Cada día hay mil ateos menos y 94.000 cristianos más en el planeta Tierra

La página web “Protestante Digital” ha publicado el siguiente artículo. Es una buena noticia, pero a la vez,  nos llama la atención a meditar si los números reflejan la calidad de nuestra fe. Gracias a Dios por las nuevas conversiones, pero animémonos a cimentar sólidamente nuestra fe.

En lo que va de milenio, los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos 1,37 millones. El que más crece es el protestanismo, que suma 60.000 fieles diarios. Le sigue el catolicismo que crece al ritmo de 34.000 personas al día, el islam gana 79.000 fieles diarios y el hinduismo 37.000.

Si uno vive en la envejecida Europa Occidental pierde perspectiva, pero a nivel mundial el número de ateos y no religiosos disminuye día a día, según el estudio anual “Status of Global Missions”.En concreto, en lo que llevamos de milenio (de 2000 a 2011) la categoría “no religiosos” ha perdido 700 adherentes al día; mientras que la categoría “ateos” pierde 300 adherentes diarios.

En total estos últimos once años los “no creyentes” han perdido 2,7 millones de adherentes, y los ateos han perdido 1,37 millones.

Si comparamos con 1970 (en plena revolución sexual en Occidente y ateísmo comunista en Europa), vemos que en 41 años el ateísmo ha perdido 28 millones de adherentes. En cambio, los no-religiosos han crecido en más de cien millones; debido a queal caer los regímenes comunistas, muchos que se declaraban ateos han pasado a declararse no-religiosos. De igual forma, en China, Vietnam y otros países aún comunistas, muchos prefieren hoy declararse no-religiosos antes que ateos.

En cualquier caso, en pleno siglo XXI, ateos y no-creyentes van a la baja.

CRECEN TODAS LAS RELIGIONES

Por el contrario, las religiones crecen en el siglo XXI. Todas ellas. Incluso el pequeño judaísmo, que estaba de capa caída (15,1 millones en 1970; menos de 14 en el 2000) cuenta ahora con 14,9 millones de adherentes. El resto de creyentes de otras religiones se distribuye de la siguiente forma:

  • El cristianismo, que suma en todas sus variantes 2.300 millones de personas, crece al ritmo de 94.000 personas al día (protestantes, católicos y ortodoxos).

  • El islam, con casi 1.580 millones de adherentes, crece al ritmo de 79.000 fieles diarios.

  • El hinduismo cuenta con 952 millones de adherentes, y crece en 37.000 cada día.

  • El budismo cuenta con 468 millones de fieles, y gana 13.800 al día.

  • El taoísmo y confucionismo chinos suman 457 millones, y ganan 9.300 al día.

  • Y las religiones étnicas, con 269 millones de seguidores, crecen al ritmo de 9.000 al día.

En total, en el mundo hay 2.000 millones de personas a las que nunca se les ha explicado el mensaje del evangelio. Otros 2.680 millones lo han escuchado alguna vez o lo conocen en cierta medida, pero no son cristianos.

EL CRECIMIENTO CRISTIANO ES PENTECOSTAL

La Iglesia Católica suma 1.160 millones de fieles, según este estudio, y gana 34.000 al día.

Las iglesias protestantes suman 1.125 millones de fieles en el mundo (incluyendo a los anglicanos).

  • Los carismáticos o pentecostales suman 612 millones, y ganan 37.000 cada día.

  • Los protestantes “clásicos” suman 426 millones, y crecen al ritmo de 20.000 al día.

  • Los anglicanos, centrados sobre todo en África y Asia, suman 87 millones, con 3.000 más cada día.

Finalmente las iglesias ortodoxas suman 271 millones de bautizados, y ganan solo 5.000 al día.

Los que el estudio llama “cristianos del margen” (Testigos de Jehová, Mormones, los que dudan de la Trinidad o de la divinidad de Jesús, etc…) suman 35 millones, y crecen al ritmo de 2.000 al día.

