La Reforma Protestante y su legado para nosotros

En su momento Martin Lutero, un monje agustino alemán, publicó en la puerta de la catedral de Wittenberg noventa y cinco puntos o tesis que, a su parecer, debían ser debatidos por los estudiantes de teología de la universidad de aquella ciudad. El manuscrito estaba en latín, por lo que el mismo no pretendía encender la mecha de la revolución sino simplemente llamar a un debate entre clérigos.

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El mensaje fue traducido al alemán por la gente de la ciudad que vio lo revolucionario de sus ideas y, aprovechando la imprenta de tipos móviles que hacía poco menos de 70 años había sido inventado por Johannes Gutenberg, la difundió por todo el norte europeo.

Este fue el inicio de la Reforma. De todos modos, muchos elementos políticos, económicos, así como también religiosos se mezclaron para fraguar este evento de trascendental importancia para el futuro del cristianismo. No sólo fue el ímpetu reformador de Lutero lo que impulsó este suceso -aunque sin él probablemente las cosas hubiesen tardado mucho más en gestarse y quizás se hubiesen desarrollado de otra manera-, también estuvieron detrás el anhelo de una justificación religiosa para sus intereses independentistas por parte de los príncipes alemanes, así como la visión imperialista de Carlos I de España, quien dos años más tarde se convertiría en el emperador Carlos V del Sacro Imperio Románico Germano.

Por otro lado, la crisis de la iglesia católica en ese momento de la historia es verdaderamente alarmante. Así, por ejemplo, la presión que ejercieron los reyes católicos de España (abuelos de Carlos I) sobre el papado llevaron a este último a delegar en el poder político la autoridad de decidir sobre los arzobispos de las tierras bajo su poder. El caso más escandaloso en su tiempo será el del nombramiento de Alonso de Aragón, hijo ilegítimo del Rey Fernando el católico como arzobispo de Saragoza en 1475. Ante las presiones del Papa, este nombramiento se aplazará hasta 1478 cuando, con la venia papal, es nombrado el muchacho de 8 años de edad como arzobispo de la ciudad.

Los escándalos, a su vez, que vienen de la santa sede y el excesivo gasto que realizan en las diferentes expresiones artísticas enardecen aún más al pueblo creyente de Europa. De igual manera, todos los comentarios que se van desarrollando alrededor de la casa de los Borgia (Alejandro VI pertenece a esta familia) hacen cada vez más político que religioso el tema del papado.

La reforma protestante va plantear entonces una serie de cuestionamientos que hoy en día nos hacen bien recordar.

La relevancia de la Biblia como norma de fe y conducta.

Ante los abusos que se cometen de la tradición en favor de determinadas políticas y cierto tipo de prácticas y costumbres, la iglesia va perdiendo crédito como receptora de la verdad y la moral. Frente a este vacío ético, nos plantea Martín Lutero al texto bíblico como el ente normativo, no sólo de los creyentes, sino también de la iglesia y de sus autoridades.

Hoy por hoy se vuelve necesario recordarlo frente a tantos movimientos cristiano-evangélicos que empiezan a hacer lo que en su tiempo se hizo con la tradición: torcer el texto hasta que diga lo que nos interesa que diga. Es muy común escuchar en muchos púlpitos prédicas que surgen de algún texto tomado de manera aislada con el fin de elaborar sobre el mismo doctrinas que nada tiene que ver con el espíritu del texto.

Al igual que en los tiempos previos al renacimiento, en los cuales la interpretación alegórica de la Biblia había llegado a excesos inimaginables, hoy en día se ha vuelto a poner de moda el alegorismo en la interpretación del texto. No interesa lo que el texto, es decir, el autor quiso hablarnos, sino que de manera ociosa se superpone una interpretación fantasiosa que sea más del agrado de la gente y que apele de manera más efectiva a las emociones.

Poder considerar a la Biblia como la norma de fe y conducta nos planteaba como propuesta de fondo, evitar que determinadas autoridades o eventuales carismáticos de turno se aprovecharan la fe para absolutizar en sus manos el poder. La Biblia como autoridad última nos impele a un determinado grado de democracia al interior de las iglesias pues, delante de ella todos somos iguales. De hecho, el erudito bíblico, no debía ser visto como la máxima autoridad de la iglesia sino como un instrumento a través del cual la iglesia podía tener más claro el mensaje bíblico.

