Cuidado pastoral

Este día domingo estaremos reflexionando sobre la importancia del cuidado pastoral. Quién tiene la responsabilidad por el cuidado pastoral de los demás. Cómo afecta mi relación con Dios la presencia o carencia de una guía pastoral. Cómo puedo ser un guía adecuado para los demás. Caminar a lado de un buen pastor nos da confianza… Quién sino Jesucristo es nuestro Buen Pastor.

Aquí unas palabras de nuestra invitada de esta semana:

“Todos tenemos la responsabilidad de pastorearnos unos a otros. El cuidado pastoral nos permite desarrollar relaciones más profundas con los demás”

Existe un don específico para el cuidado pastoral, sin embargo, esto no nos libra de nuestra responsabilidad con nuestro hermano. Los esperamos este día domingo en cualquiera de nuestros dos cultos.

Bendiciones

 

 

Liderazgo

Un extracto del material que sirvió de base para la reflexión compartida este último domingo (27/03/11).

Un líder es “una persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora”, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Viene del inglés “leader” y este a su vez del inglés antiguo laeden que remite al “acto de ir con alguien”. Se piensa que la raíz de esta palabra se halla en el término indoeuropeo “leit” que quiere decir: “avanzar o ir hacia delante”. En el indoeuropeo, esta palabra se halla íntimamente vinculada con la idea de guía. La labor del líder es la de guiar, encaminar, direccionar a las personas para que puedan avanzar en una determinada dirección. Al parecer, en un principio se trataba de un aspecto fundamentalmente geográfico. Trasladar de un lugar a otro a la tribu o comunidad. Quien lideraba debía conocer el lugar al cual se hallaba encaminando al resto de las personas. Además debía conocer las posibilidades y capacidades de la tribu para poder llegar a su objetivo.

Esto supone algo muy distinto de lo que en la actualidad se tiende a entender por liderazgo. Libros sobre el tema, principios irrefutables para alcanzar el liderazgo, hábitos, actitudes, etc., tiene por objetivo permitir que cualquiera llegue a ser un líder. La pregunta es: ¿Por qué tanto interés en ser líder? Lo cierto es que cada vez más, el liderazgo se halla vinculado con el tema del poder: Quien es líder, posee poder y esto seduce a los hombres. El liderazgo que en la actualidad se enseña en muchos cursillos y libros de autoayuda, poco tiene que ver con la visión antigua de liderazgo como guía de la comunidad. Menos tiene que ver con la visión bíblica del liderazgo. Veamos un poco la manera cómo es visto el liderazgo en el texto bíblico.

El primer dato que se asume desde una mirada sumamente superficial es que la palabra “líder” no es bíblica. De hecho, en el texto de la Reina Valera -se enfatiza-, no aparece tal palabra; no obstante en la versión inglesa de la Biblia, King-James aparece siete veces.

El hecho se debe a que esta palabra es más apreciada en su lengua nativa. De igual manera la traducción Brenton del Antiguo Testamento al inglés menciona en 32 ocasiones la palabra “leader”.

En la actualidad esta palabra es cada vez más aceptada en la lengua hispana por lo que es más común encontrarla en las traducción más modernas de la Biblia. Así, la Traducción del Lenguaje Sencillo usa 177 veces esta palabra para traducir diversos términos de los textos griego y hebreo de la Biblia.

Debemos notar que existe una palabra en el griego muy emparentada con la definición arriba mencionada guiar, encaminar, direccionar –. Se trata de ἡγεομαι que puede traducirse como “conducir por el camino, presidir, gobernar, ser el principal”.

Esta palabra aparece en la biblia 127 veces. Un ejemplo de este uso se halla en Hechos 15:22 donde se habla de ciertos hermanos que fueron escogidos por la iglesia como ἡγουμένους, es decir como líderes –la RV traduce como “principales”-.

Quizá el caso más curioso sea el de Hebreos 13:7 donde se dice Μνημονεύετε τῶν ἡγουμένων ὑμῶν, que traducido sería “acuérdense de sus líderes” o “acuérdense de quienes los guían” pero que la Reina Valera a optado por traducir “acordaos de vuestros pastores”.

El mismo texto de Hebreos nos muestra los límites y objetivo final del liderazgo cristiano. La labor principal del líder cristiano es la de guiar, conducir o direccionar al pueblo y, más específicamente, conducirlo según la Palabra de Dios. De igual manera, de Jesús se dice en Mateo 2:6 que habría de ser “un guiador” y “un pastor”, entendiendo estos dos términos como sinónimos.

