Cómo enfrentar las críticas

En el trabajo, en la universidad, en el hogar podemos enfrentar continuamente críticas que nos hacen sentir desánimo, frustración e ira. Muchos de nosotros ante estas críticas cometemos, a menudo, uno de dos errores:

  1. Reaccionamos inmediatamente insultando o buscando la venganza o
  2. Nos lo tragamos y lloramos por dentro nuestra frustración.

Ni una ni la otra son buenas opciones. Lo más adecuado es aprender a sacar lo positivo de las críticas que tienen algo valioso que enseñarnos y desechar aquellas que nada bueno aportan a nuestra vida.

EL Mobbing, el Bullying y tanto otros modos de hostigamiento que podemos recibir deben ser sectivamente acogidos de acuerdo al valor que añaden a nuestra persona.

Acá algunas ideas para reflexionar sobre el tema:

Deseos y decisiones para el nuevo año

propositosEl final del año generalmente es el espacio que dedicamos a realizar una serie de promesas y establecer algunos proyectos que anhelamos cumplir el siguiente año. Muchos de aquellos planes que nos habíamos propuesto el año anterior se quedaron en el camino no llegando a ser más que anhelos bondadosos o deseos piadosos que duraron muy poco.

Para muchos la frustración por los planes propuestos y la facilidad con que los mismos se deshacen, los lleva a cierto cinismo o incredulidad antes la propuesta de nuevos planes para el año que empieza. Hay quienes suponen que el próximo año será igual y que nosotros no cambiaremos en nada, por lo cual afanarnos en hacer una lista de promesas y deseos para el próximo año parece hasta un poco tonto.

Otros cuantos, no obstante no pierden las esperanzas y deciden volver a realizar su serie de promesas y proyectos para el año nuevo. Son muchas las cosas negativas que se quiere dejar del año que acaba y son muchas las metas que se pretende alcanzar en el año que empieza. Sin embargo, hay algo que es importante advertir si realmente queremos que nuestros proyectos para el nuevo año se cumplan. Es sobre aquello que necesitamos para cumplir con nuestros proyectos del nuevo año sobre lo que queremos reflexionar en este momento.

Lo cierto es que las lecciones que saquemos del texto bíblico respecto de la implementación de nuestros proyectos para el nuevo año, sirven, como podremos ir viendo paulatinamente, para cualquier proyecto que nos propongamos.

Para poder reflexionar sobre la manera de poner en marchas nuestros planes y propósitos podemos dar una breve lectura del texto de Daniel 1:1-21. En dicho texto encontramos la puesta marcha de un plan que el personaje principal junto con sus tres amigos.

Se trata de cuatro jóvenes israelitas que van a parar, luego de la destrucción de su ciudad, a la corte del reino enemigo. Allí, se les ubica con otros tantos cautivos y se les dispone a realizar una especie de inducción, es decir, un proceso de asimilación de la cultura y costumbres del pueblo conquistador. Es justamente en este proceso que surge el propósito que tienen los jóvenes, Daniel 1:8 dice: Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey…

Frente a las circunstancias que se hallan afrontando los cuatro jóvenes, Daniel como líder toma la decisión y marca el objetivo del grupo: Mantenerse apartados de las comilonas del rey y sus súbditos. Es allí donde ya Daniel nos da una lección: marcar el objetivo.

Primer paso: Marcar el objetivo

?????????????????La razón por la cual muchos de nuestros planes fracasan es porque primeramente no tenemos claro el objetivo que nos proponemos realizar. Hay quienes se casan y como pareja no tienen claro el objetivo de su matrimonio. Hay quienes ingresan a la universidad sin saber exactamente por qué o para qué. Otro error que podemos cometer es no mantener en nuestra mente y en nuestro corazón el propósito que nos habíamos planteado. Al cabo de uno o dos meses de encontrarnos realizando una determinada actividad, olvidamos el porqué de tal tarea. Nos entretenemos en otras labores o responsabilidad que medianamente se relacionan con lo que nos habíamos propuestos, pero que poco a poco nos van alejando de nuestro objetivo. Necesitamos tener claro nuestro objetivo, y recordarlo constantemente para que nuestro proyecto se llegue a realizar.