OTROS DATOS

Por supuesto, la forma más sencilla de crecer es la natalidad: tener muchos hijos y adherirlos a la propia tradición religiosa. Otra forma es la conversión: es mucho más infrecuente pero se da en millones de personas cada año. La conversión más común es la de un cónyuge a la religión del otro.

En 2011, los cristianos de todas las denominaciones habrán hecho circular 71 millones de biblias más por el mundo (ya hay 1.740 millones de biblias dando vueltas por el planeta, algunas de forma clandestina).

 Tomado de: Cada día hay mil ateos menos y 94.000 cristianos más en el planeta Tierra; Protestante digital

Cómo desarrollar una mente Cristiana

El día de hoy, 27 de Julio de 2011, ha fallecido en Inglaterra uno de los más importantes pensadores cristianos de la actualidad: John Stott. Con 90 años de de edad y una basta producción bibliográfica, este hombre supo orientar adecuadamente a la iglesia de Cristo en tiempos de crisis como lo fueron los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI. Como un homenaje a este siervo de Dios, presentamos a continuación una reflexión que apareció en la revista ANDAMIO, Volumen III, en 1996.

«No seáis como el caballo, ni como el mulo, sin entendimiento» (Sal 32.9); en otras palabras: «No esperen que yo los guíe en la forma en que ustedes guían a los caballos o a las mulas, porque ustedes no son ni lo uno ni lo otro. Tienen entendimiento». Estaban dos mujeres conversando en el supermercado y una le dijo a la otra: «¿Qué es lo que te pasa? Pareces muy preocupada». «Lo estoy, me preocupa la situación en el mundo», contestó su amiga. «Tienes que tomar las cosas más filosóficamente y dejar de pensar», respondió la primera mujer. Curiosa idea esta de que para ser más filosóficos hay que dejar de pensar. Sin embargo, estas dos mujeres estaban reflejando la forma de pensar del mundo actual. El mundo moderno ha dado a luz a dos gemelos terribles: uno se llama falta de inteligencia y el otro carencia de sentido. En contraste con esta tendencia vemos lo que dice la Escritura: «Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar» (1 Co. 14:20). Notemos que Pablo por un lado les prohibe que sean niños, y por otro les manda que lo sean, pero en diferentes esferas. En lo que se refiere a la malicia, les dice que deben ser tan inocentes como niños pequeños, pero en su manera de pensar tienen que ser personas maduras. La importancia de la mente El uso correcto de nuestra mente produce tres beneficios. En primer lugar, glorificar a nuestro Creador. Siendo nuestro Creador un Dios racional que nos hizo seres racionales a su imagen y semejanza, y habiéndonos dado en la naturaleza y en las Escrituras una revelación racional, espera que usemos nuestra mente para estudiar su revelación. Al estudiar el universo y leer las Escrituras estamos pensando los pensamientos de Dios como él quiere. Por esto, un uso correcto de nuestra mente glorifica a nuestro Creador. En segundo lugar, enriquece nuestra vida cristiana. No estoy hablando de la educación, la cultura y el arte, que enriquecen la calidad de nuestra vida humana; estoy hablando de nuestro discipulado cristiano. Ningún área del discipulado es posible sin el uso de nuestra mente. Alabar es amar a Dios con todo nuestro ser, incluso con nuestra mente. La fe es una confianza razonable y otro ejemplo de la manera en que Dios nos guía. En tercer lugar, fortalece nuestro testimonio evangelizador. Con frecuencia nos preguntamos: ¿Por qué unos no aceptan a Jesucristo? Podríamos dar muchas razones, pero hay una acerca de la cual no pensamos lo suficiente: ellos perciben que nuestro evangelio es trivial, no les parece suficientemente amplio como para relacionarse con la vida real. Tenemos que recordar cómo evangelizaban los apóstoles, de qué forma razonaban con la gente, y que basándose en las Escrituras muchos fueron persuadidos. De hecho, Pablo define su ministerio diciendo: «Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres» (2 Co 5.11). Utilizar argumentos en nuestra evangelización no es incompatible con la fe en la obra del Espíritu. El Espíritu Santo no hace que la gente llegue a Jesucristo a pesar de las evidencias, sino que atrae a las personas a Cristo por medio de éstas, cuando Él abre sus mentes para que las tengan en cuenta. Pablo puso su confianza en el poder del Espíritu Santo, pero no por eso dejó de pensar y argumentar. El antiintelectualismo es algo negativo y destructivo, insulta a nuestro Creador, empobrece nuestra vida cristiana y debilita nuestro testimonio; el uso adecuado de la mente glorifica