El matrimonio en nuestros tiempos modernos

Los tiempos han cambiado pero en ocasiones pareciera que los matrimonios no nos preparamos para los nuevos tiempos que nos toca enfrentar. No me refiero a que desarrollemos habilidades para utilizar las nuevas tecnologías. Tarde o temprano todos terminamos accediendo a ellas y adaptándonos a su uso. Sin embargo, poco analizamos las consecuencias que dichas “novedades” de la sociedad actual pueden traer sobre nosotros, nuestras relaciones y familias. Saber manejar el computador, el celular o la Tablet es relativamente fácil. A decir verdad, a veces sólo hace falta un par de horas para saberlos usar de manera básica.

Con todo, las tecnologías no es lo único que paulatinamente va cambiando en nuestras sociedades. Los hábitos, las costumbres y las tradiciones también se van transformando. Evidentemente, no podemos volver al pasado y vivir en los tiempos previos al teléfono en los que la vida parecía menos acelerada. Es este siglo XXI el que nos ha tocado vivir y al cual debemos hacer frente. Lo primordial es que sepamos hacerle frente y asumir aquello que es bueno y rechazar aquello que no podemos compartir.

Los hábitos, costumbres y tradiciones que paulatinamente van cambiando son justamente, en muchos de los casos, los que sirven luego de base para nuestra forma de entender la moral. Es así como, poco a poco, aquello que antaño era pecado ahora se ha vuelto normal. Aquello ante lo cual anteriormente nos indignábamos ahora lo vivimos con indiferencia. No solamente que en la actualidad mucho de lo que solía ser visto como pecaminoso hoy no lo es sino que además, el hecho de que alguien lo considere pecado hace que los demás lo discriminen como un retrógrado y fanático religioso.

No podemos suponer que todo era perfección hace unas generaciones. De hecho, podemos ver que había ciertos problemas y pecados de los cuales hoy nos indignamos. La intolerancia, por ejemplo, la violencia intrafamiliar si queremos ir más allá. Sin embargo, hemos pretendido eliminar el problema eliminando también la fortaleza. Así, a la intolerancia la eliminamos borrando de un soplo con ella a las convicciones firmes. A la violencia intrafamiliar la hemos tratado de destruir haciendo del matrimonio un contrato poco duradero y que exige poco sacrificio de ambas partes.

Ser familias cristianas en la sociedad contemporánea, a veces pareciera significar simplemente asistir a las iglesias pero sin que el contacto con la Palabra de Dios afecte y transforme nuestra manera de ver la vida.

Evidentemente, si la iglesia no marca la manera en que actuamos alguien más lo hace y ese alguien más resulta ser esa sociedad no cristiana que paulatinamente se va quitando de encima toda la ética bíblica con la que pretendió vivir durante los últimos siglos. Vivir en un mundo en proceso de descristianización implica vivir fuertemente afincados a la Palabra de Dios pues de no hacerlo pronto veremos cómo vamos dejando los preceptos bíblicos por aferrarnos a aquellos que nos marca la sociedad sin Dios en la que vivimos.

No son solamente nuestros hijos los que se ven seriamente presionados a abandonar la fe y la moral bíblicas, sino que cada creyente vive, a diario, una batalla librada por el mundo para arrebatarlo de sus convicciones cristianas y hacerlo vivir con una fe nominal, es decir, vacía.

Si Pablo les advirtió a los Corintios del primer siglo de nuestra era que tuvieran cuidado a pesar de que se hallasen firmemente aferrados a la fe, con cuánta mayor razón nosotros deberíamos ser cautelosos de observar que no caigamos de nuestra posición en Cristo.

El objetivo detrás de cada desliz que hace la sociedad en contra de la moral es un premeditado esfuerzo por hacernos ampliar las posibilidades de nuestro obrar en el ámbito del pecado. Si antes para los matrimonios dormir en camas separadas era algo escandaloso, en la actualidad ser sexualmente promiscuo es tolerable siempre que ambos estén de acuerdo. ¿Cómo llegamos a esto? No de golpe. Poco a poco, tratando de ser permisivos y aceptando como normal lo que la sociedad nos va planteando como tal.

No permitamos que nuestros matrimonios se basen sobre la endeble base de unos criterios morales que ven bien la infidelidad, aceptable el egoísmo y totalmente plausible el divorcio ante el menor inconveniente.