La iglesia no determinaba el mensaje bíblico, sino que el mensaje bíblico debía determinar el anuncio de la Iglesia. Pero, esto planteaba otro problema: cómo podemos confiar en la veracidad de los enunciados de los eruditos bíblicos.

La razón como guía del estudio de la Biblia

Muy a menudo se suele recordar que Martín Lutero en dieta de Worms dijo que no se retractaría a menos que lo convencieran por medio de las Escrituras. No obstante, olvidamos la segunda parte de sus palabras. El dijo que no se retractaría “a menos que sea convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes”. Martín Lutero considera en ese momento a la razón humana en un nivel similar que las Escrituras. Para él hasta cierto punto, la razón humana puede llegar a las verdades bíblicas si actúa en todo rigor.

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De allí surgirá algo que será muy importante para el desarrollo del protestantismo: el estudio racional de la Biblia. No podemos considerarnos protestantes si despreciamos el uso de la ciencia y de la razón para el estudio de los textos bíblicos. Es un hecho de la exégesis, el estudio histórico-crítico de los textos bíblicos son el resultado de las convicciones que se encuentran germinalmente en Martín Lutero.

Durante el siglo XIX se dieron ciertos excesos en el análisis científico de los textos bíblicos de los cuales nació la teología liberal la cual despoja a la Biblia de su razón de ser y desmenuza a Jesucristo hasta entregarlo como un cadáver diseccionado a su esposa la iglesia. Sin embargo, estos excesos no deben disuadirnos del análisis racional de la Biblia. Esa tricotomía del amor a Dios con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas debe vivirse en el estudio serio de la Palabra.

Esto nos llama la atención hoy en día ya que nos encontramos con movimiento pseudomísticos que dejan de lado la razón para enfocarse meramente en “lo sobrenatural”. Se pierde el rigor en el estudio y se da lugar a expresiones extáticas que nada tienen que ver con el cristianismo. Los nuevos modelos de adoración y liturgia que se han puesto de moda en todas las iglesias evangélicas durante los últimos 25 años sólo apelan a las emociones, exaltan las pasiones y buscan llevar al pueblo de Dios a un estado de trance o histeria colectiva propio de manipuladores y que en nada se parece a los relatos bíblicos o a las narraciones de los milagros de Jesús.

Hemos hecho de los cultos cristianos meros espacios de catarsis emocional que liberan a las personas de su estrés pero que en nada cambia su manera de ser, o, peor aún, los vuelven cada vez más fanáticos y adictos de este tipo de experiencias “sobrenaturales”.

El mensaje de la cruz es el mensaje del evangelio

A veces se nos olvida o quizás nunca le hemos dado un vistazo a esas famosas 95 tesis de las que tanto se hablan. Las tesis 92 a 95 en particular son bastante impactantes y también relevantes para nuestros días.

  1. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: “Paz, paz”; y no hay paz.

  2. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: “Cruz, cruz” aunque no haya cruz.

  3. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.

  4. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Martín Lutero se indignaba al ver cómo se ofrecía a todos los creyentes de su tiempo paz y prosperidad a cambio del pago de las indulgencias. La fe se había vuelto un negocio y muy rentable. Ante esto, Lutero reclama y pide que se vayan aquellos predicadores de la paz y la prosperidad que no son verdaderos predicadores del evangelio. Por el contrario, plantea Lutero, quienes deberían ser alentados son aquellos predicadores que le recuerdan al pueblo de Dios que el seguimiento de Cristo no es fácil. Que ser discípulos del Señor no es un paseo por el campo sino, en muchas ocasiones, un camino de gran tribulación.

Las ilusorias promesas de los falsos maestros deberían ser reprendidas pues engañan a la gente y pervierten el evangelio.

Es exactamente lo que se debe volver a proclamar. Que las promesas de prosperidad, abundancia, riquezas que tanto se proclaman hoy desde tantos púlpitos deberían ser reprendidas mientras que el mensaje verdadero del evangelio debe volver a ser enaltecido. Muchos púlpitos han dejado de ser altares de la Palabra de Dios para convertirse en escenarios desde los que se exponen mensajes motivacionales, discursos de autosuperación, lecciones de liderazgo, etc. El mensaje del evangelio que edifica, pero también reprende, que redarguye, pero también afirma, ese es el mensaje de que debe ser predicado.