a Dios, nos enriquece y fortalece nuestro testimonio en el mundo. La mente cristiana Empezaremos por definir el término. En primer lugar, se trata de la mente de un cristiano. Nuestra mente ha sido manchada por la caída, también nuestras emociones, nuestra voluntad, nuestra sexualidad. Pero cuando vamos a Jesucristo nuestra mente comienza a ser renovada. El Espíritu Santo nos abre la mente para que veamos cosas que nunca antes habíamos visto. Por lo tanto, la mente cristiana no es una mente que está pensando sólo en asuntos religiosos, sino que es una mente que está pensando aun hasta en las cosas más seculares ¡pero desde una perspectiva cristiana! La mente cristiana busca la voluntad de Dios en el hogar y en el trabajo, en nuestra comunidad, en cuestiones de ética social y de política. Una mente cristiana es una forma de pensar, es una manera cristiana de mirar todas las cosas, su perspectiva cristiana ha sido renovada por el Espíritu Santo. Es una mente bíblica, porque está moldeada por presuposiciones bíblicas. Los fundamentos del pensar cristiano 1) La realidad de Dios La mente cristiana reconoce a Dios como la realidad suprema dentro y más allá de todo fenómeno. La realidad del Dios viviente y el hecho de que la Biblia se centre en Dios son indispensables para la mente humana. La Biblia es un libro hecho por Dios acerca de Él mismo. Hasta se podría decir que es la autobiografía de Dios. Dios se revela a sí mismo a través de las Escrituras. Se describe como Creador y Señor, como Redentor, Padre y Juez. Por lo tanto, la mente cristiana es una mente centrada en Dios. Permítanme ahora pensar en dos implicaciones de esta verdad. En primer lugar el significado de la sabiduría. La sabiduría es un tema prominente en la Biblia. Creo que todos quisiéramos tener la reputación de ser sabios. El Antiguo Testamento contiene, además de la Ley y los profetas, una tercera sección llamada de literatura sapiencial que consta de cinco libros: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares. El rey David y el rey Salomón vivieron muchos, muchos años, con muchas, muchas concubinas y muchas, muchas esposas; pero cuando llegaron a la vejez, con muchos remordimientos, el rey Salomón escribió los Proverbios y el rey David los Salmos. Estos cinco libros de sabiduría tratan los siguientes temas: ¿Qué significa ser un ser humano? ¿Cómo es que el sufrimiento, el mal y el amor forman parte de nuestra humanidad? Eclesiastés, por ejemplo, es muy conocido por su estribillo pesimista: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad» (1:2), o «sin sentido, sin sentido, todo es sin sentido». Este libro demuestra lo absurda que es una vida sin Dios. Es la falta de sentido de la vida humana que, por lo tanto, ignora la realidad de Dios. Si la vida se reduce al pequeño período de 70 años, con todo el sufrimiento y la injusticia que se obtiene, y si para todos termina de la misma manera, entonces «sin sentido, sin sentido, todo es sin sentido». Sólo Dios le puede dar sentido a la vida. Puede convertir la locura humana en sabiduría. Sin Dios, no hay más que locura y futilidad. Ésta es la tragedia del vacío espiritual del mundo hoy en día, y de ahí viene el rechazo del secularismo por parte de la mente cristiana. El secularismo niega la realidad de Dios y, por lo tanto, destruye la auténtica humanidad. No solamente destrona a Dios, sino que también reduce el potencial del ser humano a menos de lo que es su potencial. El ser humano sin Dios ya no es humano. La segunda implicación de la realidad de Dios es la preeminencia de la humanidad. La mente cristiana es una mente centrada en Dios y, por lo tanto, también una mente humilde, debido al carácter teocéntrico de la Biblia. De acuerdo a la Biblia, nada es tan vulgar como el orgullo y nada tan atractivo y hermoso como la humildad que nos hace inclinarnos ante el Dios viviente y recordar que Dios es Dios. La historia de Nabucodonosor (Daniel 3–5) es una gran advertencia para nosotros. Paseaba por el palacio real en Babilonia y hablaba consigo mismo: «¿No es esta la gran Babilonia que yo he construido con mi poder y para la gloria de mi majestad?» Notemos que él pedía para sí mismo el poder, el reino y la gloria, exactamente la antítesis de la doxología; y no debe sorprendernos que mientras estas palabras salían de sus labios, el juicio de Dios cayó sobre él. Fue privado de su reino y echado del palacio. Vivió con los animales y comió con ellos. Su cabello creció como las plumas de las águilas y sus uñas como garras de aves. En otras palabras, enloqueció; y solamente