Sometamos nuestros criterios a la Palabra de Dios y dejemos que ella determine lo que es más adecuado para nuestra vida y la de nuestro matrimonio.

 

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¡Y las finanzas!

Compartimos con uds. una breve reflexión del Pastor Vicente Vieira acerca de las deudas, el consumo y el presupuesto. Cada vez con mayor desmedida compramos y nos endeudamos pensando que mañana ya tendremos para pagar. ¿Es esto sabio? ¿Hay alguna manera de cambiarlo?

 

¿A quién le sobra dinero?. A nadie, se responde. Sin embargo, en un paìs de 14 millones de habitantes alrededor de medio millón de familias no sólo que han gastado, sino que se han sobre endeudado. Las autoridades financieras afirman que se comprometen hasta el 130% de los ingresos para pagar sus deudas. Una señora de clase media confiesa que su constante y ascendente consumo, con 13 tarjetas de crédito, lo llevó a excederse tanto que tiene que vivir para pagar los créditos durante dos años seguidos. Esta fiebre de obtener créditos fácilmente para consumos, lleva a màs que desencuentros familiares.

Dios que da la vida, las fuerzas para trabajar, las capacitaciones, las fuentes de trabajo, pide  administrar los recursos con responsabilidad y gratitud a El. Desde el inicio de la humanidad el Creador estableciò a los humanos como administradores  “señoreando sobre todo lo creado”, Génesis 1:28-30. Es decir, las cosas, los recursos, el dinero deben estar al servicio del hombre y no éste esclavo de aquellos. Tener para vivir, no vivir para tener.

Y lejos de una vida con ansias de tener y siempre tener más, sino para vivir con dignidad y en paz con Dios y con la familia, el Señor se compromete a no faltar con lo necesario, como da fe un viejo experimentado en creerle a Dios “fui joven y estoy viejo, y en todos mis años jamás vi que el Señor abandonara al hombre que lo ama; tampoco he visto a los hijos de los justos pasar hambre”, Salmo 37:25.

A su vez, el poco o mucho ingreso es mejor administrado haciendo un presupuesto. Juntos la pareja uniendo todos los ingresos, es pràctico y eficiente hacer una lista de gastos permanentes y ocasionales. ajustando los egresos a los ingresos. Y asignando a cada cónyuge las partidas que ha de manejar. Habiendo dos rubros, para ahorros y para compartir con un necesitado acorde a los valores bíblicos de austeridad y de compartir. Llevar una vida sencilla y preocupada por el necesitado, gratifica un dìa a dìa satisfactorio. El lujo derrochador y el egoìsmo, a la final carcomen la existencia.

A cumplir con lo presupuestado, dando gracias a Dios dador de toda buena dàdiva, para que los ingresos familiares sean de bendiciòn y contentamiento y no de peleas y maldiciòn.

Vicente Vieira A., Quito, Ecuador.

Depresiones navideñas y “verdaderos sentidos de la navidad”

Es uno de los males que ataca en estas últimas fechas del año. Las estadísticas dicen que el consumo de antidepresivos aumenta en un 3% en estas fechas. Así también las consultas psicológicas y psiquiátricas son mayores al acercarse la navidad.

Depresión, nostalgia y melancolía son los principales problemas tratados durante estas épocas por los especialistas.

Las razones varían desde el distanciamiento de uno o varios seres queridos a la angustia por no poder dar un regalo e incluso la frustración por ver cercano el fin de año sin haber logrado los objetivos propuestos el año anterior. Como decía Charles Dickens: “El recuerdo como la vela, brilla más en navidad.” Si los recuerdos dolorosos nos lastiman por su propio contenido, los recuerdos más hermosos nos hacen añorar los tiempos pasados llenándonos muchas veces de melancolía.

Los medios de comunicación agudizan este problema al bombardear a los televidentes con anuncios acerca de los regalos que podríamos -y deberíamos- regalar a nuestros seres queridos. La mayoría de las propagandas y películas que se presentan durante esta época del año enfatizan el vínculo familiar, el calor del hogar y el reencuentro con seres queridos. Para muchos, este tipo de anuncios son como volver a abrir la herida una y otra vez.

