LO GRANDIOSO DE LO PEQUEÑO

Así es que Jesús les dijo:

-¿A qué se parece el Reino de Dios, y con qué lo compararía Yo? Es como una semillita de mostaza, que uno coge y la siembra en su huerto, y se pone a crecer y a crecer hasta que se hace tan grande como un árbol, y los pájaros vienen a hacer el nido en sus ramas.

Jesús les dijo otra vez:

-¿Con qué compararía Yo el Reino de Dios? Es algo así como la levadura, que coge una mujer y la mete bien dentro entre tres medidas de harina hasta que toda la masa queda fermentada. Lucas 13:18-21

Pequeñas acciones que producen efectos gigantes. Estas cortas parábolas encierran una gran verdad acerca del Reino de Dios. Contrario a los valores actuales de este mundo basados en la idea de grandeza como éxito, fama, poder y dinero, el Reino de Dios puede ser de apariencia insignificante y silencioso, pero sus resultados son de una trascendencia cósmica, incluso inimaginables a nuestra mente.

Estas dos parábolas nos muestran un inicio casi insignificante, un crecimiento silencioso que en secreto va transformándose internamente hasta llegar a transformar todo su entorno.

Semilla de mostaza

El Reino de Dios es similar, su accionar en cada vida puede parecer imperceptible a nuestros sentidos, más como la levadura leuda toda la masa y la semilla de mostaza crece silenciosa y constante hasta ser capaz de dar fruto y albergar vida. El accionar del Reino de Dios en nosotros tiene alcances ilimitados.

Podemos pues, en estas parábolas rescatar al menos tres principios para la vida cristiana.

  1. Dios obra de manera silenciosa, pero con resultados admirables y extraordinarios en nuestra vida.
  2. Si queremos entender el obrar de Dios en nosotros, debemos prestar atención a los detalles en cada momento de nuestra vida.
  3. Cuando el Reino de Dios llega a nuestra vida, no mejora nuestra apariencia, transforma nuestra esencia.

Dios obra de manera silenciosa, pero con resultados admirables y extraordinarios en nuestra vida.

Jesús inicia su ministerio con pocos hombres. Tres años duró su ministerio público. No invirtió grandes recursos económicos. Sin embargo, su impacto fue tan grande que cambió la historia de la humanidad dando inicio a una nueva era.

La venida de Cristo es el Reino de Dios, el Rey Jesús nace en un pesebre, humilde sin pomposidad, sin comodidad alguna, en su ministerio predica el evangelio a los pobres, en cada encuentro con la gente los transforma, sana, libera, da vida, pero no busca el éxito, antes camina hacia la cruz, buscando la voluntad del Padre.

silencio-y-oracion

Que el Reino de los cielos venga a nuestra vida involucra rendir nuestra voluntad al Rey de Reyes, al Señor de Señores. Es aquí donde ser cristiano no es fácil, es luchar contra nuestro orgullo, contra nuestro deseo de hacer nuestra voluntad, contra nuestra autosuficiencia y egoísmo para reconocer el obrar de Dios en todo cuanto tenemos, hacemos y somos.

Jesús dice antes de ir a la cruz este es mi deseo, mas, “hágase Tu voluntad, no la mía”. Ser capaces de actuar de esta forma, esto es encontrar nuestra seguridad en Dios y no en nosotros mismos, no en nuestro trabajo, no en nuestro conocimiento, no en nuestros bienes materiales, etc.

Cada decisión de la vida cotidiana debe ser sometida a la voluntad de Dios, nuestro carácter, temores, trabajo, relaciones familiares, etc., todo lo que puede parecer pequeño e insignificante a ser topado por Dios tendrá resultados trascendentales que cambien tu vida, tu familia y hasta tu entorno social.

Antes de tomar una decisión, pongámosla en manos de Dios, antes de empezar a resolver un conflicto, oremos y pidamos sabiduría a Dios, antes de angustiarnos por un problema, llevemos nuestra carga ante nuestro Padre Celestial, pues como Padre amoroso nos sostendrá.

Si queremos entender el obrar de Dios en nosotros, debemos prestar atención a los detalles en cada momento de nuestra vida.

¡Qué rápido crecen los hijos!, una frase muy escuchada, pues en lo cotidiano de la vida no percibimos a cantidad de cambios que a nivel fisiológico, mental y emocional se produce a cada segundo en un niño, pero de repente caemos en la cuenta de cuánto han cambiado, de cuánto han avanzado. Prestar atención a esto nos mueve a disfrutar más el tiempo con ellos.