Segundo paso: Honrar con nuestros propósitos a Dios

Una segunda cosa que podemos apreciar en este versículo y que es de mucho valor para nosotros es que el objetivo que se plantea Daniel tiene como propósito honrar a Dios. Muchos son los planes que nos proyectamos realizar y que terminan en fracaso simplemente porque los mismos no buscaban honrar a Dios sino traer fama sobre nuestras capacidades, acumular riquezas, quedar bien con los demás o cualquier otra razón menos la gloria de Dios. Antes de poner en marcha cualquier proyecto, hagámonos la pregunta de si lo que nos estamos proponiendo honra efectivamente a Dios. De no ser así, busquemos poner en marcho algún otro proyecto que tenga a nuestro Padre celestial como el centro del mismo. Si nuestros planes nos desvían de Dios, no podemos esperar de Él ayuda para su realización. Por el contrario, Dios velará por el fracaso de nuestros planes pues estos nos alejan de su misericordia.

En varias partes del texto bíblico vemos lo importante que es dar prioridad a Dios en nuestros planes y proyectos, sin embargo, quizás el más importante de ellos sea 1 Corintios 10:31 donde dice que si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Antes de ilusionarnos con uno u otro plan pongamos en oración nuestros planes y propósitos y digamos: si Tú así lo quieres Señor, que así sea.

Evidentemente, esperar en la voluntad de Dios no significa atarse de pies y manos y permanecer sin hacer nada hasta que creamos haber visto en algún lado una señal de que avancemos. Debemos poner en manos de Dios nuestros planes y proyectos, y eso significa que hemos estado trabajando arduo en la preparación de aquello que traemos delante de Dios. Con ideas clara y el corazón volcado hacia Dios esperamos su aprobación.

Tercer paso: No decidir en base a nuestras emociones

Lo tercero que podemos apreciar es que el propósito de Daniel no es fruto de la emoción. Daniel ha meditado muy bien en las consecuencias así como en sus propias responsabilidades como parte del pueblo de Dios. En función de todo ello toma una determinación y la pone en marcha. En muchas ocasiones cuando nos proponemos una u otra cosa en nuestra vida, no lo hacemos meditadamente sino que muy a menudo dejamos que las emociones determinen nuestros propósitos. Ya sea la algarabía de un nuevo año, el júbilo del sueldo adquirido o incluso el temor ante lo que pudiera ser. Sea una u otra, las consecuencias de decisiones tomadas sólo en función de nuestras emociones suele ser muy comúnmente catastrófica.

Dice la Palabra de Dios que no debemos apresurarnos a hacer promesas a Dios, no sea que no podamos cumplirlas (Eclesiastes 5:4-5). El texto no tiene la intención de que nosotros, como creyentes, no hagamos promesas a Dios sino que busca que seamos sabios el momento de hacer estas promesas. Que midamos nuestras posibilidades antes de hacer nuestra promesa. De hecho, el texto no puede oponerse al compromiso pues sabemos que Dios honra a aquellos que cumplen con sus compromisos con Él. Sólo es cuestión de saber hasta qué punto debe llegar nuestro compromiso y esto lo hacemos, no con nuestras emociones sino con nuestra razón cuando es guiada por el Espíritu Santo.

Cuarto paso: Elaborar un plan

planificacionLo cuarto que vemos en Daniel es que él no simplemente ha tomado una decisión y ha esperado a ver qué sucede, Daniel ha elaborado un plan, una estrategia. Su plan consta de dos partes. La primera es persuadir al eunuco de que le permita hacer algo diferente de lo que está establecido. Sabe Daniel que esto no es tarea fácil así que le propone un tiempo de prueba para que él mismo se persuada.

La segunda parte del plan tiene que ver con la aplicación de su propósito a lo largo de los tres años que el rey a determinado para Daniel y sus amigos.

Cuando nos proponemos un propósito o cuando hacemos una promesa ante Dios, debemos analizar cuál es la manera en la que nos proponemos poner en práctica dicho proyecto. Las cosas no suceden por arte de magia. Necesitamos avanzar paulatinamente dando pasos pequeños para hacer nuestros logros grandes. Lo más seguro es que si tan sólo nos fijamos una meta a largo plazo y luego esperamos que esta se dé, con el tiempo nuestro entusiasmo se irá agotando y con él nuestros propósitos.