Es triste escuchar prédicas que tienen más elementos extraídos de “piense positivo”, “declárelo y será suyo”, “confiesa las promesas de Dios para su vida”, etc., que verdaderos análisis de la Palabra de Dios. En un par de ocasiones me he preguntado realmente “para qué llevé la Biblia a la iglesia si no la usaron para nada”. En varios videos de pastores de fama internacional he podido ver mensajes en los cuales la Biblia no tiene ningún valor. Por dar un caso, una predicación pude ver en la que se citaba un texto bíblico y ante la impaciencia del predicador por no lograrlo encontrar (era un profeta menor), decidió cerrar su Biblia y seguir su prédica sin ella ¿Cómo una iglesia que proclama que el Rey es Jesús puede hacer eso con la Palabra?

La Iglesia debe guardar distancia de la Política

Un último tema que surge de aquellos inicios de la reforma protestante es el reclamo hecho a una Iglesia que había hecho de la política su herramienta y a un Estado que había hecho de la Iglesia su sirvienta.

Todos los problemas que la Iglesia Católica tuvo durante la era del renacimiento surge de la mezcla de la política con la religión.  Hay historiadores que plantean que estos problemas iniciaron cuando Pipino el breve, padre de Carlomagno, entregó en manos de la Iglesia de Roma 22 ciudades de la zona central de Italia conquistadas por él. Con ellas surgió en el siglo VIII el Estado Pontificio y con ello surgieron las ansias de poder, el deseo de llegar al papado, no por el servicio sino por las riquezas que implicaban.

El vínculo entre política y religión no es nuevo y no finalizará allí. Y los protestantes no dejarán de ser tentados con el tiempo por la política. La iglesia Luterana se dejó seducir en el siglo XX por Hitler y su propuesta de una Iglesia Alemana fuerte bajo la égida del Reich.

Berlin, Dom, Einführung des Reichsbischofs

Pocos fueron los pastores luteranos que rechazaron esta mezcla por medio de la confesión de Barmen en 1934.  En el punto cinco de tal confesión, dice:

“Rechazamos la falsa doctrina que el Estado, encima de su ministerio especial, pudiera y tuviera que ser el único y total regulador de la vida humana y de esta manera también determinante del destino de la iglesia. Rechazamos la falsa doctrina que la Iglesia, encima de su misión especial, pudiera y tuviera que apropiarse de la dignidad del Estado, convirtiéndose de esta manera en una agencia estatal”.

Los firmantes de esta confesión no hacen sino ratificar lo que ya se había propuesto en los tiempos de la reforma protestante -antes de que John Locke en su Carta sobre la Tolerancia (1689) hablase sobre la separación entre la Iglesia y el Estado-. En 1530 en la confesión de Augsburgo, la Iglesia Protestante manifestó que:

[…] las dos autoridades, la espiritual y la temporal, no deben confundirse ni mezclarse pues el poder espiritual tiene su mandato de predicar el Evangelio y de administrar los sacramentos. Por lo tanto, no debe usurpar otras funciones; no debe poner ni deponer a los reyes; no debe anular o socavar la ley civil y la obediencia al gobierno; no debe hacer ni prescribir a la autoridad temporal leyes relacionadas con asuntos profanos

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Nos llama la atención este texto principalmente frente a dos fallos muy comunes en la actualidad. Por un lado, se ha visto pastores que basados en los famosos “Dios me dijo” se lanzan a de candidatos a la presidencia en distintos países. Sin ningún conocimiento sobre temas políticos y sin dejar de lado su labor pastoral hacen esporádicas incursiones en la política avergonzando al evangelio con su ignorancia de temas básicos de la fe y de la política.

Por otro lado, y en función de lecturas marxistas del texto bíblico se ven cristianos que presionan a la iglesia para que deje su labor evangelizadora y se inmiscuya en los problemas sociopolíticos de nuestros tiempos. Estas lecturas marxistas nos vienen desde el lado católico cuya visión acerca de la separación entre Estado e Iglesia nunca fue del todo aceptada. Es así pues que entre los teólogos de la liberación católicos y entre quienes se han dejado guiar por sus resultados proponen una politización de la iglesia a ultranza.