Detalles

Algo similar pasa en la vida cristiana. Son procesos constantes y silenciosos, que pasan casi desapercibidos como la levadura en la masa, si no hacemos un alto y prestamos atención a los detalles, no entenderemos lo que está pasando. Dios está actuando en nuestra vida a cada instante, pero estamos muy ocupados para notarlo.

Si estamos atentos al obrar de Dios en nuestra vida percibiremos en los pequeños detalles como Dios está haciendo una obra de arte encada uno de nosotros. Para percibirlos debemos agradecer cada día lo que tenemos, leer la Palabra, recordar cuantas veces Dios nos ha guardado e incluso pensar cómo estuvo actuando Dios en nuestro carácter en medio de una situación desagradable a nosotros.

Recuerda que “las cosas más grandes de la vida crecen en silencio y despacio”

Cuando el Reino de Dios llega a nuestra vida, no mejora nuestra apariencia, transforma nuestra esencia.

Lo que vale es la esencia mas no las apariencias. Vivimos en un mundo que vive de apariencias, la imagen que damos es importante a la hora de buscar trabajo, vender un producto o establecer relaciones laborales o personales. Al contrario, el Reino de Dios no es apariencia, es esencia.

Podemos alardear de espiritualidad, siempre decir “Dios te Bendiga”, llevar una gran Biblia, o incluso hacer buenas obras, pero si nuestra esencia no ha sido tocada por el Espíritu de Dios en vano es todo este esfuerzo. Para Dios cuenta lo que somos, no que hacemos.

Los fariseos se jactaban de espiritualidad, orando en las plazas, dando limosna a los pobres, y con muchas tantas leyes y tradiciones, sin embargo, su corazón estaba lejos de Dios. Jesús los pone en evidencia con su enseñanza. Sobre la limosna dice “Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.” Mateo 6:4; sobre la oración igualmente: “Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.” Mateo 6:6.

Al igual que la higuera infértil, la religiosidad farisaica que se había vuelto estricta y legalista, olvidó el amor al prójimo, la misericordia y la justicia. Al contrario que los reinos de este mundo, el Reino de Dios no busca seducirnos o conquistarnos, no ofrece comodidad, dinero o éxito; pero su llegada, transforma nuestra vida, nos libera, nos da vida en abundancia.

No existe la posibilidad de estar en “unión libre” con Cristo, o crecemos y damos fruto o no lo tenemos. Ser parte del Reino de Dios es una vida de compromiso con Cristo, no apariencia, sino entrega total y completa de nuestra vida en Cristo.

Reflexión realizada por: Nelly Ávila

 

Nuestra relación con Dios es personal, no dogmática

Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.

Si hay algo que resulta paradójico en estas palabras del Apóstol Pablo es la afirmación de que los judíos en Jerusalén habían estado leyendo por generaciones las Escrituras, las mismas que señalaban el nacimiento de Jesucristo y que, sin darse cuenta, al llevarlo a la muerte cumplían con las profecías que con ahínco leían.

apostol-pablo-predicando

La Palabra de Dios no puede dejar de cumplirse, pero nosotros podemos volvernos ciegos a su cumplimiento aun cuando la leamos todos los días. Esto es lo que le había pasado al pueblo de Israel y esto es lo que nos puede pasar a nosotros.

La espiritualidad bíblica se enfoca en una comunión con Dios que debe ser avivada constantemente. No hacerlo trae consigo el legalismo, el dogmatismo y el racionalismo. Es decir, a medida que vamos descuidando la relación con Dios, esta empieza a convertirse en una serie de doctrinas muertas y normas sin sentido que aprietan y asfixian cada vez más nuestra comunión con Dios. Hay muchos que han dejado de buscar a Dios y afirman su fe en el cumplimiento de una serie de ritos y tradiciones específicas. Hay quienes han dejado de lado su relación personal con Dios y la han cambiado por una serie de definiciones y teorías acerca de Dios que, lejos de hacerlos descansar en la gracia de Dios, los vuelve tan fundamentalistas como aquellos que exigen a las mujeres vestir falda en las iglesias.

Hay quienes han levantado nuevos fariseísmos en la Iglesia contemporánea que lo único que buscan es cumplir con normas que suplantan la relación íntima con Dios. Hay quienes en la actualidad han fortalecido los saduceísmos en la Iglesia al redefinir su relación con Dios en términos de una simple tradición de fin de semana sin mayor relevancia para el resto de nuestras vidas.

Tanto uno como otro extremo caen en el error de los judíos de los que habla Pablo: una religiosidad que se contenta con las normas o con los dogmas pero que deja de lado la relación íntima, personal, emocional con Dios.