Cuando nuestro proyecto es establecido de tal modo que podamos cumplir con pequeñas tareas a corto plazo, como hizo Daniel quien puso su primer objetivo a 10 días, será para nosotros más fácil cumplir con dichos proyectos.

Quinto paso: Buscar apoyo

Lo quinto que vemos en Daniel es que él sostiene su plan en el apoyo de personas estratégicas que pueden ayudarlo. En este caso es el eunuco a quien Daniel hace “complice”, por decirlo de algún modo, de su plan. El eunuco ni siquiera cree en Dios, sin embargo, se halla en una posición que es muy útil para el propósito de Daniel y por ello, busca la manera de incorporarlo a su plan. Ahora, evidentemente el eunuco, por su propia vida, se opone a la realización del plan, sin embargo, Daniel busca una manera de persuadirlo de unirse a su propósito. Le ofrece algo en lo cual él no puede perder. Diez días, comparados con los tres años al cabo de los cuales el rey hará la evaluación, no son nada. De este modo, el eunuco se convence de apoyar a Daniel.

Hay muchas ocasiones en las cuales necesitaremos del apoyo de otras personas para poder poner en marcha un proyecto, y en esas circunstancias debemos buscar la manera de persuadir a cuantos sea necesario para poner en marcha nuestro proyecto.

Para poder incluir a otros en el cumplimiento de nuestros objetivos debemos buscar la manera de que ellos también ganen o, por lo menos, no pierdan. Evidentemente si conseguimos que aquellos a quienes incluimos ganen con el apoyo que nos brindan, se sentirán mucho más motivados de darnos su ayuda. En el caso del eunuco, ganaba al final al poder presentar a un grupo de siervos diez veces mejores que todos los sabios del reino. El eunuco ganaba en simpatía ante el rey.

Sexto paso: Ser perseverantes.

perseveranciaDaniel fue perseverante. Aún cuando sólo fueron diez días, es muy probable que aquellos diez primeros días estuvieron llenos de tentaciones para los cuatro del equipo, sin embargo, ellos fueron constantes y llegaron a los diez días manteniéndose en su propósito. Esto les dio la primera victoria. De todos modos, esta perseverancia tenía que darse por los próximos tres años para lograr su acometido. Así también, en nuestro caso, es muy probable que nuestros propósitos requieren de persistencia a largo plazo y por ello debemos buscar la manera de mantener el ritmo sin desfallecer.

La mejor manera para poder lograrlo, se ha podido ver en la práctica, es centrar nuestra atención en el día a día y no tanto en las dimensiones del proyecto entero. Es más fácil cumplir un día con nuestro propósito que un mes o un año. Así pues, enfoquémonos en que en el día a día cumplamos con la pequeña porción que nos hemos planteado para el cumplimiento de nuestro proyecto.

Finalmente: Dios honra a los que le honran.

Dios bendice a los que lo honran con sus planes y propósitos y así lo hizo con los cuatro muchachos que lo honraron con su decisión de abstenerse de toda comida contaminada. Los cuatro muchachos obtuvieron inteligencia, fortaleza, y buenos puestos en el Estado, sin embargo, esto no era lo que ellos se proponían, esto sólo fue la manera en que Dios decidió honrar a aquellos que lo honraron con sus propósitos.

Conclusión

No importa si los planes que tenemos en mente son para un año o para más. Pongamos en práctica estos seis pasos y podremos ver cómo el fin al que llegamos es tan honroso como lo fue para Daniel y sus compañeros.

Bendiciones.

La pasión por estudiar la Biblia

Estudiar el texto bíblico a profundidad a muchos les puede parecer aburrido e infructuoso. La verdad es que muchos acercamientos al texto lo son. Cuando nos proponemos adentrarnos al texto por seguir una disciplina determinada a veces dejamos de lado aquel motor que nos impulsa a seguir adelante hasta las últimas consecuencias.

No es lo mismo estudiar un libro, seguir un curso o una carrera sintiendo a cada paso que es un deber que hay que cumplir en lugar de sentirlo como una pasión que nos come por dentro. No es lo mismo adentrarnos al texto bíblico llevados por calmar la conciencia que estudiarlo llevados por una pasión que nos come por dentro, que no nos deja dormir o pensar en otra cosas sino en tratar de ir más allá en la comprensión de un capítulo, de un verso o de una sola palabra.