El ideal de navidad, el “verdadero sentido de la navidad” como se acostumbra llamarlo hoy en día, tiene que ver únicamente con el poder pasar con nuestra familia, poder darles un regalo, aunque no sea muy costoso. En una página leía que navidad es: “una palabra de aliento para un amigo, o estar en completa paz con tu familia, o hablar con esa persona que tanto amas” El problema es cuando por diversos motivos no podemos lograr esto. Y allí la tenemos: la depresión navideña.

A medida que nuestro mundo se vuelve más lejano a Dios y más “independiente”, es mayor la pérdida de sentido de una fecha como Navidad. Tal vez podamos afirmar en este caso las palabras de Efesios 2:12, es decir, donde no hay Dios, la esperanza va perdiéndose. La búsqueda por el “verdadero sentido de la navidad” cuando excluimos a Dios de nuestro panorama se asemeja al hombre que buscaba sus llaves debajo de un farol porque allí hay más luz aún cuando no es allí donde las ha perdido.

No importa los sentidos que haya tenido esta fecha antes del nacimiento del cristianismo, lo cierto es que desde que los primeros creyentes decidieron festejar el nacimiento de Cristo un 25 de diciembre, esta fecha quedo firmemente vinculada al regalo de Dios.

Si buscamos el sentido de la navidad en el pesebre de Belén veremos que la Navidad es mucho más que regalos, muchos más que pasar en familia, mucho más que un árbol o un “nacimiento” en la sala. Navidad es el recuerdo imborrable del más grandioso regalo que jamás hubiésemos podido recibir: Dios entregándose a sí mismo por amor a nosotros.

El recuerdo de Navidad debería ser el recuerdo de lo que ya hemos recibido: Emanuel, es decir, Dios está con nosotros.

Es posible que pasemos estas fechas con nuestros familiares como también es posible que no. Es posibles que consigamos el dinero necesario para unos cuantos regalos o tal vez no. Con todo, Navidad es mucho más que eso. Navidad es el recuerdo del regalo inmerecido que Dios le ha dado a la humanidad.

En la vida de Jesús hay un momento en el que se menciona la profunda soledad que debe pasar. Cuando se aproxima la cruz y todos lo abandonan. Dice el texto: Pronto, muy pronto, todos ustedes huirán, cada uno por su lado, y me dejarán solo…

Ese sentimiento de abandono y soledad que en ocasiones puede consumirnos, también se acerco a Jesús. Con todo, él también recuerda la promesa de nuestro Dios de estar con nosotros en el valle de sombra y de muerte y termina la frase diciendo: Pero no estaré solo, porque Dios mi Padre está conmigo.

Navidad es el recuerdo del Dios que camina con nosotros. Avanza cuando avanzamos y se detiene a nuestro lado cuando nos detenemos. En palabras de Taylor Caldwell:

No estoy sola en absoluto, pensé. Nunca he estado sola. Y ese, por supuesto, es el mensaje de la Navidad. Nunca estamos solos. No lo estamos cuando la noche es más oscura, el viento es más frío y el mundo asemeja más indiferente. Por esto sigue siendo el tiempo en que Dios decide”

Feliz Navidad.

No tengan miedo. Les traigo una buena noticia que los dejará muy contentos:

¡Su Salvador acaba de nacer en Belén! ¡Es el Mesías, el Señor!

Avancen Soldados de Cristo

Este domingo (27/11/2011) nuestra iglesia Alianza Cristiana y Misionera de Carcelén se encuentra de aniversario. Un año más que el Señor nos ha permitido compartir a Cristo en el sector norte de Quito.

Gracias a Dios por la guía que nos ha dado. Gracias a Cristo por el favor inmerecido para con nosotros y gracias al Espíritu Santo por el aliento nuevo de cada mañana durante los momentos difíciles que tuvimos que pasar en muchas ocasiones.

Varios proyectos hemos logrado alcanzar durante este año. Nuestro templo se encuentra casi completamente renovado. techo, paredes y piso hemos podido rejuvenecer después de casi 26 años. Pero no sólo eso sino que nuestro espíritu se encuentra con todas las ganas de seguir adelante cumpliendo con los planes de Dios para nosotros.Qué podemos decir de todo esto a no ser: No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad…

Gracias a Dios por este medio (nuestro blog) que nos ha permitido llegar a lugares a los cuales de otro modo, no hubiésemos podido llegar. Empezamos con 100 visitas en el mes de marzo, y ahora, ocho meses después, hemos podido llegar a las 110 visitas diarias. A través de esta página hemos logrado contactar con varios amigos y hermanos que vuelven a saber de la iglesia que los vio nacer en Cristo después de mucho tiempo. La bendición grande de poder llegar hasta sus hogares llevándoles ese mensaje de bendición que es la Palabra de Dios, nos llena de gran alegría.