Decía alguien que el dogma es la petrificación de la experiencia con Dios. Si Dios se manifestó a cierto lugar, no buscamos al Dios que se hizo presente en ese lugar, sino que nos instalamos en aquel lugar en la expectativa de que vuelva a aparecer.

Si pudimos experimentar la presencia de Dios levantando nuestras manos, hacemos dogma del levantar las manos como único modo de encontrar a Dios. Si nos arrodillamos y en esa posición Dios se nos hizo real en nuestras vidas, hacemos norma para todos el arrodillarse como forma de descubrir a Dios. No digo que esté mal levantar las manos o ponernos de rodillas, no obstante, lo más importante no es el lugar, la posición de nuestras manos o nuestras piernas, lo más importante es el encuentro personal con Dios.

legalista

El espíritu sopla donde quiere, decía Jesucristo y nosotros no podemos encasillar el modo en el que Dios desee manifestarse en nuestras vidas. No son las normas y los dogmas lo más importante de la fe cristiana sino el hecho de que podamos tener un encuentro personal con el creador y que este encuentro no depende de determinadas disciplinas o de determinados esquemas religiosos, depende de la libre y graciosa voluntad de Dios.

Quienes más obstinados estuvieron en su oposición a la posibilidad de que Dios se haya hecho presente en la persona del carpintero de Nazaret fueron los que más aferrados estuvieron a los dogmas, normas y estatutos de la religión judía. Quienes más abiertos estuvieron a la posibilidad de que Dios se haga presente en una aldea de la periferia palestina fueron quienes anhelaban un encuentro personal con Dios y no esquemas doctrinales, dogmas y normas que establezcan un recuerdo de cómo Dios pudo haberse hecho presente en alguna época lejana.

Encuentro con Dios

Quizás nosotros necesitamos hoy en día un poco más dejar a Dios ser libre de presentarse como él quiera y donde él quiera y nosotros mismos dejar de aferrarnos a lo que pudo haber sido el obrar libre de Dios en el pasado y esperar que en su misericordia se nos haga presente en el hoy, como Él quiere y donde Él quiera.

Autor: Pablo Morales Arias

PEQUEÑA GRAN VIDA

Una pequeña sinopsis con amenaza de spoilers

En algún momento de esta película nos sentimos conectados. Es un proceso paulatino de crecimiento y madurez que llevan al personaje a través de múltiples descubrimientos a reconocerse a sí mismo a quienes lo rodean como su hábitat, no sólo biofísico sino vital en el más amplio sentido de la expresión.

Lo primero que nos muestra es a un Matt Damon que ya lo conocíamos por “Good Will Hunting” como alguien en busca de su propio destino. Con ideales, sueños y deudas este personaje aspira a algo más que lo que tiene en aquel momento y busca con su esposa ese nuevo espacio que le garantice la felicidad.

Lo segundo que encontramos es una vida llena de traspiés y sueños rotos que podrían parecer el final del arco narrativo de la vida de este personaje. De todos modos, las posibilidades de crecer, de descubrirse a sí mismo y sus propias posibilidades van más allá de aquellos avatares trágicos que nos presenta la vida.

El tercer paso en la vida de Paul está cargado de reflexión, descubrimiento del mundo más allá de sus depresiones y problemas personales. Un mundo en crisis, con problemas medioambientales, sociales y económico-políticos. Comienza una etapa de descubrimiento del quehacer político de este personaje, del anhelo de aportar algo a la humanidad de ser alguien más allá de sus problemas pasados.

La última etapa nos muestra a un Paul intimista, más sobrio, más maduro, más realista y determinado a hacer la vida diferente, no para la humanidad, sino para sus seres queridos.

Un llamado de atención a todos nosotros

Un llamado de atención para cristianos y también para quienes no lo son. Un llamado de atención que nos invita a descubrir nuestras posibilidades de crecimiento, nuestras limitaciones y lo valioso que es tener a lado gente con la cual vivir y por la cual morir. Un llamado de atención para dejar de lado nuestros estereotipos de la familia perfecta y la vida perfecta en el barrio perfecto. Un llamado a considerar que las personas más valiosas en nuestra vida no necesariamente resaltarían por su belleza y su correcta moral. Personas que tienen fallos como nosotros pero que saben considerar al amigo y luchar por él.