Si algo nos dejó la Reforma Protestante es este anhelo de separar el poder espiritual del poder temporal de modo que cada uno haga su labor en su terreno. Alexis de Tocqueville aplaudió con entusiasmo esta manera de ver las cosas en su estudio sobre la Democracia en América. La labor de la iglesia no es inmiscuirse en política, promover partidos políticos o alentar determinadas ideologías sociales. La labor de la Iglesia es formar a los creyentes para que sepan tomar decisiones políticas con sabiduría. En la medida en que, como iglesia sabemos formar ética y moralmente a los creyentes estamos cumpliendo con nuestra labor política.

Estos son al menos tres aspectos que creo son necesarios resaltar de la Reforma protestante en nuestros tiempos.

Lecciones que nos deja un desastre

Un momento duro ha atravesado la nación ecuatoriana en los últimos nueve días. El terremoto que destruyó casi totalmente una ciudad manabita y dejó con graves daños otras tantas ha sido uno de los golpes de la naturaleza más fuerte que hemos recibido en las últimas décadas.

Reflexionando

Luego de un poco más de una semana cabe hacer una reflexión acerca de lo sucedido y de las lecciones que nos deja a futuro. Si bien, aún nos encontramos realizando el proceso de duelo, es decir, la asimilación de una situación tan dura, nos vemos en la necesidad de mirar atrás para corregir lo que no se hizo apropiadamente.

La negligencia a la larga sale cara.

Es un hecho que ha sido confirmado por diferentes especialistas el hecho de que las construcciones que se desplomaron en las diversas ciudades costeras adolecían de terribles fallos de construcción.

El arquitecto Fausto Cardoso, consultado por la BBC Mundo acerca de las falencias arquitectónicas de los edificios dijo:

Igual este terremoto en cualquier parte del mundo te tiraba casas abajo, pero hay casas que aguantaron porque las construyeron de forma más consciente. Muchas personas, para ahorrar dinero, ahorran materiales. O son inescrupulosos los maestros contratistas y ponen materiales de menor calidad. Eso no es sólo en Manta, sino en todo el Ecuador

Lamentablemente es una cosa muy común que los ecuatorianos buscan ahorrarse unos centavitos construyendo sus casas con materiales de menor calidad, sin la asesoría de algún especialista en el ramo y sin permisos municipales de construcción.

La negligencia en la construcción generó más dolor del que podría haber provocado este terremoto de haber sido construidas las casas y edificios con la debía planificación y vigilancia en el uso delos materiales apropiados.

Algo que caracteriza nuestra idiosincrasia nos ha traído graves consecuencias en el presente. Es un desafío a futuro dejar de lado esta actitud para asumir todas nuestras actividades con la diligencia de se requiere.

La corrupción nos cuesta más que el dinero.

Uno de los inconvenientes con los que nos topamos al momento de realizar los trámites relacionados con la construcción de edificios o casas es con una interminable serie de trámites burocráticos en medio de los cuales poco a poco parece ir empantanándose nuestro anhelo de llevar adelante una construcción.

En estas circunstancias, la opción más adecuada parece ser la de algún tramitador con amigos al interior del gobierno que nos facilite los trámites o, incluso, que “haga de la vista gorda” sobre ciertos aspectos peligrosos e ilegales de la construcción que se quiere realizar.

En primera instancia parecería que el mayor problema que vamos a enfrentar luego de haber hecho uso de la corrupción para acelerar nuestros procesos administrativos es un malestar ético en nuestra conciencia. Lo cierto es que muchos edificios que tal vez pasaron desapercibidos en las oficinas de la administración pública por medio de pequeños subterfugios legales y administrativos terminaron colapsando con un enorme costo de vidas.

¿Se puede ganar más a través de la integridad?

La Biblia misma advierte: “No aceptarás soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo” (Éxodo 23:8). Así como se le pide al sacerdote que no acepte sobornos, la petición al pueblo es implícita: No sobornes a tus autoridades porque los echarás a perder.

Siempre es bueno guardar para los días malos

Una costumbre muy nuestra es la de “vivir al día”. No importa cuál sea el salario, se gasta hasta el último centavo. Se tiene una especie de temor a que, si no lo gastamos hoy, desaparecerá para el día de mañana. Siempre hay una emergencia, un apuro, un imprevisto por el cual no podemos ahorrar. Pero desde el Antiguo Testamento podemos ver que el ahorro en tiempos de vacas gordas es la única manera de estar prevenidos para los tiempos de las vacas flacas.

