Hoy abraza a cada milagro de tu vida

Creo que todos estamos conmovidos en este momento por la pérdida de tantos seres queridos y muchos se estarán preguntando… ¿por qué? Porque Dios permite estos acontecimientos… sólo puedo decir que su plan es perfecto… y Él tiene un gran propósito con cada circunstancia…

Dime si no paso por tu cabeza ¿Y si hubiese sido yo?

 Lagrimas

Hoy después de orar comprendí que muchos vivimos en un estado de confort. Creyendo que hemos hecho lo suficiente y que somos merecedores de nuestros bienes materiales. Logros y títulos…

 Estas circunstancias nos ayudan a pisar con los dos pies la tierra que nuestro padre nos heredó… nos permite recordar que nada de lo que tenemos lo hemos ganado… que vivimos porque su GRACIA existe.

 Todo lo que tienes… familia… amigos… bienes materiales… todo es un regalo inmerecido de Dios… y cuando lo has perdido todo… crees que Él te quitó algo que era tuyo… cuando tu propia vida le pertenece a EL

 ¡Hoy entendí por fin… que debemos ser agradecidos por cada milagro que camina con nosotros cada día!

 Hoy agradezco a Dios por todo lo que El decidió prestarme… mi vida… mi esposo, mi hijo, mi familia, mi trabajo, por todos y cada uno de ustedes… ya que todos somos milagros vivientes para otros.

 Pero sólo valoramos todos sus milagros… cuando los perdemos para siempre.

 ¡Estas circunstancias pasan para voltear tu mirada a Dios… para que al ver un rescate milagroso tu corazón pueda conmoverse y para que puedas valorar todos los milagros de tu vida… que hasta el momento no eran evidentes!

abrazo

¡Hoy abraza a cada milagro de tu vida… valora… vive… y que Dios siga caminando contigo!

Sonia Matamoros

¿Jesús fue un hereje?

Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses y cuando hubo gran hambre sobre toda la tierra; y, sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

Se entiende por herejía una idea contraria a los dogmas o principios de una religión. Y precisamente en las referencias de Lucas 4:25-27 vemos a un Jesús muy crítico de las doctrinas de los judíos. Ya en el verso siguiente podemos ver la manera cómo ellos reaccionaron ante estas aseveraciones de Jesús: “Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas”.

La aseveración de Jesús de que la bendición, la gracia y la misericordia de Dios pueden haber llegado en su tiempo a personas que se encontraban más allá de las fronteras de Israel, a gente más allá de la religión judía, les parecía a ellos una falta de respeto contra el Dios de Israel.

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Si bien los judíos conocían muy bien los relatos mencionados por Jesús, la aclaración de que había muchos necesitados de sanidad y sustento en Israel, los cuales no los recibieron y contrariamente fueron dados a los “paganos” era ofensivo para sus oyentes. La herejía, respecto de la forma de ver judía se encontraba en el hecho de que se plantease que Dios tiene misericordia de los gentiles tanto como del pueblo de Dios.

Habría que considerar esta aseveración en la medida en que nosotros hemos vuelto a clausurar la misericordia de Dios para los no cristianos. Es muy común el conflicto sobre si Dios puede o no puede escuchar la oración de alguien que no es cristiano, y en algunos casos incluso si no es un cristiano-evangélico-calvinista-infralapsariano-premilenarista-pretribulacionista-antipentecostal, etc. Pero en repetidas ocasiones vemos a un Jesús que llevó bendición a quienes no eran judíos ortodoxos practicantes sino samaritanos con fama de apóstatas o a una sirofenicia de quien Marcos enfatiza que era hellenys, es decir, griega. Este énfasis no es simplemente gentilicio, evidenciaba que aquella mujer era pagana y adoraba a dioses paganos y clamo a Jesús por sanidad para su hija y la recibió. También vemos en los evangelios a un centurión romano quien recibe sanidad para su criado sin ser judío.

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El mensaje de Jesús enfatizó mucho esta idea como por ejemplo cuando dijo que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos y pecadores”.  Si algo evidenció Jesús en su enseñanza es que más grande que nuestros esquemas doctrinales es la misericordia de Dios. Evidentemente, Jesús predicó del juicio, pero en términos de una condenación que viene de las mismas obras o pecados que realizamos más no como una condenación divina como tal. La actitud de Jesús ante los pecadores fue más bien fue: Yo no te condeno, vete y no peques más.