Un llamado que puede escuchar también la iglesia

Me llama la atención esta película, ya desde el ámbito pastoral, al sentido de iglesia que tenemos y que podemos proyectar. A medida que nos vamos desarrollando en la iglesia comenzamos a hacernos una idea de lo que debemos ser para los demás hermanos y lo que podríamos esperar de cada uno de ellos. No obstante, no siempre se cumplen estos estereotipos y allí es donde surgen las grandes desilusiones dentro de la iglesia. Con pastores que nos defraudan porque no eran el gran modelo de espiritualidad que aspirábamos o con hermanos que nos decepcionan porque eran una cosa en la iglesia y otra fuera de ella. Grandes decepciones sufrimos en la iglesia porque pensamos que debemos ser y debemos esperar que los demás sean ideales de perfección ética y espiritual cuando en realidad son seres humanos caídos como nosotros, llenos de imperfecciones y con anhelos de crecer y mejorar.

No reconocernos como imperfectos y necesitados de corrección nos hace rechazar a los que no “parecen tan perfectos” cuando en realidad, puede ser que ellos tengan algo valioso que enseñarnos y es: que son reales.

La iglesia no es un llamado a desarrollar nuestras mejores dotes actorales en el modelo de buen cristiano. La iglesia debe ser un llamado a reconocer nuestras faltas y esforzarnos por trabajar en ellas, pero sabiendo que contamos con nuestros hermanos para poder salir adelante, para poder superar nuestras dificultades.

El apóstol Pablo cuando les habla a los corintios diciendo que “no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es” (1 Corintios 26-28)

Esta selección realizada por el apóstol Pablo de personas que no tenían grandes atributos se repite en cada iglesia. Pero el apóstol Pablo les recuerda esto de manera particular a los miembros de esta iglesia debido a que ellos se consideraban superiores a los demás, casi ángeles que no requerían el consejo y cuidado de un apóstol como Pablo.

Cuando la iglesia comienza a sentirse superior a los demás, superior al mundo de pecadores que lo rodea, la verdad es que está comenzando a “sectarizarse”, es decir, a volver un grupo selecto que se aísla para salvarse en exclusiva e indiferencia de los demás.

Somos especiales porque Dios a puesto una gracia especial en nosotros, no porque seamos mejores que los demás. Y estamos aún luchando con nuestros pecados y aflicciones. Es por ello, que debemos ser para los demás un apoyo, en cierto modo, esa pata de palo que le falta al hermano para que pueda seguir avanzando o ese empleado que sirve la mesa a los que lo necesitan, aunque tengamos cualidades para cosas mucho mayores.

Un llamado a ser auténticos, a ser solidarios y a saber reconocer nuestro hábitat, imperfecto pero hermoso, eso es lo que puede encontrar en esta película.

cross-3080144_960_720

El Croissant

Hace varios años, cuando estuve estudiando francés, recuerdo que nos enseñaron que la palabra croissant venía de esa lengua y que significaba “creciente”. La forma particular que tiene aquel tipo de pan como de una luna creciente es lo que hacia que se lo denominará de esa manera.

Emocionado con mi recién aprendida palabra fui a una cafetería cercana y pedí un café americano y un croissant – y me esforcé por pronunciar la palabra como me habían enseñado-.

El mesero me quedó mirando y me dijo: qué? A lo cual volví a insistirle: un croissant pero por segunda vez ñ entendió mi pedido. Así que señale al en dirección al pan que podía verse en una vitrina. El lo miro y con una sonrisa me dijo: Ah! Un ‘cachito’

Le dije: Sí.

Curiosa situación la que pase y en la cual me sentí avergonzado por tratar de darme de muy entendido en temas particulares. La verdad es que regreso a ver ese momento y pienso en las ocasiones en que, como creyentes también, hablamos de maneras muy particulares, decimos cosas muy rebuscadas que solo quienes viven con una Biblia bajo el brazo pueden entender.

Veo a Jesús compartiendo el mensaje del Reino de Dios en términos tan sencillos que hasta el más iletrado de su tiempo podía entenderlo y podía gozarse con él por su pronta venida. Veo a los profetas usando su vida misma para manifestar el mensaje que les había sido compartido para el pueblo. Veo a Dios mismo haciéndose metáfora en Jesucristo para explicarnos quién es él y como es su amor. Veo todas estas manifestaciones de su gracia y luego veo nuestras actitudes como creyentes y me siento un poco avergonzado. El mensaje por el cual Jesús se desvivía por hacerlo comprensible nosotros parecemos esforzarnos en hacerlo complicado. La buena nueva la llenamos de trabas de tal manera que la alegría que debería transmitir se ve trucada por un gesto amargo en la exposición.

Nos hace falta volver a los campos de Galilea, escuchar a Jesús hablándoles a los campesinos y enseñándoles la bienaventurada vida que nos ha sido ofrecida en el Reino de Dios.