Estudiar la Biblia es como estudiar cualquier otro libro, quizás hay momentos en los cuales estamos preparados para leer tal o cual parte del texto mientras que no lo estamos para leer otra más. Nos adentramos al texto como Sherlock Holmes en la escena del crimen, buscamos huellas, indagamos con los involucrados, dejamos a nuestra mente enlazar las evidencias que tenemos a mano para poder, al final de nuestro proceso, llegar a una conclusión.

Estudiar la Biblia es ir a un mundo desconocido, explorar una cultura extraña, desvelar misterios encubiertos y sacar a la luz un tesoro espiritual oculto en las profundidades del terreno cultural de la palestina antigua.

Estudiar la Biblia nos permite comprender no sólo las Palabras de Dios, sino aún las inquietudes que han afligido a los hombres a lo largo de miles de años. Quizás, una de las partes más apasionantes del estudio de la Biblia sea el poder identificarnos con las preguntas desafiantes de Job, con la indignación perturbadora de Habacuc o con la tristeza agónica de Jeremías. Cada uno de ellos trae a colación una pregunta, un interrogante que quiere plantearlo delante de Dios: Porqué el sufrimiento del justo, en quien confiar cuando todas las certezas se han ido o cómo escapar de la seducción que provoca sobre el ser humano la pregunta por lo trascendente (me sedujiste, Señor y me dejé seducir).

Estudiar la Biblia nos permite adentrarnos, no sólo en el plan de Dios sino en la mente y el corazón humanos, nos permiten conocer nuestra propia angustia, nuestro propio dolor y, más aún, la esperanza que yace dormida en el corazón de todos los hombres que, como semilla de Cristo, se halla presente en todos esperando a poder germinar.

Estudiar la Biblia es un hermoso cuando va de la mano la pasión por el texto, el desafiante deseo de llegar hasta las entrañas de nuestra propia existencia de nuestro sentido vida.

Estudia la Biblia pues en ella hay palabras de vida eterna…

¿Cuáles son los dones de los que habla Ef 4:7?

Jesucristo ha vencido sobre el pecado y sobre la muerte. Como consecuencia de dicha victoria, nosotros hemos recibido de Dios, a manera de recompensa por la victoria, una serie de dones espirituales. Estos dones no tienen que ver solamente con ciertas habilidades especiales o incluso sobrenaturales para realizar cierto tipo de cosas, sino que aún la iglesia como lugar para compartir nuestra fe o los líderes de la iglesia que dan dirección a los creyentes son vistos por el autor de la carta a los efesios como dones o regalos, e incluso podríamos decir, como recompensas que Dios ha querido darnos por la victoria lograda por Cristo en la cruz y en la resurrección.

Es por esto que debemos andar con cuidado cuando analizamos el verso 11 donde nos habla de los apóstoles, profetas, evangelistas pastores y maestros pues no se trata de cargos, sino de personas con un llamado especial -al estilo de los profetas del Antiguo Testamento- a realizar una función en nombre de Dios.

Pablo considera que la razón de ser de dichos líderes es también parte de ese don espiritual: el crecimiento grupal en la fe en Cristo. Así como un martillo se desvirtúa cuando se halla haciendo algo para lo cual no sirve -abrir una botella, por ejemplo- uno de estos hombres con un llamado especial ve desvirtuado su llamado cuando no lo usa para lo que fue dado.

El crecimiento de la comunidad de creyentes y no los “dones sobrenaturales”, está en el centro de este pasaje. El crecimiento de la iglesia y no el tema de las jerarquías es lo que preocupa al apóstol.

El regalo, la recompensa de la que está hablando es justamente un grupo de creyentes dotados que facultan a la iglesia a vivir en unidad.

Pablo nos invita a través de este pasaje a ver a la iglesia, a su liderazgo y a nuestros hermanos en la fe como ese regalo de gracia que hemos recibido.

MADURAR ES…

En algún libro que no recuerdo encontré alguna vez esta descripción de la madurez.

Madurez es la habilidad para llevar a cabo una labor, esté o no supervisado; terminar un trabajo una vez comenzado; llevar dinero sin gastarlo y ser capaz de afrontar una injusticia sin querer desquitarse.

Madurez es la habilidad de controlar la ira y arreglar las diferencias sin violencia.

