PEQUEÑA GRAN VIDA


Una pequeña sinopsis con amenaza de spoilers

En algún momento de esta película nos sentimos conectados. Es un proceso paulatino de crecimiento y madurez que llevan al personaje a través de múltiples descubrimientos a reconocerse a sí mismo a quienes lo rodean como su hábitat, no sólo biofísico sino vital en el más amplio sentido de la expresión.

Lo primero que nos muestra es a un Matt Damon que ya lo conocíamos por “Good Will Hunting” como alguien en busca de su propio destino. Con ideales, sueños y deudas este personaje aspira a algo más que lo que tiene en aquel momento y busca con su esposa ese nuevo espacio que le garantice la felicidad.

Lo segundo que encontramos es una vida llena de traspiés y sueños rotos que podrían parecer el final del arco narrativo de la vida de este personaje. De todos modos, las posibilidades de crecer, de descubrirse a sí mismo y sus propias posibilidades van más allá de aquellos avatares trágicos que nos presenta la vida.

El tercer paso en la vida de Paul está cargado de reflexión, descubrimiento del mundo más allá de sus depresiones y problemas personales. Un mundo en crisis, con problemas medioambientales, sociales y económico-políticos. Comienza una etapa de descubrimiento del quehacer político de este personaje, del anhelo de aportar algo a la humanidad de ser alguien más allá de sus problemas pasados.

La última etapa nos muestra a un Paul intimista, más sobrio, más maduro, más realista y determinado a hacer la vida diferente, no para la humanidad, sino para sus seres queridos.

Un llamado de atención a todos nosotros

Un llamado de atención para cristianos y también para quienes no lo son. Un llamado de atención que nos invita a descubrir nuestras posibilidades de crecimiento, nuestras limitaciones y lo valioso que es tener a lado gente con la cual vivir y por la cual morir. Un llamado de atención para dejar de lado nuestros estereotipos de la familia perfecta y la vida perfecta en el barrio perfecto. Un llamado a considerar que las personas más valiosas en nuestra vida no necesariamente resaltarían por su belleza y su correcta moral. Personas que tienen fallos como nosotros pero que saben considerar al amigo y luchar por él.

Un llamado que puede escuchar también la iglesia

Me llama la atención esta película, ya desde el ámbito pastoral, al sentido de iglesia que tenemos y que podemos proyectar. A medida que nos vamos desarrollando en la iglesia comenzamos a hacernos una idea de lo que debemos ser para los demás hermanos y lo que podríamos esperar de cada uno de ellos. No obstante, no siempre se cumplen estos estereotipos y allí es donde surgen las grandes desilusiones dentro de la iglesia. Con pastores que nos defraudan porque no eran el gran modelo de espiritualidad que aspirábamos o con hermanos que nos decepcionan porque eran una cosa en la iglesia y otra fuera de ella. Grandes decepciones sufrimos en la iglesia porque pensamos que debemos ser y debemos esperar que los demás sean ideales de perfección ética y espiritual cuando en realidad son seres humanos caídos como nosotros, llenos de imperfecciones y con anhelos de crecer y mejorar.

No reconocernos como imperfectos y necesitados de corrección nos hace rechazar a los que no “parecen tan perfectos” cuando en realidad, puede ser que ellos tengan algo valioso que enseñarnos y es: que son reales.

La iglesia no es un llamado a desarrollar nuestras mejores dotes actorales en el modelo de buen cristiano. La iglesia debe ser un llamado a reconocer nuestras faltas y esforzarnos por trabajar en ellas, pero sabiendo que contamos con nuestros hermanos para poder salir adelante, para poder superar nuestras dificultades.

El apóstol Pablo cuando les habla a los corintios diciendo que “no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1 Corintios 26-28)

Esta selección realizada por el apóstol Pablo de personas que no tenían grandes atributos se repite en cada iglesia. Pero el apóstol Pablo les recuerda esto de manera particular a los miembros de esta iglesia debido a que ellos se consideraban superiores a los demás, casi ángeles que no requerían el consejo y cuidado de un apóstol como Pablo.

Cuando la iglesia comienza a sentirse superior a los demás, superior al mundo de pecadores que lo rodea, la verdad es que está comenzando a “sectarizarse”, es decir, a volver un grupo selecto que se aísla para salvarse en exclusiva e indiferencia de los demás.

Somos especiales porque Dios a puesto una gracia especial en nosotros, no porque seamos mejores que los demás. Y estamos aún luchando con nuestros pecados y aflicciones. Es por ello, que debemos ser para los demás un apoyo, en cierto modo, esa pata de palo que le falta al hermano para que pueda seguir avanzando o ese empleado que sirve la mesa a los que lo necesitan, aunque tengamos cualidades para cosas mucho mayores.

Un llamado a ser auténticos, a ser solidarios y a saber reconocer nuestro hábitat, imperfecto pero hermoso, eso es lo que puede encontrar en esta película.

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