La Reforma Protestante y su legado para nosotros

En su momento Martin Lutero, un monje agustino alemán, publicó en la puerta de la catedral de Wittenberg noventa y cinco puntos o tesis que, a su parecer, debían ser debatidos por los estudiantes de teología de la universidad de aquella ciudad. El manuscrito estaba en latín, por lo que el mismo no pretendía encender la mecha de la revolución sino simplemente llamar a un debate entre clérigos.

tesis_de_lutero

El mensaje fue traducido al alemán por la gente de la ciudad que vio lo revolucionario de sus ideas y, aprovechando la imprenta de tipos móviles que hacía poco menos de 70 años había sido inventado por Johannes Gutenberg, la difundió por todo el norte europeo.

Este fue el inicio de la Reforma. De todos modos, muchos elementos políticos, económicos, así como también religiosos se mezclaron para fraguar este evento de trascendental importancia para el futuro del cristianismo. No sólo fue el ímpetu reformador de Lutero lo que impulsó este suceso -aunque sin él probablemente las cosas hubiesen tardado mucho más en gestarse y quizás se hubiesen desarrollado de otra manera-, también estuvieron detrás el anhelo de una justificación religiosa para sus intereses independentistas por parte de los príncipes alemanes, así como la visión imperialista de Carlos I de España, quien dos años más tarde se convertiría en el emperador Carlos V del Sacro Imperio Románico Germano.

Por otro lado, la crisis de la iglesia católica en ese momento de la historia es verdaderamente alarmante. Así, por ejemplo, la presión que ejercieron los reyes católicos de España (abuelos de Carlos I) sobre el papado llevaron a este último a delegar en el poder político la autoridad de decidir sobre los arzobispos de las tierras bajo su poder. El caso más escandaloso en su tiempo será el del nombramiento de Alonso de Aragón, hijo ilegítimo del Rey Fernando el católico como arzobispo de Saragoza en 1475. Ante las presiones del Papa, este nombramiento se aplazará hasta 1478 cuando, con la venia papal, es nombrado el muchacho de 8 años de edad como arzobispo de la ciudad.

Los escándalos, a su vez, que vienen de la santa sede y el excesivo gasto que realizan en las diferentes expresiones artísticas enardecen aún más al pueblo creyente de Europa. De igual manera, todos los comentarios que se van desarrollando alrededor de la casa de los Borgia (Alejandro VI pertenece a esta familia) hacen cada vez más político que religioso el tema del papado.

La reforma protestante va plantear entonces una serie de cuestionamientos que hoy en día nos hacen bien recordar.

La relevancia de la Biblia como norma de fe y conducta.

Ante los abusos que se cometen de la tradición en favor de determinadas políticas y cierto tipo de prácticas y costumbres, la iglesia va perdiendo crédito como receptora de la verdad y la moral. Frente a este vacío ético, nos plantea Martín Lutero al texto bíblico como el ente normativo, no sólo de los creyentes, sino también de la iglesia y de sus autoridades.

Hoy por hoy se vuelve necesario recordarlo frente a tantos movimientos cristiano-evangélicos que empiezan a hacer lo que en su tiempo se hizo con la tradición: torcer el texto hasta que diga lo que nos interesa que diga. Es muy común escuchar en muchos púlpitos prédicas que surgen de algún texto tomado de manera aislada con el fin de elaborar sobre el mismo doctrinas que nada tiene que ver con el espíritu del texto.

Al igual que en los tiempos previos al renacimiento, en los cuales la interpretación alegórica de la Biblia había llegado a excesos inimaginables, hoy en día se ha vuelto a poner de moda el alegorismo en la interpretación del texto. No interesa lo que el texto, es decir, el autor quiso hablarnos, sino que de manera ociosa se superpone una interpretación fantasiosa que sea más del agrado de la gente y que apele de manera más efectiva a las emociones.

Poder considerar a la Biblia como la norma de fe y conducta nos planteaba como propuesta de fondo, evitar que determinadas autoridades o eventuales carismáticos de turno se aprovecharan la fe para absolutizar en sus manos el poder. La Biblia como autoridad última nos impele a un determinado grado de democracia al interior de las iglesias pues, delante de ella todos somos iguales. De hecho, el erudito bíblico, no debía ser visto como la máxima autoridad de la iglesia sino como un instrumento a través del cual la iglesia podía tener más claro el mensaje bíblico.

La iglesia no determinaba el mensaje bíblico, sino que el mensaje bíblico debía determinar el anuncio de la Iglesia. Pero, esto planteaba otro problema: cómo podemos confiar en la veracidad de los enunciados de los eruditos bíblicos.