Madurez es paciencia. Es estar dispuesto a posponer la gratificación inmediata a favor de una ganancia a largo plazo.

Madurez es perseverancia, la habilidad para sobrellevar un proyecto o situación, a pesar de fuertes oposiciones y obstáculos desalentadores.

Madurez es la capacidad de afrontar lo desagradable y las frustraciones, las aflicciones y el fracaso, sin quejarse ni desmoralizarse.

Madurez es humildad. Es ser suficientemente grande para decir: “Me equivoque”’

Y cuando tiene razón, la persona madura no necesita experimentar la satisfacción de decir: “Te lo había dicho”

Madurez es la habilidad de tomar una decisión y mantenerse firme en ella. Los inmaduros se pasan la vida explorando innumerables posibilidades para luego no hacer nada.

Madurez, significa responsabilidad, sostener la palabra dada, responder durante una crisis. Los inmaduros son maestros de las excusas. Son confusos y desorganizados, sus vidas son un laberinto de promesas no cumplidas, antiguos amigos, negociados inconclusos y buenas intenciones que de alguna manera nunca se materializan.

Madurez es el arte de vivir en paz con aquello que podemos, cambiar aquello que puede ser alterado y tener la sabiduría para apreciar la diferencia.

La fe en busca de felicidad

Es muy habitual escuchar decir en algunas congregaciones: ¡Cuántos esta alegres de estar aquí! Lo cual suele ser seguido por la respuesta estremecedora de los asistentes que exclama: ¡Amén! Se da por sentado, entonces que quienes están allí son felices y quienes no están allí no lo son. Se llega incluso a suponer que en las iglesias donde no se hace dicha pregunta o no se recibe la antes mencionada respuesta, se trata de una “iglesia muerta”

¿Ser cristianos, significa ser felices? o quizás con un poco más de precisión: cuando asistimos a un culto eufórico ¿nos sentiremos más dichosos que cuando no? Un sociólogo de la Universidad de Edimburgo decidió no quedarse en meras suposiciones o con respuestas fáciles e hizo un estudio acerca de la relación entre religión y felicidad.

Jan Eichhorn, la persona que dirigía la investigación, concluyó luego de los análisis que  las personas religiosas pueden tener un mayor grado de felicidad que las personas no religiosas “pero sólo en aquellos casos en los que el grado de religiosidad individual se ajusta al grado de religiosidad de la sociedad“. Esto significa que en aquellas sociedades en las que el grado de religiosidad es bajo, un alto grado de religiosidad personal no necesariamente generará un igual grado de felicidad. El investigador relaciona este hecho con la necesidad humana aceptación y con el deseo de sentirse identificados con grupos que comparten su misma cosmovisión.

De hecho,  los estudios de Jan Eichhorn constan que “la religiosidad personal parece estar asociada con mayores niveles de satisfacción con la vida sólo en las sociedades donde la religiosidad es también mayor en promedio”. De esto se concluye que la felicidad se deriva no tanto de la fuerza intrínseca de la religión tanto como de los mecanismos de conformidad social.

Estas conclusiones, dice la revista “Protestante Digital”, no hacen referencia a nuestra relación personal con Dios, lo cual es cierto. Con todo es un hecho que la sociología no podría inmiscuirse en estos asuntos, en función de los límites de las ciencias. Tal vez un estudio psicológico nos podría dar una visión más exacta del grado de satisfacción con la vida desde una perspectiva más personal.

De todos modos, el informe de la investigación sociológica nos deja algunos elementos para trabajar.