Pensar que nunca vendrán las catástrofes, que siempre podremos mantener el mismo estilo de gastos sólo es un megáfono llamando a los problemas. Uno de los mayores problemas con que nos enfrentamos cuando no hemos previsto por medio del ahorro para los días malos es que cuando estos llegan, debemos buscar desesperadamente en prestamistas y usureros para que nos socorran a intereses exorbitantes.

Las claves de una buena administración

Quizás más allá de gastarnos lo que tenemos, muchos hemos tomado el mal hábito de endeudarnos sobre el futuro en cosas inservibles, cosas que no generan ganancias sino que sólo se van acumulando en la sala, en el comedor, en la cocina, etc. Tanto endeudamiento nos toma por sorpresa cuando de pronto nos encontramos frente a una crisis como la que se ha tenido que enfrentar.

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¿Gastar hasta endeudarnos y más allá?

Muchas más reflexiones nos quedan de esta catástrofe, y cada uno puede hacer su propio recuento de lo que le ha enseñado este momento duro de nuestra historia, pero sólo anhelamos que estas lecciones las podamos tomar para no ser sorprendidos como país y como individuos en otra ocasión sin nada con qué defendernos.

Veo dos caminos

Veo dos flechas. Dos líneas. Dos caminos. Y van en direcciones muy opuestas. No soy profeta ni hijo de profeta; pero dos tipos de fe cristiana se están dando a conocer en nuestros días.

EL PRIMER CAMINO

Por un lado, está la primera flecha, la primera línea y el primer camino. Dentro de este primer grupo veo antes que nada humidad y sobriedad. Veo hermanos y hermanas caracterizados por los valores de las bienaventuranzas: “los pobres en espíritu”, “los que lloran”, “los mansos”, “los que tiene hambre y sed de justicia”, “los misericordiosos”, “los de limpio corazón”, “los pacificadores” y “los que padecen persecución por causa de la justicia”.

a los pies de jesus foto

Son creyentes auténticamente enamorados del Señor Jesús por su grandiosa obra de salvación efectuada en ellos mediante la cruz y la resurrección. No se glorían en nada sino en el bendito Salvador. Dios es su todo. Están satisfechos en Él y por lo tanto guardan su tiempo a solas con Él celosamente. Dada su gran pasión por las cosas divinas, se regocijan en la predicación de la Palabra tal cual está escrita. Se gozan en orar y en congregarse. Se deleitan en la santidad.

En sus rostros veo cicatrices profundas, arrugas y gravedad por todas las aflicciones que han tenido que enfrentar debido a su fidelidad al Dios del Evangelio. Pero luego contemplo su corazón, y bien adentro veo perlas y joyas de inestimable valor. Veo “tesoro en vasos de barro”. Tal tesoro es el Evangelio acompañado de la presencia y el poder del Espíritu del Señor de los ejércitos. Es ese poder inconquistable el que les sostiene en cada momento de dificultad y pelea.

Éstos irán de fe en fe, sometiendo todos sus pensamientos a la voluntad de Cristo. Creen en el Dios de la Biblia; el Jesús de la Biblia; el pecado según está definido en la Biblia; la necesidad de fe y arrepentimiento; y el gran peligro de la perdición eterna. Se ven a sí mismos como simples herramientas de Dios para que Él haga su misteriosa obra a través de ellos. Son el pueblo de Dios. Tienen su contentamiento en el Señor.

Esta primera flecha, esta primera línea y este primer camino es el campo de Dios.

EL SEGUNDO CAMINO

Por el otro lado, está la segunda flecha, la segunda línea y el segundo camino.

Dentro de este segundo grupo veo antes que nada liviandad y ligereza. Veo personas caracterizadas por los valores del ‘camino ancho’: agradan a todos, son afables, graciosos, atractivos y carismáticos, no creen en el tropiezo de la cruz ni en nada que ofenda al hombre natural.

De hecho, son tan majos que hasta parecen ser creyentes verdaderos. Dicen “paz, paz” cuando no hay paz. Sólo hacen mención de un Dios de amor; no toman en serio la doctrina cristiana; y por lo tanto, ningún incrédulo jamás pensaría en oponerse a ellos.