El inicio de un equipo de predicación en nuestra iglesia nos llena de tantas expectativas y esperanzas. El esfuerzo demostrado por el equipo de maestros de la escuela dominical para actualizar sus conocimientos nos motiva a seguir adelante. El renovado ministerio de ujieres que brinda su apoyo a todos los asistentes de los cultos. Todas estas alcances nos invitan a decir con el salmista: Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Siga dándonos el Señor la fortaleza para avanzar firmes y sin temor, siempre detrás de la cruz de Cristo. Amén

Muévese potente
la Iglesia de Dios; 
De los ya gloriosos
Marchamos en pos. 
Somos sólo un cuerpo
Y uno es el Señor. 
Una la esperanza,
Y uno nuestro amor.
Firmes y adelante
Huestes de la fe
Sin temor alguno,
Que Jesús nos ve.
Tronos y coronas
Pueden perecer, 
De Jesús la Iglesia
Constante ha de ser; 
Nada en contra suya
Prevalecerá, 
Porque la promesa
Nunca faltará.

Este vídeo es del coro de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Chile entonando uno de los más hermosos himnos de la historia.

¿Estamos utilizando nuestro tiempo adecuadamente?

Saber administrar el tiempo no era algo que preocupaba en gran medida a las sociedades antiguas. Es cierto que se debía evitar la pereza que mina el tiempo que puede ser invertido en el trabajo como advierte el libro de los proverbios: “Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás del sueño? Un poco de sueño, dormitar otro poco, y otro poco descansar mano sobre mano: así te llegará la miseria como un vagabundo, la pobreza como un hombre armado.” (Pro. 6:9-11). Pero una advertencia clara a la correcta administración del tiempo en los quehaceres diarios no la hallamos en el texto bíblico.

Evidentemente, alguien podría recordar lo que dice Efesios 5:16 “Aprovechando bien el tiempo…” y hacer de ello una teología de la administración del tiempo. Lo cierto es que dicho texto no tiene la intención de advertirnos acerca del buen uso que hacemos de las horas en el día a día. Ya la versión Dios Habla Hoy nos da una luz acerca del correcto entender de este pasaje cuando traduce la misma frase como: “Aprovechen bien este momento decisivo…” El peso de dicho texto recae sobre la oportunidad que nos ha dado Dios al ser hechos hijos suyos1.

Hoy en día, las cosas avanzan a una celeridad tal que se ha vuelto cada vez más imperioso saber administrar el tiempo. Un día, una hora o un minuto desperdiciado puede implicar un gran inconveniente para nuestro trabajo, nuestros estudios o nuestra familia. El uso excesivo del tiempo invertido en el trabajo puede cobrarnos a la larga por medio de una crisis en nuestra familia. El exceso de tiempo invertido en las distracciones puede ocasionar serias pérdidas financieras para el hogar y consecuentemente, continuas peleas matrimoniales2.

No podemos alargar las horas del día para darnos abasto con todas las obligaciones tanto laborales como familiares y de otra índole que tenemos, pero sí podemos aprender a administrar correctamente nuestro tiempo.

Una mala administración del tiempo es, en muchos casos, el fruto de un descuidado uso de este bien. No saber en qué nos hallamos gastando nuestro tiempo nos lleva a usar más de lo necesario en tareas sin importancia. De cuánto tiempo disponemos y en qué lo vamos a invertir son dos buenas preguntas.

Basta que analicemos cuánto cuesta nuestra hora de trabajo para que veamos lo importante de un adecuado uso del tiempo. Una hora de trabajo cuesta, de acuerdo al Salario Mínimo Vital (Ecuador) al rededor de $2. Ahora bien, cada hora que la pasamos en un entretenimiento improductivo nos cuesta $2. Cada hora bien aprovechada es una inversión de $2.