  1. La creación de espacios que faciliten el crecimiento personal integral es importante. Una persona puede no sentirse a gusto en un determinado espacio religioso. Esto no implica rechazo de Dios. Es muy probable que en algunos casos una persona o una familia deban buscar un grupo con el cual puedan compartir sus intereses y en el cual se sientan integrados. Esto, posiblemente implique el traslado a otra iglesia. O si no, tal vez, integrarse a un grupo pequeño. Es muy posible que en esto jueguen un papel importante los grupos de hogar. De todos modos, estos no deben ser simplemente espacios dedicados a atraer nuevos creyentes, sino lugares que permitan a los participantes interactuar, compartir e integrarse de mejor manera. En algunos grupos de hogar he podido constatar el estrés al que se ven sometidos sus integrantes debido a la presión externa que ejercen los líderes en el afán de hacer crecer la célula.  Sin dejar de lado la evangelización, es necesario promover la interacción y el crecimiento personal.
  2. La satisfacción personal a veces es un talón de Aquiles en las iglesias. Entre los movimientos más conservadores se suele enfatizar que no se va a la iglesia a sentirse bien sino a alabar a Dios. Hasta cierto punto, esto es real, pero también lo es que entre los elementos que más promueven el crecimiento integral de los creyentes se encuentran tanto los cultos inspiradores, es decir, que animan a la gente y la hacen salir motivada así como las relaciones significativas dentro de la iglesia. Christian Schwarz analizó y constató este hecho luego de estudiar miles de iglesias alrededor del mundo. No podemos seguir dejando de lado estos elementos porque, o tendremos continuamente gente saliendo de las iglesias o tendremos gente insatisfecha personalmente y malhumorada de manera general.
  3. La relación con Dios es muy importante, pero la relación con los demás también lo es. Es necesario dejar de dicotomizar las prioridades de la iglesia. Suponer que orar es más espiritual que compartir con un grupo de amigos es polarizar la cuestión. Tanto lo uno como lo otro es relevante. Tanto lo uno como lo otro nos ayuda a crecer. Así como se crean espacios para la oración, generemos espacios para la interacción.
  4. Queda pendiente un estudio que analice el grado de satisfacción personal, no tanto en función de la interacción social cuanto en función de la espiritualidad en sí misma. Hace falta trabajar con este tipo de preguntas sin temor a las respuestas. Hace falta cuestionarnos sobre ciertas prácticas que consideramos sagradas pero que ni lo son ni son edificantes para los creyentes. Es necesario promover los estudios teológicos serios en nuestra América Latina.

Referencias:

Oxford Journals: http://esr.oxfordjournals.org/content/early/2011/04/20/esr.jcr027

Ephifenom: The science of religion and non-belief: http://epiphenom.fieldofscience.com/2011/05/religion-only-makes-for-happy-people-if.html

Tendencias 21: http://www.tendencias21.net/La-religion-genera-felicidad-gracias-a-ciertos-factores-sociales_a6549.html

Protestante Digital: http://www.protestantedigital.com/ES/Sociedad/articulo/12846/Las-personas-ue-practican-una-religion-tienden-a

Liderazgo Verdadero

La casa editorial Mundo Hispano acaba de publicar un nuevo libro del Pastor Vicente Vieira, miembro ilustre de nuestra congregación. Hoy en día es posible conseguir un sinnúmero de  libros acerca de las cualidades y habilidades del liderazgo. Sin embargo, pocos de ellos se cimientan en una sólidada base bíblica. Tenemos en el Dr. Vieira una garantía de esfuerzo exegético y comprensión del contexto eclesial contempporáneo. Invitamos a nuestros hermanos a adquirir este libro y disfrutar de la propuesta bíblica del liderazgo. Aquí una breve reseña de la Editorial

Liderazgo Verdadero por Vicente Vieira
En Liderazgo verdadero, el autor nos explica que el verdadero líder de acuerdo con las Escrituras es aquel que demuestra un espíritu de servicio, perspicacia organizadora, pericia administrativa, fervor en la oración y humildad para reconocer y promover el ministerio de los demás.

¿Servidores o señores?
¿Amos o siervos?
Hay una tendencia de moda hacia un liderazgo verticalista y mandamás. El mensaje de Ezequiel 34:2-11 necesita ser escuchado y practicado hoy.

Este libro se escribió con el propósito de ayudarnos a entrenar nuevos líderes-siervos que ayuden a la iglesia a cumplir con su misión.
Algunos de los temas que trata el autor son:
— El liderazgo se demuestra en disciplina personal, compromiso, influencia y servicio.
— El líder del futuro debe tener carácter, pasión, amor por las personas y debe estar dispuesto a reconocer y enmendar sus errores.
— El líder cristiano debe fortalecer en su vida los valores y principios bíblicos mientras traza metas, programa estrategias, guía y organiza.
— El líder-siervo es aquel que con humildad reconoce y ayuda a crecer a otros en el ejercicio de sus dones y talentos.

El libro en Editorial Mundo Hispano aquí