Los peligros de las religiones tóxicas


El caso de desaparición, extorsión y asesinato que se encuentra en estos momentos dirigiendo todos los ojos de la sociedad ecuatoriana hacia las iglesias evangélicas saca a relucir uno de los mayores problemas que se expande entre los evangélicos en la actualidad: el abuso de poder.

Es doloroso ver todo lo que ha tenido que pasar la familia Campoverde para acercarse al desenlace de su viacrucis. Y esto, no es sólo un llamado de atención a las autoridades que permanecieron inclementes durante seis años, sino, principalmente a las iglesias evangélicas para corregir lo que son terribles errores en su estructuración y manejo de la fe, los mismos que, de nos ser reparados, producirán más gente herida y hogares destrozados.

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Lo que artículos como el de Lisette Arévalo, “Me llamarán, y no responderé” de la revista digital “GK” sacan a relucir en el ámbito de la iglesia evangélica a la que asistían Juliana y su familia es el abuso de poder de la familia que dirigía dicha iglesia. Comentarios como este: “Juliana comenzó a sentirse incómoda cuando los pastores quisieron usar su autoridad para decirle quién debía ser su pareja”, demuestren el grado de abuso al que se podía llegar. De igual manera estas palabras dicen mucho al respecto:

Los pastores tenían control sobre sus feligreses. Elizabeth recuerda que antes de tomar cualquier decisión —sea un proyecto, emprendimiento o viaje— siempre debían ir donde el pastor Patricio, padre de Jonathan, para pedirle autorización. Cuando no entregaban el diezmo, los pastores llamaban a presionar, o los visitaban en su trabajo diciéndoles que si no lo hacían las bendiciones no llegarían. Cuando se enteraban de algo —un viaje o un nuevo empleo— los llamaban a preguntar por qué no se lo habían contado.

Las cosas, poco a poco se van esclareciendo en ese caso, pero a su vez señalan con más fuerza a ciertos modelos de liderazgo que han sido desarrollados en las iglesias evangélicas de América Latina y que hacen temer sobre el futuro de la fe en nuestras tierras.

La coacción en nombre de Dios no es moneda nueva, ha existido desde siempre y ha generado grandes males a la humanidad desde la inquisición hasta la persecución en nombre de la moral y las buenas costumbres. No es la religión en sí la que genera estos abusos, pero en manos de la gente incorrecta produce estos resultados.

La búsqueda de Dios no dejará de darse por este acto vergonzoso. De todos modos, nos vemos impulsados a advertir a quienes buscan de Dios acerca del mal empleo que se da de la fe. Nos vemos obligados a recomendar ciertos filtros cuando se busca de Dios en algunos espacios supuestamente espirituales donde lo que en realidad hay es manipulación espiritual antes que piedad popular.

Así como existen relaciones tóxicas, existen formas de espiritualidad que son nocivas, tóxicas y, por esto mismo, peligrosas y debemos saberlas reconocer.