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No obstante, en vez de amar al Jesús bíblico, han creado a otro tipo de Jesús conforme a su imagen y semejanza. Su gloria está en sí mismos. Se postran ante el gran altar del ego e incluso han moldeado al Salvador conforme a este patrón pecaminoso. Sólo toman en serio las palabras de Jesús que sirven para afirmar sus vidas materialistas y ociosas.

Por consiguiente, desechan una gran parte de la Palabra de Dios y se enfocan en las cosas positivas, bonitas, emocionantes y agradables que allí encuentran, torciendo el texto que sea con el fin de salirse con la suya.

En sus rostros veo grandes sonrisas, ropa de última moda y dientes emblanquecidos. Agradan al paladar popular. Nunca se les ocurriría sufrir por el Dios de la Biblia ya que –según ellos- el Señor no les pediría que hagan nada que les perjudiquen en los más mínimo.

Dios sólo quiere que bailen, se rían y se diviertan. Al contemplar su corazón, veo “los deseos de la carne”, “los deseos de los ojos” y “la vanagloria de la vida”. Son nubes sin agua, árboles sin raíces, anclas hechas de lana. ¡Forma sin contenido! ¡Apariencia sin profundidad! ¡Relevancia sin sustancia!

Estos irán de engaño en engaño, deificando sus propios proyectos, planes, ministerios y estrategias dando por sentado que Dios aprueba todo lo que desempeñan, aunque sea según la carne. No creen en el Dios verdadero ni en el Jesús verdadero. La única vez que creen en el pecado es cuando alguien les ofende o refuta sus creencias humanistas. El juicio, el infierno y el castigo son términos que les son desconocidos. De nuevo, no se ven como herramientas de Dios sino que han convertido a Dios en su herramienta y en su títere personal.

Esta segunda flecha, segunda línea y segundo camino es el campo del camino ancho.

CONCLUSIÓN

Veo dos flechas. Dos líneas. Dos caminos. Y van en direcciones muy opuestas. Ahora, la pregunta más importante de todas: ¿en cuál campo estás tú?

Autor: Will Graham

Tomado de: http://protestantedigital.com/magacin/39071/Veo_dos_caminos

 

Cómo decidir sabiamente en momentos críticos

Decisiones

Hay decisiones que nos pueden costar la vida. Cuando se trata de decisiones en las cuales era imposible prever el resultado no podemos hacer nada. No obstante, hay decisiones que, si supiéramos evaluar de mejor manera las consecuencias, podríamos evitar amargos finales en nuestro futuro.

Debemos primeramente distinguir entre dos tipos de decisiones: aquellas que debemos tomarlas en un momento crítico y aquellas que pueden tomarse con calma.

Una decisión crítica es aquella en la cual debo decidir lo que hacer durante un incendio. Una decisión que se puede tomar con calma es la que debo tomar sobre qué estudiar en la universidad. Es evidente que más podemos hacer sobre aquellas decisiones en las cuales contamos más tiempo para decidir, sin embargo, existen maneras de dar tiempo a las decisiones críticas.

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Durante la emergencia no podemos alargar la decisión, pero lo que sí podemos hacer es adelantarnos al momento de la emergencia. Prever la emergencia y decidir antes de aquella situación es una manera de darnos el tiempo adecuado para decidir con cabeza fría.

Decisiones como por ejemplo entrar en un negocio ilícito que requiere una decisión inmediata pueden ser tomadas en un momento de sosiego, reflexionando sobre todas las implicaciones de aceptar dicho tipo de negocios. Decisiones sobre nuestra pureza sexual pueden ser previstas y no dejadas al momento en el que la seducción puede nublar nuestra comprensión de las consecuencias.

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Las decisiones que anticipan el momento crítico siguen un principio muy provechoso que hallamos en el libro de los proverbios: “diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante”. Hay ciertos temas sobre los cuales no cabe duda que tendremos que decidir algún momento y, el mejor favor que podemos hacernos es dirigir nuestros párpados hacia ese momento y reflexionar sobre la mejor decisión que podríamos tomar.