cuando reconoció que el Dios altísimo reinaba sobre los reinos de los seres humanos, y elevó su mirada en adoración humilde frente a Dios, se le restituyeron su razón y su reino. La moraleja es: a aquellos que andan con orgullo, Dios los humilla. El orgullo y la locura van de la mano, y asimismo la humildad y la razón. En ningún punto choca tan fuerte la mente cristiana con la mente secular como en esta insistencia en la humildad. La mente secular desprecia la humildad, las grandes religiones tampoco la recomiendan, y nuestra cultura está dominada más de lo que pensamos por la filosofía del poder de Nietzsche, quien escribió acerca del surgimiento de lo que él consideraba una raza que tuviese el coraje de dominar, que fuese ruda, brava. De manera que su ideal era el superhombre, mientras que el ideal de Jesús es el niño, y no hay posibilidad de compromiso entre esos dos ideales. Tenemos que escoger. La realidad de Dios le da a la mente cristiana su perspectiva primera y esencial. La mente cristiana rehusa honrar cualquier cosa que deshonre a Dios. Aprendamos a evaluarlo todo basándonos en este criterio: da gloria a Dios, o toma de la gloria de Dios. Esta es la elección, y explica por qué la sabiduría es el temor de Dios y por qué la humildad es la virtud más grande. 2) La paradoja del ser humano ¿Cómo responde la Biblia a su propia pregunta? ¿Qué es el hombre? ¿Qué significa ser hombre? Enseña por un lado que el ser humano tiene una dignidad única como criatura hecha a la imagen de Dios, pero por otro lado enseña que el ser humano también tiene una depravación única como pecador que está bajo el juicio de Dios. Su dignidad nos da esperanza, pero su depravación pone límites a nuestras expectativas. Así que tenemos que mantener ambas juntas, y es aquí donde encontramos la crítica cristiana a mucha de la filosofía política moderna. O son demasiado ingenuas en su optimismo acerca del ser humano, o demasiado negativas en su pesimismo. Solo la Biblia mantiene el equilibrio. En primer lugar vamos a referirnos al optimismo de los humanistas. Es verdad que se refieren al hombre como nada más que el resultado de un ciego proceso de evolución pero, sin embargo, tienen una tremenda confianza en el potencial de evolución que tiene el ser humano. Creen que el ser humano va a poder tomar su historia en sus manos y hacer él mismo, y aun su propia evolución. Esto es muy optimista y no toma en consideración el egoísmo torcido de éste. En segundo lugar, los existencialistas —que tienden a ir al extremo opuesto— son gente llena de pesimismo y aun de desesperación, porque dicen que no hay Dios, que no hay valores. Nada tiene sentido. Todo es absurdo. Esa conclusión es lógica si niegan la existencia de Dios. El escritor norteamericano Mark Twain, que era un humorista pesimista, dijo: «Si pudieras hacer un cruce entre un gato y un hombre, mejorarías al hombre y empeorarías al gato». Este pesimismo no toma en cuenta el amor, la belleza, la hermosura, el heroísmo y el sacrificio propio que han adornado la historia humana. Tenemos que evitar ambos extremos: el optimista y el pesimista. La tercera opción es el realismo bíblico. De acuerdo a la Biblia el ser humano es una extraña y sorprendente paradoja: es capaz de la más alta nobleza, pero también de las crueldades más bajas. Puede comportarse como Dios, a cuya imagen fue hecho, pero también puede comportarse como las bestias de las cuales tenía que ser diferente. El hombre puede pensar, escoger, crear, amar, adorar; pero también puede codiciar, pelear, odiar y matar. El ser humano es el que ha inventado los hospitales donde se cuida a los enfermos, las universidades donde se adquiere sabiduría y los templos donde se alaba a Dios; pero también ha inventado cámaras de tortura, campos de concentración y bombas de hidrógeno. La mente cristiana recuerda la paradoja del ser humano. Somos nobles pero innobles, sabios pero tontos, racionales e irracionales, morales y al mismo tiempo inmorales, y esto cada uno de nosotros los sabemos. Vamos a aplicar esta paradoja del ser humano a una serie de situaciones. En primer lugar veremos la cuestión de la autoestima. Todos conocemos la gran importancia de la salud mental, de saber quiénes somos. Algunas personas tienen un punto de vista muy exagerado con respecto a su importancia, son gente orgullosa. Pero otros tienen una autoimagen muy baja, creen que no sirven para nada, tienen paralizantes complejos de inferioridad que se acentúan muchas veces debido a ciertas enseñanzas cristianas, y nunca ven la dignidad de ser un ser humano creado a