La razón como guía del estudio de la Biblia

Muy a menudo se suele recordar que Martín Lutero en dieta de Worms dijo que no se retractaría a menos que lo convencieran por medio de las Escrituras. No obstante, olvidamos la segunda parte de sus palabras. El dijo que no se retractaría “a menos que sea convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes”. Martín Lutero considera en ese momento a la razón humana en un nivel similar que las Escrituras. Para él hasta cierto punto, la razón humana puede llegar a las verdades bíblicas si actúa en todo rigor.

dieta-de-worms

De allí surgirá algo que será muy importante para el desarrollo del protestantismo: el estudio racional de la Biblia. No podemos considerarnos protestantes si despreciamos el uso de la ciencia y de la razón para el estudio de los textos bíblicos. Es un hecho de la exégesis, el estudio histórico-crítico de los textos bíblicos son el resultado de las convicciones que se encuentran germinalmente en Martín Lutero.

Durante el siglo XIX se dieron ciertos excesos en el análisis científico de los textos bíblicos de los cuales nació la teología liberal la cual despoja a la Biblia de su razón de ser y desmenuza a Jesucristo hasta entregarlo como un cadáver diseccionado a su esposa la iglesia. Sin embargo, estos excesos no deben disuadirnos del análisis racional de la Biblia. Esa tricotomía del amor a Dios con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas debe vivirse en el estudio serio de la Palabra.

Esto nos llama la atención hoy en día ya que nos encontramos con movimiento pseudomísticos que dejan de lado la razón para enfocarse meramente en “lo sobrenatural”. Se pierde el rigor en el estudio y se da lugar a expresiones extáticas que nada tienen que ver con el cristianismo. Los nuevos modelos de adoración y liturgia que se han puesto de moda en todas las iglesias evangélicas durante los últimos 25 años sólo apelan a las emociones, exaltan las pasiones y buscan llevar al pueblo de Dios a un estado de trance o histeria colectiva propio de manipuladores y que en nada se parece a los relatos bíblicos o a las narraciones de los milagros de Jesús.

Hemos hecho de los cultos cristianos meros espacios de catarsis emocional que liberan a las personas de su estrés pero que en nada cambia su manera de ser, o, peor aún, los vuelven cada vez más fanáticos y adictos de este tipo de experiencias “sobrenaturales”.

El mensaje de la cruz es el mensaje del evangelio

A veces se nos olvida o quizás nunca le hemos dado un vistazo a esas famosas 95 tesis de las que tanto se hablan. Las tesis 92 a 95 en particular son bastante impactantes y también relevantes para nuestros días.

  1. Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: “Paz, paz”; y no hay paz.

  2. Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: “Cruz, cruz” aunque no haya cruz.

  3. Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.

  4. Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Martín Lutero se indignaba al ver cómo se ofrecía a todos los creyentes de su tiempo paz y prosperidad a cambio del pago de las indulgencias. La fe se había vuelto un negocio y muy rentable. Ante esto, Lutero reclama y pide que se vayan aquellos predicadores de la paz y la prosperidad que no son verdaderos predicadores del evangelio. Por el contrario, plantea Lutero, quienes deberían ser alentados son aquellos predicadores que le recuerdan al pueblo de Dios que el seguimiento de Cristo no es fácil. Que ser discípulos del Señor no es un paseo por el campo sino, en muchas ocasiones, un camino de gran tribulación.

Las ilusorias promesas de los falsos maestros deberían ser reprendidas pues engañan a la gente y pervierten el evangelio.

Es exactamente lo que se debe volver a proclamar. Que las promesas de prosperidad, abundancia, riquezas que tanto se proclaman hoy desde tantos púlpitos deberían ser reprendidas mientras que el mensaje verdadero del evangelio debe volver a ser enaltecido. Muchos púlpitos han dejado de ser altares de la Palabra de Dios para convertirse en escenarios desde los que se exponen mensajes motivacionales, discursos de autosuperación, lecciones de liderazgo, etc. El mensaje del evangelio que edifica, pero también reprende, que redarguye, pero también afirma, ese es el mensaje de que debe ser predicado.

Es triste escuchar prédicas que tienen más elementos extraídos de “piense positivo”, “declárelo y será suyo”, “confiesa las promesas de Dios para su vida”, etc., que verdaderos análisis de la Palabra de Dios. En un par de ocasiones me he preguntado realmente “para qué llevé la Biblia a la iglesia si no la usaron para nada”. En varios videos de pastores de fama internacional he podido ver mensajes en los cuales la Biblia no tiene ningún valor. Por dar un caso, una predicación pude ver en la que se citaba un texto bíblico y ante la impaciencia del predicador por no lograrlo encontrar (era un profeta menor), decidió cerrar su Biblia y seguir su prédica sin ella ¿Cómo una iglesia que proclama que el Rey es Jesús puede hacer eso con la Palabra?