Aquí algunos pasos que podrías tomar para tomar decisiones respecto del futuro:

  1. Evalúa las opciones que tienes ante una circunstancia específica. No siempre son dos. Por ejemplo, pienso que los encuentros sexuales fuera del matrimonio están fuera de discusión en mi vida, por lo tanto, lo más adecuado sería decir “no” en un encuentro casual que paulatinamente me ha llevado a un escenario crítico en el que debo decidir entre la negativa o la caída. Así pues, las opciones que tengo son dos, aparentemente, ceder a la tentación o rechazar a la persona. No obstante, hay otra posibilidad. Evitar todo encuentro que pueda terminar en un acto que personalmente considero inmoral. No puedo dejar de relacionarme socialmente con las personas, pero si puede prever cuando una relación está encaminándose hacia algo cada vez más íntimo. Es allí donde debo optar por parar antes de tiempo aquella posibilidad tomando una adecuada distancia.
  2. Evalúa las consecuencias que podrían tener las distintas decisiones que pudieses tomar. Cuando tenemos la mente despejada es más fácil mirar las consecuencias que pueden darse como resultado de una decisión específica. En ocasiones, posiblemente no tengamos claras todas las consecuencias, no obstante, el hecho de que evaluemos estas decisiones con tiempo, nos permite incluso buscar orientación, evaluar casos similares y ampliar nuestro panorama para comprender cuales serían a la larga los efectos de nuestras decisiones.
  3. Toma una decisión específica. En ese momento, y en base a las consecuencias que has podido determinar, toma una decisión que tomarás cuando te enfrentes a esos momentos críticos. Puedes haber hecho la evaluación de una situación en la cual se te ofrece un negocio ilícito. Tú has evaluado las circunstancias, así como las consecuencias de aceptar dicho negocio y has decido no hacerlo. Si en algún momento, en el futuro se presentan con dicha propuesta y el monto económico de la misma es tentador, en tu mente aflorarán las razones por las cuales aceptar dicho ilícito no era conveniente y te ayudarán a rechazar una propuesta, por lo demás, tentadora.

Cerciórate siempre de darle tiempo a tu mente y a tu corazón para tomar decisiones de las cuales pueda depender tu vida, todo tu negocio o incluso tu familia. Y finalmente, no olvides orar mientras tomas estas decisiones para que puedas ser guiado por la sabiduría del Espíritu Santo

Por qué Enseñamos a Nuestros Hijos a Ser Cristianos

Compartimos esta reflexión publicado por nuestros hermanos de “Evangelio Según Jesucristo” que nos advierte sobre la responsabilidad que tenemos de compartir el evangelio con nuestros hijos. Bendiciones

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Por qué Enseñamos a Nuestros Hijos a Ser Cristianos

Por Jason Helveston

Antes de llevar mi esposa y yo a nuestros hijos a dormir, cantamos una canción y oramos.

Recientemente, ellos comenzaron a tomar nuestra rutina. Mi hija canta. Mi hijo murmura ruidos en forma de melodía. Inclinan ligeramente la cabeza y dicen amén. Soy plenamente consciente de que en su mayoría desconocen los detalles y la profundidad de la fe cristiana tejida a través del canto y la oración. Pero ellos se están dando cuenta de algo.

Cantamos “Venga Tu Fuente.” Aspectos de la canción se basan ligeramente en un pasaje de 1 Samuel. Dice: “Samuel tomó una piedra. . . . . y llamó su nombre Ebenezer; porque dijo: “Hasta ahora el Señor nos ha ayudado ‘” (1 Samuel 7:12). Esto susurra uno de los temas más importantes de la Escritura – Dios rescata a su pueblo.

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Cuidado con ser un cristiano amargado

La vida cristiana no es sólo seriedad, solemnidad y reverencia, también es gozo, danza y exaltación. Muchos cristianos enfatizan desmedidamente el silencio, la quietud y la serenidad en desmedro de la alegría, la fiesta y el gozo de la salvación. Es evidente, que en otros casos nos encontramos con personas que sobredimensionan la algarabía y las expresiones corporales de alabanza (Saltos, aplausos, danza, etc.). Tanto en uno como en otro extremo nos hallamos frente a una comprensión de la fe fragmentaria. Debemos ser solemnes en muchos casos, y debemos expresar con todo nuestro ser esa alegría por la salvación. Ambos elementos son importantes y, por lo tanto, deben ser trabajados en nuestras iglesias.

En esta ocasión les presentamos una exposición de la importancia de la alegría de la vida cristiana. Esperamos sea de edificación para sus vidas.

Bendiciones.