la imagen de Dios. La imagen de nosotros mismos tiene su origen en el hecho de que hemos sido creados a imagen de Dios. Sin embargo, el ser humano también es producto de la caída, y es por eso que Jesús nos llama tanto a la negación como a la afirmación de nosotros mismos. Lo que somos se debe en parte a la creación y en parte a la caída. Hay cosas que debo negar y repudiar, pero todo lo que soy por la creación y aun por la redención en Cristo no lo niego, sino lo afirmo. Eso presupone la comprensión de la doctrina bíblica del hombre. Ahora pasemos a los procesos democráticos. Todos sabemos que la democracia tiene como meta ser un gobierno del pueblo y para el pueblo; y cualquiera que sea nuestro color político, la mayor parte de los cristianos la aprecian, quieren estar al lado de la democracia, porque es la forma más segura de gobierno jamás inventada y refleja la paradoja del ser humano. Toma seriamente la creación, la dignidad de los seres humanos, ya que se rehusa gobernarlos sin su consentimiento. Les da a los seres humanos participación en la toma de decisiones. Trata a los seres humanos como adultos responsables. Por otra parte, la democracia también toma en cuenta la caída, porque rehusa concentrar el poder en las manos de unos pocos. La democracia reparte el poder y así protege a los seres humanos de ellos mismos y de su locura. Esta es la forma en que Reinhold Niebuhr lo resumió: «La capacidad del hombre para la justicia hace que la democracia sea posible, pero la tendencia del hombre hacia la injusticia hace que sea necesaria». Concluyo refiriéndome al progreso social. ¿Es posible que haya progreso social en el mundo de hoy? ¿Puede el mundo ser un lugar mejor? Algunas personas tienen una tremenda confianza en la acción social. Sueñan con crear una utopía y se olvidan del incorregible egoísmo del ser humano. Otras van al extremo opuesto, son tan pesimistas que dicen que es imposible cambiar la sociedad y que no vale la pena intentarlo, pero se olvidan de que los seres humanos aún conservan algo de la imagen de Dios y que aun aquellos que no son regenerados pueden tener una visión de una sociedad justa, pacífica. Casi todo ser humano, regenerado o no regenerado, prefiere la paz a la guerra, la justicia a la opresión y el orden al caos. Así que en cierta medida es posible el progreso social. Creo que tiene un cierto grado de equilibrio afirmar lo siguiente: «Es imposible perfeccionar la sociedad, pero es perfectamente posible mejorarla». Veamos cómo Pablo nos recuerda la paradoja del ser humano: «Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera» (1 Ts. 1:9-10). Por un lado, el ser humano debería convertirse a Dios y ponerse a su servicio y al del prójimo; en consecuencia contará con la ayuda de la presencia y el poder de Dios para cambiar y mejorar su mundo. Pero por otro lado, no logrará perfeccionar su mundo, porque la maldad humana seguirá operando y será juzgada y eliminada por el Señor Jesucristo en su venida. Así que, servimos al Dios viviente haciendo buenas obras y procurando cambiar y mejorar la sociedad, mientras esperamos la perfección y el juicio final que traerá Jesucristo en su venida. En resumen, debemos recordar nuestro llamado como cristianos al «doble-escuchar». Es decir, la mente cristiana estará atenta a la revelación de Dios para tener una perspectiva realista y teocéntrica de la vida, y estará atenta al mundo para poder actuar concretamente en la historia, haciendo el bien y combatiendo el mal. Una mente cristiana no se ocupa solamente de Dios sin reconocer e involucrarse en la realidad humana, no es escapista. Una mente cristiana tampoco se fija solamente en el mundo de los seres humanos, ni trata de interpretarlos y cambiarlos a partir de una perspectiva y recursos netamente humanos. No es ni optimista sin fundamento, ni pesimista sin esperanza. La mente cristiana tiene que escuchar a Dios y al mundo que la rodea. Esta tarea de formar una mente cristiana que escucha a Dios y al mundo no es tarea de cristianos solitarios. Es más bien una tarea que requiere de una comunidad cristiana en conjunto. La Iglesia ha de ser, en la práctica, una «comunidad hermenéutica». Parte de la tarea de la Iglesia es escuchar la Palabra de Dios juntos para descubrir la mente de Dios, y la realidad actual para entender lo que está sucediendo. Es en este «doble-escuchar» a la Palabra y al mundo, y en compañía e interacción con otros miembros de la Iglesia de Dios, que se va desarrollando una mente cristiana. Que Dios nos conceda gracia para esforzarnos en pensar como cristianos.