La Iglesia debe guardar distancia de la Política

Un último tema que surge de aquellos inicios de la reforma protestante es el reclamo hecho a una Iglesia que había hecho de la política su herramienta y a un Estado que había hecho de la Iglesia su sirvienta.

Todos los problemas que la Iglesia Católica tuvo durante la era del renacimiento surge de la mezcla de la política con la religión.  Hay historiadores que plantean que estos problemas iniciaron cuando Pipino el breve, padre de Carlomagno, entregó en manos de la Iglesia de Roma 22 ciudades de la zona central de Italia conquistadas por él. Con ellas surgió en el siglo VIII el Estado Pontificio y con ello surgieron las ansias de poder, el deseo de llegar al papado, no por el servicio sino por las riquezas que implicaban.

El vínculo entre política y religión no es nuevo y no finalizará allí. Y los protestantes no dejarán de ser tentados con el tiempo por la política. La iglesia Luterana se dejó seducir en el siglo XX por Hitler y su propuesta de una Iglesia Alemana fuerte bajo la égida del Reich.

Berlin, Dom, Einführung des Reichsbischofs

Pocos fueron los pastores luteranos que rechazaron esta mezcla por medio de la confesión de Barmen en 1934.  En el punto cinco de tal confesión, dice:

“Rechazamos la falsa doctrina que el Estado, encima de su ministerio especial, pudiera y tuviera que ser el único y total regulador de la vida humana y de esta manera también determinante del destino de la iglesia. Rechazamos la falsa doctrina que la Iglesia, encima de su misión especial, pudiera y tuviera que apropiarse de la dignidad del Estado, convirtiéndose de esta manera en una agencia estatal”.

Los firmantes de esta confesión no hacen sino ratificar lo que ya se había propuesto en los tiempos de la reforma protestante -antes de que John Locke en su Carta sobre la Tolerancia (1689) hablase sobre la separación entre la Iglesia y el Estado-. En 1530 en la confesión de Augsburgo, la Iglesia Protestante manifestó que:

[…] las dos autoridades, la espiritual y la temporal, no deben confundirse ni mezclarse pues el poder espiritual tiene su mandato de predicar el Evangelio y de administrar los sacramentos. Por lo tanto, no debe usurpar otras funciones; no debe poner ni deponer a los reyes; no debe anular o socavar la ley civil y la obediencia al gobierno; no debe hacer ni prescribir a la autoridad temporal leyes relacionadas con asuntos profanos

confesion-de-augsburgo

Nos llama la atención este texto principalmente frente a dos fallos muy comunes en la actualidad. Por un lado, se ha visto pastores que basados en los famosos “Dios me dijo” se lanzan a de candidatos a la presidencia en distintos países. Sin ningún conocimiento sobre temas políticos y sin dejar de lado su labor pastoral hacen esporádicas incursiones en la política avergonzando al evangelio con su ignorancia de temas básicos de la fe y de la política.

Por otro lado, y en función de lecturas marxistas del texto bíblico se ven cristianos que presionan a la iglesia para que deje su labor evangelizadora y se inmiscuya en los problemas sociopolíticos de nuestros tiempos. Estas lecturas marxistas nos vienen desde el lado católico cuya visión acerca de la separación entre Estado e Iglesia nunca fue del todo aceptada. Es así pues que entre los teólogos de la liberación católicos y entre quienes se han dejado guiar por sus resultados proponen una politización de la iglesia a ultranza.

Si algo nos dejó la Reforma Protestante es este anhelo de separar el poder espiritual del poder temporal de modo que cada uno haga su labor en su terreno. Alexis de Tocqueville aplaudió con entusiasmo esta manera de ver las cosas en su estudio sobre la Democracia en América. La labor de la iglesia no es inmiscuirse en política, promover partidos políticos o alentar determinadas ideologías sociales. La labor de la Iglesia es formar a los creyentes para que sepan tomar decisiones políticas con sabiduría. En la medida en que, como iglesia sabemos formar ética y moralmente a los creyentes estamos cumpliendo con nuestra labor política.

Estos son al menos tres aspectos que creo son necesarios resaltar de la Reforma protestante en nuestros tiempos.

Lecciones que nos deja un desastre

Un momento duro ha atravesado la nación ecuatoriana en los últimos nueve días. El terremoto que destruyó casi totalmente una ciudad manabita y dejó con graves daños otras tantas ha sido uno de los golpes de la naturaleza más fuerte que hemos recibido en las últimas décadas.