Pensemos, por ejemplo en la televisión. Según las encuestas, el promedio de horas invertidas en ese aparato fluctúan entre las 4 y las 6 horas. Es decir, al año hemos invertido -sin considerar el costo del aparato y la luz eléctrica- casi $ 3.000 en sentarnos frente a dicho aparato. El beneficio que produce dicho producto es nulo por lo cual podemos decir que anualmente botamos 3000 a la basura. Al cabo de 60 años una persona promedio habría despilfarrado cerca de $175.000. Quizás seamos un poco duros. No podemos dejar de considerar que necesitamos un cierto tiempo de distracción, sin embargo, cuatro horas diarias excede con creces dicho objetivo. 

Por otro lado, siendo conscientes de la importancia que tiene el ser parte de una familia, las fuerzas que infunde el estar en un hogar estable y la serie de aflicciones que implican una separación, la inversión para dicho bien debería ser mucho mayor que el que ponemos en la televisión. Lo cierto es que según las estadísticas el tiempo utilizado en la familia es de 22 minutos diarios, esto es casi 300 dólares al año. No es de extrañar el aumento de divorcios en la actualidad. Al parecer, no es debido a la crisis de la institución matrimonial tanto cuanto al poco tiempo que le dedicamos a su crecimiento. Bastaría imaginarnos una empresa que con 22 minutos al día genere ingresos suficientes para vivir. Esto realmente es imposible. Necesitamos canalizar más tiempo hacia esta área.

Otro elemento que debemos considerar es el crecimiento personal. Nosotros necesitamos crecer en aquello en lo que somos buenos. Podemos ser hábiles en alguna cosa, sin embargo, entre 5 mil millones de personas al rededor del mundo, seguro que la cantidad de trabajadores hábiles en esa misma área es cada vez mayor. Eso hace que nuestro producto -nuestra habilidad- sea cada vez menos valioso. Esto se traduce en una reducción de los ingresos o en una mayor dificultad para conseguir un empleo. Si nos quedamos con la habilidad innata, los más probable es que al cabo de unos años el valor de nuestra hora de trabajo termine siendo mucho menor del que es actualmente. Si nos esforzamos por darle capacitación a nuestras habilidades, lo más probable es que a la larga tengamos una habilidad con un plus de capacitaciones que harán nuestra hora de trabajo más valiosa. ¿Cuánto tiempo le dedicamos a nuestra capacitación? En muchos casos, el tiempo de dedicado a la capacitación es solamente aquel que nos brinda la empresa.

Si dedicamos una hora al día a una capacitación cuyo costo es de $600 el semestre, podríamos decir que nuestro gasto final sería de $840 incluidas las 120 horas invertidas en dicha capacitación. Suponiendo un incremento del 25% de nuestro salario como fruto de dicha capacitación, en menos de un año recupero la inversión y el resto serían ganancias.

Lastimosamente, muchas veces vivimos con la idea en nuestra mente de que ya no estamos para cursos, pero esto no es más que una excusa que nos mantiene estancados. Una adecuada inversión de tiempo siempre es una capacitación.

Finalmente, nuestro tiempo dedicado a Dios, por lo general suele ser el que más sufre de nuestra inadecuada administración del tiempo. Por lo general dedicamos entre 80 y 140 horas al año a Dios. El primer caso (80) es el de quienes únicamente asisten a la iglesia. El segundo caso (140) es el de aquellos que asisten y dedican de cinco a diez minutos diarios a la oración. Estos tiempos equivalen a menos del 4% del tiempo libre con que contamos. Sobre el tema del valor de esta inversión, quizás sea suficiente con mencionar las palabras de Jesús al respecto: De nada sirve que una persona gane en este mundo todo lo que quiera, si al fin de cuentas pierde su vida.

Quizás se trate de la más grande inversión de todas. Esta equivale al crecimiento total de nuestra persona, al fortalecimiento de nuestra familia y al sustento en tiempos de bonanza y en tiempos de crisis. Aunque sólo a algunos pide Dios que abandonen los asuntos de este mundo y se dediquen de lleno a su obra, todos podemos ser beneficiados con el tiempo que entregamos al Señor. Evidentemente, esto no quiere decir que abandonemos nuestros trabajos por dedicarnos al ministerio -a menos que hayamos recibido de Dios dicho llamado- pero sí que sepamos aprovechar nuestro tiempo en este crecimiento total de nuestra vida que implican la lectura de su palabra, la oración y el discipulado.