Tomado de: http://www.iglesiareformada.com/Stott_Desarrollar_Mente.html

Adios a la Catedral de Cristal

La megaiglesia “Catedral de Cristal” se ve obligada a vender su edificio de más de 10000 paneles de vidrio para salvarse de sus más de 500 acreedores. El Christian Post dice que como solución a la grave crísis económica que atraviesa dicha iglesia, “declaró en venta las instalaciones de la Iglesia a un grupo de Inversión Inmobiliaria para poder librar las deudas que superan los 36 millones de dólares”.

El monto en el cual se pondrá en venta la Catedral y los 160 kilómetros cuadrados del campus se eleva a 46 millones de dólares.

La iglesia californiana fue fundada por Robert H. Schuller un conocido tele-evangelista. Centrado, según decía, en los aspectos positivos de la fe, evitaba hablar del pecado. Se lo conoce también como uno de los primeros propulsores del pensamientos positivo con frase como “If you can dream it, you can do it!” (Si lo puedes soñar, lo puedes hacer). De igual manera eran populares frases como “los logros de hoy son tus imposibilidades de ayer”, “nunca se sufre de un problema de dinero, sino de un problema de ideas” o “ganar empieza con empezar”, etc.

Retirado de la labor pastoral en julio del año pasado, permaneció como presidente del directorio de la Iglesia. La labor del pastorado de la Iglesia quedó a cargo de su hija Sheila Schuller Coleman. A los pocos meses de esta transición, empieza a volverse insostenible el problema de la deuda de la iglesia.