Reflexionando

Luego de un poco más de una semana cabe hacer una reflexión acerca de lo sucedido y de las lecciones que nos deja a futuro. Si bien, aún nos encontramos realizando el proceso de duelo, es decir, la asimilación de una situación tan dura, nos vemos en la necesidad de mirar atrás para corregir lo que no se hizo apropiadamente.

La negligencia a la larga sale cara.

Es un hecho que ha sido confirmado por diferentes especialistas el hecho de que las construcciones que se desplomaron en las diversas ciudades costeras adolecían de terribles fallos de construcción.

El arquitecto Fausto Cardoso, consultado por la BBC Mundo acerca de las falencias arquitectónicas de los edificios dijo:

Igual este terremoto en cualquier parte del mundo te tiraba casas abajo, pero hay casas que aguantaron porque las construyeron de forma más consciente. Muchas personas, para ahorrar dinero, ahorran materiales. O son inescrupulosos los maestros contratistas y ponen materiales de menor calidad. Eso no es sólo en Manta, sino en todo el Ecuador

Lamentablemente es una cosa muy común que los ecuatorianos buscan ahorrarse unos centavitos construyendo sus casas con materiales de menor calidad, sin la asesoría de algún especialista en el ramo y sin permisos municipales de construcción.

La negligencia en la construcción generó más dolor del que podría haber provocado este terremoto de haber sido construidas las casas y edificios con la debía planificación y vigilancia en el uso delos materiales apropiados.

Algo que caracteriza nuestra idiosincrasia nos ha traído graves consecuencias en el presente. Es un desafío a futuro dejar de lado esta actitud para asumir todas nuestras actividades con la diligencia de se requiere.

La corrupción nos cuesta más que el dinero.

Uno de los inconvenientes con los que nos topamos al momento de realizar los trámites relacionados con la construcción de edificios o casas es con una interminable serie de trámites burocráticos en medio de los cuales poco a poco parece ir empantanándose nuestro anhelo de llevar adelante una construcción.

En estas circunstancias, la opción más adecuada parece ser la de algún tramitador con amigos al interior del gobierno que nos facilite los trámites o, incluso, que “haga de la vista gorda” sobre ciertos aspectos peligrosos e ilegales de la construcción que se quiere realizar.

En primera instancia parecería que el mayor problema que vamos a enfrentar luego de haber hecho uso de la corrupción para acelerar nuestros procesos administrativos es un malestar ético en nuestra conciencia. Lo cierto es que muchos edificios que tal vez pasaron desapercibidos en las oficinas de la administración pública por medio de pequeños subterfugios legales y administrativos terminaron colapsando con un enorme costo de vidas.

¿Se puede ganar más a través de la integridad?

La Biblia misma advierte: “No aceptarás soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo” (Éxodo 23:8). Así como se le pide al sacerdote que no acepte sobornos, la petición al pueblo es implícita: No sobornes a tus autoridades porque los echarás a perder.

Siempre es bueno guardar para los días malos

Una costumbre muy nuestra es la de “vivir al día”. No importa cuál sea el salario, se gasta hasta el último centavo. Se tiene una especie de temor a que, si no lo gastamos hoy, desaparecerá para el día de mañana. Siempre hay una emergencia, un apuro, un imprevisto por el cual no podemos ahorrar. Pero desde el Antiguo Testamento podemos ver que el ahorro en tiempos de vacas gordas es la única manera de estar prevenidos para los tiempos de las vacas flacas.

Pensar que nunca vendrán las catástrofes, que siempre podremos mantener el mismo estilo de gastos sólo es un megáfono llamando a los problemas. Uno de los mayores problemas con que nos enfrentamos cuando no hemos previsto por medio del ahorro para los días malos es que cuando estos llegan, debemos buscar desesperadamente en prestamistas y usureros para que nos socorran a intereses exorbitantes.

Las claves de una buena administración

Quizás más allá de gastarnos lo que tenemos, muchos hemos tomado el mal hábito de endeudarnos sobre el futuro en cosas inservibles, cosas que no generan ganancias sino que sólo se van acumulando en la sala, en el comedor, en la cocina, etc. Tanto endeudamiento nos toma por sorpresa cuando de pronto nos encontramos frente a una crisis como la que se ha tenido que enfrentar.

sin-duda-sin-deuda

¿Gastar hasta endeudarnos y más allá?

Muchas más reflexiones nos quedan de esta catástrofe, y cada uno puede hacer su propio recuento de lo que le ha enseñado este momento duro de nuestra historia, pero sólo anhelamos que estas lecciones las podamos tomar para no ser sorprendidos como país y como individuos en otra ocasión sin nada con qué defendernos.