1La palabra que se utiliza en este pasaje en griego es kairos (que vendría a ser algo así como “tiempo oportuno” y que por lo general se halla relacionado en el Nuevo Testamento con el tiempo de la redención de Dios) y no chronos que tiene que ver con el día a día.

2Se ha hecho varias investigaciones en las que se podido constatar que una de las razones más comunes de discusiones conyugales es el aspecto económico.

Ser protestantes: Seis afirmaciones principales

Las iglesias evangélicas somos descendientes de la reforma protestante que se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XVI. Como rechazo a los excesos producidos por el papado (Simonia) durante ese tiempo Martín Lutero y luego Zwinglio y Calvino, modelaron los cimientos de la reforma de la iglesia. Los principios fundamentales de las iglesias reformadas (sus distintivos) han quedado descritos en la actualidad en la declaración siguiente:

A parte de las convicciones comunes entre todos los creyentes y que pueden ser halladas en los credos de la iglesia primitiva, los protestantes… se reconocen en las seis afirmaciones siguientes:

Sólo a Dios sea la gloria. Los protestantes afirman que nada es sagrado, divino o absoluto sino Dios. Por esto son vigilantes acerca de cualquier partido político, valor, ideología o empresa humana que pretenda revestirse de un carácter absoluto, intangible o universal. Puesto que Dios es un Dios de libertad que llama a una libre respuesta de parte del ser humano, los protestantes son favorables a un sistema social que respete la pluralidad y la libertad de conciencia.

La Sola gracia. Los protestantes afirman que el valor de una persona no depende ni de sus cualidades ni de sus méritos ni de su estatus social, sino del gratuito amor de Dios que le confiere a cada ser humano un precio inestimable. El hombre, por tanto, no puede merecer su salvación por medio de sus esfuerzos por agradar a Dios. Dios le ha dado de su gracia sin condiciones. Este amor gratuito de Dios, a su vez, hace al hombre capaz de amar a sus semejantes gratuitamente.

Lo esencial es la fe. La fe nace del encuentro personal con Dios. Este encuentro puede surgir abruptamente en la vida de un individuo. Lo más común es que este encuentro sea el resultado de un largo recorrido lleno de dudas e interrogaciones. De todos modos, la fe es dada por Dios sin condiciones. Todos los seres humanos son llamados a recibirla en libertad. Ella es la respuesta humana a la declaración de amor hecha por Dios en los textos bíblicos y en Jesucristo.

La sola Biblia. Los cristianos protestantes no reconocen sino la sola autoridad de la Biblia. Por sí sola ella puede nutrir su fe; ella es la referencia última en las cuestiones teológicas, éticas e institucionales. A través de los testimonios humanos que ella nos transmite, la Biblia es la Palabra de Dios. Los textos bíblicos delinean principios generales a partir de los cuales cada protestante, en todo aquello que le concierne, y cada iglesia, colegialmente, trazan el espacio de su fidelidad.

Siempre reformándose. Las iglesias reúnen en una misma fe y esperanza a todos aquellos, hombres, mujeres y niños, que confiesan explícitamente al Dios de Jesucristo como aquel que da sentido a sus vidas. Las instituciones eclesiásticas son realidades humanas. “Ellas pueden equivocarse”, decía Lutero. Tomando como referencia al evangelio, la iglesias deben sin cesar mantener una mirada crítica e inquisitiva respecto de su propio funcionamiento. Cada uno debe asumir aquí su parte de responsabilidad y ser testimonio de la fidelidad a la palabra divina.

El Sacerdocio Universal. Entre los principios más innovadores de la reforma, el sacerdocio universal de los creyentes instaura un lugar idéntico, en el seno de la iglesia, a cada bautizado. Pastores y laico comparten el gobierno de la iglesia. Los pastores no tienen un estatus aparte en la iglesia. Ellos ejercen en su interior una función particular a la cual los estudios universitarios de teología les han conducido. En un espíritu de unidad ellos aseguran, en particular, el servicio de la predicación y de los sacramentos, la animación de la comunidad, en el seno de la cual ellos ejercen su ministerio, el acompañamiento, la escucha y la formación teológica de sus miembros.

Tomado de: http://erf.diois.free.fr/protestant.htm

Cada día hay mil ateos menos y 94.000 cristianos más en el planeta Tierra

La página web “Protestante Digital” ha publicado el siguiente artículo. Es una buena noticia, pero a la vez,  nos llama la atención a meditar si los números reflejan la calidad de nuestra fe. Gracias a Dios por las nuevas conversiones, pero animémonos a cimentar sólidamente nuestra fe.