Lo colosal de la infraestructura de esta iglesia se puede mirar a través de un documental que sacó History Channel “Construyendo en Nombre de Dios” en su segundo capítulo que lo pueden mirar aquí: http://www.dondocumentales.com/2010/12/construyendo-en-nombre-de-dios-2-parte.html

Reflexión:

Como esta muchas iglesias han empezado a ser levantadas sobre la base de una fe que no podemos considerar bíblica. Se trata de un tipo de pensamiento positivo que fuerza a muchos pastores o exigir más y más dinero a los creyentes y convicciones poco cristianas que impulsan a los pastores y a sus iglesias a endeudarse más allá de sus posibilidades “por fe”.

Triste es ver la cantidad de dinero que se vuelca a edificios como este, que como en el pasado, sólo terminan siendo monumentos a sus creadores más que a Dios. En los tiempos de la reforma la crisis detonante fue el dinero que cada vez con más avidez se pedía para finalizar la capilla Sixtina. Ahora, los evangélicos que son fruto de aquella protesta empiezan a proyectar edificios más grandiosos e imponentes que los que en el edad media hizo la Iglesia Católica de Roma.

Creo que estamos olvidando que el cristianismo nació en un pesebre.

Es innegable que hay una cierta infraestructura básica que es necesaria cuando un grupo de creyentes salta de una célula de hogar a un templo, sin embargo, pasar de la infraestructura básica (estructura sólida, espacios de parqueo, insonorización de ser necesario, etc. cosas de las que hemos hablado en otra entrada) a megatemplos, que buscan exaltar al hombre más que a Dios es muy peligroso.

Ojalá y esta crisis de la Catedral de Cristal sirva de lección a todos aquellos que anhelan construir grandes monumentos a su personalidad y olvidan, como la iglesia de Éfeso, su primer amor.

Referencias:

Protestante Digital: http://www.protestantedigital.com/ES/Internacional/articulo/12877/Venden-la-catedral-de-cristal-para-huir-de-la

Christian Post (Inglés): http://www.christianpost.com/news/crystal-cathedral-sells-property-for-46m-in-bankruptcy-exit-plan-50609/

Chritian Post (Español):  http://spanish.christianpost.com/articulo/20110531/ponen-en-venta-catedral-de-cristal-para-solucionar-banca-rota/

Harold Camping, el juicio final y las malas interpretaciones del Apocalipsis

Harold Camping ha vuelto a aparecer en la escena pública luego de permanecer oculto por varios días en un motel junto con su esposo. Muchos líderes cristianos exigieron de numerólogo un pedido de disculpas por la alarma que ocasionó entre muchos creyentes, por el daño que provocó entre quienes renunciaron a sus trabajos en consonancia con su anuncio y por el descrédito que ha hecho caer sobre el cristianismo.

Lejos de excusarse, Camping advirtió que el fin del mundo llegaría el 21 de octubre de este año. El 21 de mayo habría sido el comienzo de un juicio espiritual que se completaría el día antes mencionado. Se vuelve a repetir la historia de tantos agoreros que buscaron notoriedad por medio de falsas predicciones y enrevesadas investigaciones bíblicas.

Montano en la antigüedad atrajo para sí un sinnúmero de fieles luego de haber profetizado el inminente fin del mundo. Luego siguieron varios a lo largo de la edad media, agudizándose este hecho en los momentos de mayor crisis social.

Para finales del siglo XIX y principios del XX este hecho se vuelve aún más fuerte en el hervidero religioso que constituyen Los Estados Unidos. Joseph Smith consideraba el final cerca y a sí mismo se veía como el rey enviado a instaurar un gobierno teocrático.

Otro caso similar es el de William Miller, un granjero de New Hampton venido a predicador que empezó a predecir la inminente llegada de Cristo para el 21 de marzo, el 18 de abril y 22 de octubre de 1844. Fallando en todas estas ocasiones. Al final se habló de que en una de esas fechas se había producido algún incidente espiritual en el cielo que nosotros no hemos podido ver.

Al igual que Miller, Taze Russell, fundador de los Testigos de de Jehová, profetizó el rapto de los fieles para 1878 y para 1881 y el fin del mundo para 1914. En estas tres ocasiones igualmente, el mundo pasó sin ninguna señal de cambio. Nuevamente, se espiritualizó el hecho y sus seguidores permanecieron -y permanecen en el movimiento sin inmutarse-.

