinos y enseñándoles la bienaventurada vida que nos ha sido ofrecida en el Reino de Dios.