En Lucas 22:26 se habla del ἡγούμενος –líder o el que dirige- y se especifica que el mismo debe ser ὡς ὁ διακονῶν, es decir, “como el que sirve”.

La idea de líder-siervo se halla de manera marcada en el texto bíblico de modo tal que la palabra διάκονος pasa a ser representativo de un dirigente de la iglesia. Así, por ejemplo, a Timoteo se lo llama, como líder, a ser un buen διάκονος Χριστοῦ Ἰησοῦ, es decir, un buen “ministro/siervo de Jesucristo”.

En conclusión podemos decir que el siervo/líder se halla encomendado a la tarea de servir guiando a la congregación conforme a la palabra de Dios.

Apóstoles en la Iglesia

Presentamos una reflexión que expusimos el año pasado y que formaba parte de una serie de sermones al rededor de la segunda epístola de Pablo a Timoteo.

“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.” 1ra Timoteo 1:1

El autor de esta carta es Pablo. Quien la recibe es Timoteo, un amigo del apóstol. Sin embargo, el tono con el que empieza la carta da muestras de que la misma tiene un determinado carácter formal. Esto lo podemos ver en el hecho de que se asigne enfáticamente el título de Apóstol. Hoy en día se ha empezado a utilizar nuevamente el término Apóstol para designar a determinados ministros del evangelio. Por esto, debemos hacer algunas aclaraciones al respecto.

Es necesario notar que en el texto bíblico el término Apóstol se refiere de manera indistinta a Jesucristo1, a los apóstoles2, a Pablo3 o a diversos mensajeros de las iglesias cristianas a quienes se hace referencia sin ser nombrados explícitamente como en 2da de Corintios 8:234. Silvano y Timoteo son denominados apóstoles en 1ra Tesalonicenses 2:5ss5. Efesios 4:11 hace mención del apostolado como de uno de los ministerios de la iglesia local. Finalmente, Pablo llama a Andrónico y a Junías apóstoles en Romanos 16:76

Dicho cargo, en la iglesia primitiva tenía un alto valor pues se trataba de un llamamiento a velar por el bienestar espiritual, doctrinal y aún físico de las diversas iglesias. La palabra apóstol significa literalmente “enviado”. Un enviado debe tener necesariamente alguien que lo envió. En el caso del cristianismo los apóstoles tienen como punto de partida a Jesucristo. A un apóstol se lo reconocía por el hecho de haber estado en presencia de Jesucristo. En el caso de Pablo, su cargo de apóstol lo avala, no en el hecho de ser testigo físico de la vida muerte y resurrección de Cristo. Él fundamenta su llamamiento al apostolado en sus fatigas y trabajos a causa del evangelio7. De igual manera se halla fundamentado en el llamamiento específico que Jesucristo le había hecho a él “como a un abortivo” (1ra Corintios 15:8).

Hoy en día se habla de un resurgimiento del don de apóstol. C. Peter Wagner dice al respecto: “… Dios comenzó a preparar el camino para el resurgimiento de los apóstoles luego de la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que algunas iglesias y agrupaciones de iglesias empezaron a reconocer el cargo de apóstol.” (Wagner, 2004: 10).

El autodenominado “apóstol y profeta” Rony Chávez habla de una ola y reforma apostólicas que provocarían, según dice, lo siguiente:

1- Levantarán multitud de Apóstoles en toda la tierra.

2- Impartirán a la Iglesia el “Espíritu Apostólico de Cristo”.

3- Restaurarán el Gobierno Teocrático y Apostólico en el Cuerpo del Señor.

4- Provocarán la ola de señales y milagros más extraordinarios que se han visto antes masivamente. 5- Establecerán a la Iglesia como una “Compañía Apostólica” hombres y mujeres con una visión, una comisión, un llamado y una unción para establecer el Reino de Dios entre los pueblos.

6- Quebrantarán el gobierno de Satanás entre nuestras naciones.

7- Acercarán los diseños y estrategias del cielo a la tierra8.