En lo que va de milenio, los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos 1,37 millones. El que más crece es el protestanismo, que suma 60.000 fieles diarios. Le sigue el catolicismo que crece al ritmo de 34.000 personas al día, el islam gana 79.000 fieles diarios y el hinduismo 37.000.

Si uno vive en la envejecida Europa Occidental pierde perspectiva, pero a nivel mundial el número de ateos y no religiosos disminuye día a día, según el estudio anual “Status of Global Missions”.En concreto, en lo que llevamos de milenio (de 2000 a 2011) la categoría “no religiosos” ha perdido 700 adherentes al día; mientras que la categoría “ateos” pierde 300 adherentes diarios.

En total estos últimos once años los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos han perdido 1,37 millones.

Si comparamos con 1970 (en plena revolución sexual en Occidente y ateísmo comunista en Europa), vemos que en 41 años el ateísmo ha perdido 28 millones de adherentes. En cambio, los no-religiosos han crecido en más de cien millones; debido a queal caer los regímenes comunistas, muchos que se declaraban ateos han pasado a declararse no-religiosos. De igual forma, en China, Vietnam y otros países aún comunistas, muchos prefieren hoy declararse no-religiosos antes que ateos.

En cualquier caso, en pleno siglo XXI, ateos y no-creyentes van a la baja.

CRECEN TODAS LAS RELIGIONES

Por el contrario, las religiones crecen en el siglo XXI. Todas ellas. Incluso el pequeño judaísmo, que estaba de capa caída (15,1 millones en 1970; menos de 14 en el 2000) cuenta ahora con 14,9 millones de adherentes. El resto de creyentes de otras religiones se distribuye de la siguiente forma:

  • El cristianismo, que suma en todas sus variantes 2.300 millones de personas, crece al ritmo de 94.000 personas al día (protestantes, católicos y ortodoxos).

  • El islam, con casi 1.580 millones de adherentes, crece al ritmo de 79.000 fieles diarios.

  • El hinduismo cuenta con 952 millones de adherentes, y crece en 37.000 cada día.

  • El budismo cuenta con 468 millones de fieles, y gana 13.800 al día.

  • El taoísmo y confucionismo chinos suman 457 millones, y ganan 9.300 al día.

  • Y las religiones étnicas, con 269 millones de seguidores, crecen al ritmo de 9.000 al día.

En total, en el mundo hay 2.000 millones de personas a las que nunca se les ha explicado el mensaje del evangelio. Otros 2.680 millones lo han escuchado alguna vez o lo conocen en cierta medida, pero no son cristianos.

EL CRECIMIENTO CRISTIANO ES PENTECOSTAL

La Iglesia Católica suma 1.160 millones de fieles, según este estudio, y gana 34.000 al día.

Las iglesias protestantes suman 1.125 millones de fieles en el mundo (incluyendo a los anglicanos).

  • Los carismáticos o pentecostales suman 612 millones, y ganan 37.000 cada día.

  • Los protestantes “clásicos” suman 426 millones, y crecen al ritmo de 20.000 al día.

  • Los anglicanos, centrados sobre todo en África y Asia, suman 87 millones, con 3.000 más cada día.

Finalmente las iglesias ortodoxas suman 271 millones de bautizados, y ganan solo 5.000 al día.

Los que el estudio llama “cristianos del margen” (Testigos de Jehová, Mormones, los que dudan de la Trinidad o de la divinidad de Jesús, etc…) suman 35 millones, y crecen al ritmo de 2.000 al día.

OTROS DATOS

Por supuesto, la forma más sencilla de crecer es la natalidad: tener muchos hijos y adherirlos a la propia tradición religiosa. Otra forma es la conversión: es mucho más infrecuente pero se da en millones de personas cada año. La conversión más común es la de un cónyuge a la religión del otro.

En 2011, los cristianos de todas las denominaciones habrán hecho circular 71 millones de biblias más por el mundo (ya hay 1.740 millones de biblias dando vueltas por el planeta, algunas de forma clandestina).

 Tomado de: Cada día hay mil ateos menos y 94.000 cristianos más en el planeta Tierra; Protestante digital