Ahora, Harold Camping ha vuelto ha predecir el fin del mundo. De hecho, ya lo ha hecho en anteriores ocasiones. En 1992 publicó un libro en el que aseguraba que el 6 de septiembre de 1994 Cristo volvería a la tierra. Luego aseguró que el rapto de la iglesia se daría el 21 de mayo de 2011 y el fin del mundo el 21 de octubre del mismo año.

Una vez tras otra han surgido en la historia estos pseudo investigadores que pretenden desvelar secretos y misterios de la fe a partir de pésimas interpretaciones de los textos bíblicos. Una vez y otra se han usado los números de Daniel o del Apocalipsis para hacer cálculos acerca del final de los tiempos. Lo cierto es que en todas estas ocasiones se ha pasado por alto, entre otras cosas, el hecho de que los números bíblicos no pretenden dar en muchas ocasiones fechas exactas de determinados acontecimientos.

Se puede constar que la estadía de Israel en Babilonia no fue de 70 años como predice Jeremías (29:10) sino de 47 años, en el peor de los casos (hasta la caída de Babilonia) y de 61 años, en el mejor de los casos, hasta la finalización del nuevo templo de Jerusalén, con los judíos ya asentados en la ciudad. Jeremías no usa el número 70 como cifra exacta del número de años que el pueblo pasará en Babilonia sino como símbolo que quiere significar una realidad más trascendente. El siete, que siempre se halla relacionado con Dios en el texto bíblico, es aquí presentado como símbolo del tiempo perfecto de Dios dado a los israelitas para su disciplina.

Este hecho es mucho más evidente en el caso de los dos libros apocalípticos de la Biblia: Apocalipsis y Daniel, en los cuales el simbolismo es sumamente importante. Cada número, cada color, cada imagen tienen un simbolismo específico. Sin embargo, Miller, Russell o Camping desde el principio de sus análisis dan por sentado que dichos números son históricos, exactos y que codifican una fecha en la cual el mundo va a terminar.

Por otro lado es evidente que la Biblia se guarda siempre de dar fechas específicas respecto del final de los tiempos. Y aún cuando trata del final de los tiempos, este no es visto como la destrucción de la creación sino como su renovación -salvo tal vez en 2da de Pedro-. Los cielos nuevos y la tierra nueva no plantean, por ejemplo en el Apocalipsis, la destrucción de los actuales sino su renovación y en un sentido muy colorido. Dice el autor: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos”. Como si fueran dos chiquillos que han sido descubiertos en la travesura, la tierra y el cielo salen corriendo. Es evidente que no podemos tomar como literal dicho relato. Como este, hay muchos relatos que han llevado a falsas expectativas a quienes han esperado una interpretación demasiado literal de los relatos bíblicos.

Camping no ha perdido la esperanza en su numerología. Ha planteado como nueva fecha el 21 de octubre. Muchos volverán a confiar en él y volverán a ser defraudados.

El texto bíblico, por el contrario, me invita a centrarme en la misión y el propósito que he recibido de parte de Dios. En el gran juicio a las naciones no se plantea como requisito el haber conocido la Biblia, el haber descubierto la fecha del fin del mundo u otra cosa. El planteamiento del gran juicio de las naciones es: ¿Diste de comer al que tenía hambre? ¿Diste de beber al que tenían sed? ¿Al desnudo lo vestiste? ¿al enfermo visitaste? ¿Y al encarcelado lo fuiste a ver? Así pues, en lugar de elucubrar acerca de la fecha del fin del mundo, mejor haríamos en comprender más adecuadamente la Palabra y en vivirla amando al prójimo como a nosotros mismos.

Los ángeles que se acercan a los discípulos que se hallan mirando cómo se va Jesús les dicen: ¿Qué hacen mirando al cielo? Así nosotros dejemos de mirar al cielo y a las especulaciones de los agoreros de turno y centremos nuestra atención en hacer lo que Dios nos mandó a hacer.