En ambos casos así como en muchos otros, la pretendida renovación apostólica se halla relacionada con el afán de retomar el poder y la autoridad atribuidos a los primeros apóstoles. El mismo Wagner explica al respecto que “existen varios aspectos que diferencian a los apóstoles de los demás miembros de la iglesia, pero el más importante, aquel que se destaca, es la autoridad” (Wagner, 2004: 19). Lo esencial de la renovación apostólica es, en definitiva, el fortalecimiento de un marco autoritario de gobierno que busca subyugar a los demás ministerios y congregaciones en base a una falseada interpretación del texto bíblico.

Si volvemos a la Palabra de Dios y analizamos las supuestas bases del movimiento apostólico9 nos encontramos con las bases de esta tergiversación.

En primer lugar, debemos notar que, en base a lo que hemos expuesto más arriba, existen tres tipos explícitamente diferenciados de apóstoles en el Nuevo Testamento.

  1. Jesucristo que, según Hebreos 3:1, es apóstol o enviado de Dios a los hombres. En esta esfera de enviado directo de Dios sólo puede estar Jesucristo mismo como Hijo suyo.
  2. Los doce y Pablo “constituyen la norma en cuanto a doctrina y comunión en la iglesia del Nuevo Testamento” (Diccionario Certeza). Estos son apóstoles o enviados de Jesucristo. Son ellos el tribunal último en cuestiones de fe y doctrina. Y esto, no en base a éxtasis místicos o a “revelaciones directas de Dios”10 de última hora sino en base al conocimiento de las palabras y ministerio de Jesús. De hecho, aunque considerándose él mismo apóstol, Pablo acude a las “columnas” de la iglesia, es decir a los doce apóstoles cuando tiene un problema doctrinal: ¿se debe o no se debe circuncidar a los no-judíos para que sean cristianos? (Gálatas 2:1-6). Ellos marcan el fundamento doctrinal de la iglesia. Sin embargo, a diferencia de lo que plantean los neo-apóstoles, en el Nuevo Testamento hallamos prueba de que los apóstoles no son infalibles y que su conducta debe someterse al juicio de los creyentes. Así el caso de Pedro quien es reprendido por Pablo según Gálatas 2:11-14
  3. En última instancia encontramos a los apóstoles o enviados de las iglesias que son aquellos a quienes una determinada iglesia encomendaba un misión específica a ser llevada a cabo en otra iglesia o región. Así 2 Corintios 8:23 hace referencia a ciertos hermanos que son “mensajeros” de las iglesias de Cristo. Aquí, en el original, usa Pablo la palabra “apostoloi”, es decir son “apóstoles” de las iglesias de Cristo. Vendrían a ser algo similar a los misioneros de nuestra actualidad. Es posible que en esta escala entren los apóstoles a los cuales se les apareció Jesúcristo luego de haber aparecido a los doce, según 1 Corintios 15:5-7

En la actualidad, un apóstol o enviado de Dios en el sentido que es atribuido a Cristo en Hebreos 3:1 no se podría dar pues hablaríamos de que Jesús no es el unigénito del Padre.

Un apóstol en el sentido de los doce o de Pablo con autoridad para sentenciar sobre cuestiones de fe y como máxima autoridad de la Iglesia tampoco podríamos aceptar en nuestros tiempos pues Pablo mismo se considera el último apóstol y lo es, según sus palabras, tan solo como “un abortivo” (1 Corintios 15:8-9).

Un apóstol en el sentido de enviado, mensajero o delegado de una iglesia a otra, es decir, en el sentido misionero, sería el único modo en que podríamos aceptar el apostolado en la actualidad.

Los textos en los que se basa la nueva reforma apostólica no justifican tal renovación. Efesios 4:11 habla de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. De estos, tanto los primeros como los segundos tenían cierta autoridad sobre toda la iglesia de Cristo. De todos modos, como hemos visto, esta autoridad se basaba en el conocimiento cara a cara del Señor Jesucristo11 y en el conocimiento de su resurrección. Es así que el ministerio apostólico finaliza ya para la segunda generación de creyentes.

En el caso de Efesios 2:20 se habla del fundamento de los apóstoles y profetas. De todos modos, el énfasis está puesto en Jesucristo. De tal modo que, “la edificación se funde en las enseñanzas de éstos, no como fundamento propio, sino las enseñanzas que éstos habían dado acerca de Jesús” (Comentario Mundo Hispano, e-Sword). La base no son las personas en sí, sino la enseñanza que de Jesucristo dejaron los apóstoles.