  1. Autoritarismo. – El texto bíblico nos habla acerca de la autoridad, pero así también nos habla acerca de la libertad que tenemos en Cristo. Cuando en un espacio, supuestamente espiritual, la autoridad del pastor o líder se impone de manera tajante, de tal modo que las personas no pueden opinar o cuestionar su autoridad, so pena del infierno, nos encontramos con una espiritualidad tóxica. No importa si se basa en la Biblia, en una revelación personal u otra cosa para argumentar su poder. Si algo nos enseña la historia es que cuando una autoridad espiritual ha exigido obediencia ciega a sus seguidores, tarde o temprano las catástrofes se hacen presentes. Exigir a sus feligreses cuentas de sus viajes, de sus gastos o de sus decisiones personales es abuso de autoridad. Si bien es cierto que el pastor está para guiar a los creyentes en los caminos de Dios, esto no le da derecho a decidir por ellos. De hecho, en los grupos donde el líder desarrolla este grado de autoritarismo, se da un efecto multiplicador. Es decir, toda la iglesia comienza a desarrollar ese modelo de liderazgo prepotente, absorbente y manipulador. Los que llevan más años en la iglesia se sienten obligados a “ningunear” a los recién llegados y estos con el tiempo sentirán que tienen derecho a hacer con los que siguen llegando.
  2. Manipulación. – Muy relacionado con el autoritarismo se encuentra la manipulación. Cuando la persona considera que la manera cómo se están llevando las cosas no está bien, que debería hacerse un cambio y los argumentos de parte de las autoridades no bastan para convencer al feligrés de que las cosas en realidad están bien, empiezan las manipulaciones. La advertencia acerca del rol divino que tiene el pastor, la amenaza del castigo de Dios, por no someterse, las consecuencias nefastas que le esperan por no obedecer, etc. A menudo, a las amenazas personales se añaden las amenazas familiares: “Si no te sometes toda tu familia sufrirá por tú desobediencia”. Son simplemente formas de manipulación de parte de quienes se encuentran en el liderazgo y que no soportan la desobediencia.
  3. Aislamiento. Otro aspecto de la espiritualidad tóxica es que desarrollan procesos de aislamiento para aquellos que no se someten. Cuando la manipulación directa no ha funcionado, se empieza a apartar a la persona de sus amistades y conocidos de la iglesia. Se prohíbe a los creyentes reunirse o socializar con las personas que están “en pecado”. Incluso se exige a la familia apartarse del pecador si no quieren que la ira de Dios caiga sobre todos ellos. En algunos casos, esto está tan enraizado, que no hace falta que el pastor diga nada, el grupo se encarga de aislar al pecador y hacerle sentir culpable por su mal comportamiento.
  4. Culpabilización. – Otro aspecto de la espiritualidad tóxica es culpabilizar a los creyentes para mantenerlos atados a la iglesia. Cualquier cosa que haya pasado de manera negativa en la vida del creyente se la relaciona inmediatamente con alguna cosa vista como pecado por el pastor y se le acusa: “No has estado entregando tus diezmos a la iglesia y por eso te ha venido esa enfermedad, es tu culpa”; “No has obedecido lo que te dije y por eso perdiste tu empleo, empieza a obedecerme y vas a ver las bendiciones”; “No te sanas por que te falta fe, se fiel a nuestra iglesia y verás como en poco tiempo Dios te da lo que te hace le estás pidiendo”, etc.
  5. Abusos financieros. – Uno de los modelos más populares en la actualidad de manipulación espiritual es el dinero. Si bien es cierto que las iglesias evangélicas se sostienen exclusivamente en base a las donaciones de los creyentes pues no recibe ningún apoyo económico de parte del gobierno, en algunos casos, el pedir dinero se ha vuelto casi el tema exclusivo de algunas iglesias. Desde la entrada hasta la bendición final, los predicadores y líderes piden dinero a los asistentes. Con la promesa de bienes materiales de parte de Dios y la amenaza de maldiciones generacionales se manipula a la gente para que dé a la iglesia. Si bien el texto bíblico habla de bendiciones de parte de Dios a la generosidad y que es mejor dar que recibir, enfocarse sólo en lo económico demuestra más acerca del corazón del líder que de la naturaleza de gracia de la vida cristiana. Hacer promesas de fe con el fin de recibir un trabajo o sanidad, son formas de ver a la fe como un negocio. Confiar en Dios para la provisión diaria y ser agradecidos es el modelo bíblico y no la manipulación de estos grupos tóxicos.

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Son sólo cinco muestras de falsas enseñanzas que intoxican en lugar de dar vida. Cabe advertir que estas actitudes no se encuentran sólo en la religión, sino que las encontramos en otros espacios como el político, el motivacional, o el relacional. Reconociendo sus rostros podremos resguardarnos de ellos.

Finalmente, sabemos que nada devolverá a la familia la hija que ha perdido y sólo podemos orar por ellos, pidiendo justicia para los culpables y fortaleza para los padres. Pero del lado de la iglesia necesitamos corregir los errores que se vienen cometiendo desde hace tiempo para que no se repitan estos hechos.

 

Pablo Morales Arias

 

Un comentario en “Los peligros de las religiones tóxicas”

  1. Mis estimados hermanos con mucho respeto, no hay mas toxico que difundir estos comentarios por medio públicos, basándose en la versión de un solo lado y en lo que publica este periódico atestado de glbti; No estoy desconociendo que en las iglesias hay individuos que hacen abuso de autoridad, pero son personas aisladas, y lo que debemos estar es exigiendo mas respeto y transparencia en la investigación y no estigmatizar la iglesia, eso de abuso de autoridad ha pasado en muchas denominaciones sean estas conservadoras o no; debemos condenar las actitudes individualistas, cuando los actos han sido comprobados y no cuando los actos no han sido comprobados. ¿Han ido a visitar al pastor o a los padres del pastor acusado? Si no lo han hecho, no se sumen a los ataques de los enemigos del evangelio, hay que mantener una posición neutral. La ley dice “que nadie deja de ser inocente hasta que no se le compruebe lo contrario”. Hasta ahora todo es hipótesis, presuntos, supuestos, y esas acusaciones no son causales para incriminar en secuestro y desaparición. Por que no investigan si el padre de esta joven no tiene enemigos políticos, puesto que el ha incursionado en alianza país? Si ese joven es que pague con todo el peso de la ley ¿Y si no es? cuanta maldición cargaran los que los acusa sobre sus espaldas. Por eso es necesario hacer como hizo Jesus, pararse en el centro, juzgar imparcialmente.

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