Las elecciones presidenciales y la Biblia


Cuando miramos el texto bíblico en busca de ejemplos de política justa y responsable para con los deberes gubernamentales, nos encontramos con algunos de los ejemplos más vergonzosos de la historia. Así, por ejemplo, durante el nacimiento de Jesús se encuentra gobernando Herodes el grande quien fue considerado un déspota y corrupto gobernador del territorio judío.

Mandó a matar a su esposa Marianne, a su suegra Alejandra y a sus dos hijos Alejandro y Aristóbulo por considerarlos conspiradores. La historia bíblica de la muerte de los niños en tiempos del nacimiento de Jesús se le atribuye a este personaje. Al final de su vida pidió como último deseo a su hermana Salomé que mandara a matar a flechazos a los 300 hombres más importantes de Israel para que haya llanto durante su muerte.

Las intrigas palaciegas y los actos de injusticia que cometió este hombre se mezclan con las grandes hazañas arquitectónicas que realizó. Herodes el grande es el responsable de la construcción del gran templo de Jerusalén. Una edificación que superaba con creces al antiguo templo construido por Salomón que había sido destruido mucho tiempo atrás. De igual manera construyó la ciudad marítima de Cesarea, las ciudades refugio de Masada y Herodion. Y atrajo además un considerable crecimiento económico a la región debido a sus vínculos con el emperador romano.

Masada, ciudad de refugio construida por Herodes el grande

Querido, temido y odiado, Herodes el grande pasó a la historia como uno de los ejemplos del uso del poder para atraerse beneficios personales y para imponer el respeto a los demás a la fuerza.

Quizás hoy en día no encontremos ejemplos que se parezcan al de Herodes el grande, no obstante, si podemos ver lo que sucede cuando un corazón lleno de amargura y ambición tiene poder. La ética y la justicia poco importan pues quienes ambicionan el poder harán lo que fuere necesario: mentir, robar o alabar a Dios con tal de conseguir lo que quieren.

No obstante, a diferencia de los modelos de política de aquel entonces, en nuestros tiempos podemos escoger a quienes han de subir al poder. Herodes consiguió el puesto de rey por hacerse amigo del Emperador y este último tenía el poder gracias a las invasiones que su ejército había realizado. Pero hoy quienes llegan al poder son elegidos por los votantes. Somos nosotros los responsables de los políticos que alcanzan los puestos de autoridad.

Es pues necesario que sepamos meditar y reflexionar antes de tomar alguna decisión respecto del candidato a quien daremos nuestro voto. Tanto el voto blanco como el nulo son tan malos como el voto entregado sin reflexión previa. Pues en el voto blanco y el nulo estamos dándole la decisión a otros sobre el futuro de la nación. Pero si no nos damos tiempo para decidir sabiamente sobre las opciones existentes, también estaremos consintiendo con que un corrupto, un tirano o un criminal gobierne sobre la nación.  

La decisión electoral es personal, y ningún pastor o líder espiritual debería presionarnos a votar por ningún candidato, pero nuestra decisión debe ser tomada con mucha sabiduría.

Finalmente, en tiempos de Herodes y toda su corrupción nació Jesús. Con todo su poder, aquel gobernante se ensañó contra Cristo, pero Dios lo guardó. Sabemos pues, que nuestra esperanza no está ni debe estar puesta en los gobernadores de este mundo y sabemos además que de toda su malicia nos guardará Dios.

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