Finalmente, el hecho de que el énfasis recaiga sobre los apóstoles y profetas en 1ra de Corintios 12:28 es en razón de que su enseñanza y doctrina son regla para toda la iglesia. Una vez que aquellos que conocieron a Jesús en la tierra han fallecido, nos queda la doctrina de los apóstoles en la cual debemos perseverar. Una iglesia apostólica no es aquella que sigue a pseudo-apóstoles que predican prosperidad y exigen lealtad absoluta sino que es apostólica aquella en la cual se predica la doctrina de los apóstoles12, es decir las enseñanzas de la Sagradas Escrituras13.


1Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús… (Hebreos 3:1).

2Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón, el cananita, y Judas Iscariote. (Mateo 10:2-4)

3 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios. (Romanos 1:1)

4En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son mensajeros (apostoloi) de las iglesias y gloria de Cristo. (2da de Corintios 8:23)

5…porque [Pablo, Timoteo y Silvano] (cf. 1ra Tesalonicenses 1:1) nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia. Dios es testigo. Tampoco buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo.

6La versión Reina-Valera traduce: “Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo”. Más adecuada es la traducción de la Biblia Latinoamericana: “Saluden a Andrónico y Junías, mis parientes y compañeros de cárcel. Son apóstoles muy conocidos y se entregaron a Cristo antes que yo.” En griego: οἵτινές εἰσιν ἐπίσημοι ἐν τοῖς ἀποστόλοις. La partícula “ἐν” denota pertenencia al círculo de los apóstoles.

7En 2 Corintios 11: 16-28 Pablo distingue su ministerio de aquel que desarrollaban los falsos apóstoles (2 Corintios 11: 13) por medio de la evidencia de sus sufrimientos en nombre de Cristo.

8Tomado de: http://apostol.zoomblog.com/

9Según Wagner son tres los versículos de prueba: Efesios 4:11; Efesios 2:20; 1ra Corintios 12:28 (Cf. Wagner, 2004: 7-9)

10Cf. Wagner, 2004: 28

11En 1ra Corintios 9:1 por medio de un par de preguntas retóricas Pablo asevera haber conocido al Señor en su ministerio terrenal: “¿Es que yo no soy un apóstol? ¿Es que no he visto a Jesús nuestro Señor?”

12Cf. Hechos 2:41-42

13Cf. 2 Pedro 3:2.

Ministerio de Ujieres

Con el ministerio de ujieres hemos estado revisando algunos elementos referentes a su servicio. Aquí un extracto del material que se hallan estudiando.

¿Qué es un Ujier?

En esta primera parte analizaremos tanto la historia del término como las palabras bíblicas relacionadas con sus funciones tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Revisaremos, finalmente dos modelos bíblicos de servicio, uno del Antiguo y otro del Nuevo Testamentos

Historia del término “Ujier”.

Durante la edad media, la palabra Ujier hacía referencia a la persona encargada de guardar las puertas en los palacios. Cuidaban de que solamente pasaran al interior aquellas personas que tuvieran motivos serios para reunirse con el rey.

En aquellos tiempos uno de los personajes más importantes del gobierno era justamente la persona encargada de guardar las puertas del palacio. En sus manos se hallaba la llave del mismo. Por ende, debía ser alguien que gozara de toda la confianza del rey. Si el ujier traicionaba al rey, las llaves del palacio y con ellas el rey mismo podían caer en manos enemigas. El ujier era el que concedía o negaba acceso al rey.

En la actualidad es usada con poca frecuencia. No obstante, “en algunos tribunales y cuerpos del Estado [el Ujier] tiene a su cargo la práctica de ciertas diligencias en la tramitación de los asuntos, y algunas veces cuida del orden y mantenimiento de los estrados.”

Podemos decir en síntesis que la labor del ujier está relacionada con 1) la recepción de las personas a la entrada de algunos edificios; 2) la custodia de las puertas, así como el cuidado de que las diferentes actividades que se realizan al interior sean hechas sin ningún contratiempo; y, finalmente, 3) velar por la adecuada presentación de las instalaciones, en la medida de sus posibilidades.

Comentario: Se puede apreciar la importancia que tiene el ujier en la historia del término. Los reyes disponían de un Ujier que gozaba de toda su confianza. Así también, Dios, nuestro rey y Señor, ha dispuesto en las puertas de la iglesia a un grupo de creyentes de su confianza para que reciban a los asistentes y velen por el adecuado desarrollo del servicio dominical.