Aprendamos a sentir de la manera que sintió Cristo con su misma misericordia y bendición ante quienes lo buscan en su angustia.

La meta de todo creyente es ser maestro

«Acerca de esto tenemos mucho que decir, pero es difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oir. Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis […]

a través de Una progresión natural — Lumbrera

Judas Tadeo y el problema de la mala fama

Judas Tadeo ha pasado muy desapercibido en nuestras meditaciones de la Palabra de Dios. Es que su presencia en los evangelios es muy eventual. De hecho, sólo lo vemos en tres ocasiones.

  1. Cuando es elegido entre los doce. Lucas 6:16

  2. Cuando pregunta por la revelación del Hijo. Juan 14:22

  3. Cuando vemos a la iglesia primitiva en oración. Hechos 1:13

De todos modos, ha pasado a formar parte de las tradiciones populares de la fe como el santo patrono de las causas difíciles o desesperadas. Muchos creyentes católicos apelan a él en oración en fusca de algún favor divino. Evidentemente, no podemos compartir esto, sin embargo, qué sabemos y qué podemos aprender del apóstol Judas Tadeo.

El mismo nombre de este apóstol fue para él una carga muy pesada. Llevar el mismo nombre que aquel que llegaría a ser célebre por haber traicionado al maestro era un problema muy molesto. De hecho, a pesar de que su nombre tenía un significado muy hermoso, para él debió haber sido una carga después de la crucifixión. Judas significa: alabanzas sean dadas a Jehová.

Como en el caso de este apóstol, nosotros podemos llegar a enfrentar ciertas circunstancias que nos llegan, que nos afectan desde afuera y que pueden ser cargas difíciles de sobrellevar. Qué vamos a hacer frente a dichas circunstancias, es una pregunta muy apropiada.

  1. Dejarnos llevar. Resignarnos a ello. Cruzarnos de brazos y dejar que las circunstancias pasen por encima nuestro

  2. Hacerles frente. Cambiar nuestras circunstancias. Hacer que las circunstancias trabajen a nuestro favor.

De hecho, Judas, no dejó que su nombre lo amilanara. Vemos que hasta el final asume ese nombre tan cargado de amenazas, cuando en la carta que escribe a la iglesia en general, se presenta como Judas y no de otra manera. De hecho, ustedes pueden ver cómo otro de los discípulos siente cierto recelo de llamarlo por su nombre de pila y prefiere llamarlo Lebeo, al parecer, su segundo nombre en Mateo 10:3

Es muy común, por ejemplo frente a la mala fama que tiene cierto grupo social, cierta institución educativa o incluso nuestro propio país, que optemos por hacernos al grupo y dejarnos llevar por él. Los ecuatorianos son… y empieza una serie de adjetivos que tratan de describirnos y ante los que asentimos como si su descripción fuera la nuestra. De todos modos, no debería ser así. Al igual que Judas, nuestro afán debería estar puesto en demostrar que por el hecho de que llevemos un nombre que está asociado a la traición, el engaño y las mentiras, no significa que nosotros seamos así. La fama que tienes por lo que otros antes que tú han hecho, no debería ser la que determina tu futuro. Hay quienes determinan cómo debe ser una persona en función de lo que sus padres fueron. No estamos determinados de esta manera. Hay diferencias y nosotros podemos gobernar dichas diferencias. Si nos han heredado una mala fama busquemos sembrar para los demás una buena fama.

Lo segundo que nos llama la atención de este apóstol es la pregunta que hace al maestro según el testimonio que nos queda en el evangelio de Juan.

Judas muestra preocupación por aquellos que no hayan de creer al testimonio de los discípulos acerca de la resurrección. Judas es un tanto práctico y su planteamiento es que Jesucristo se dé a conocer a todo el mundo de tal manera que a nadie le quepa duda alguna de que Jesús realmente resucitó.

Así, Judas, de sobrenombre Lebeo muestra lo amplio de su corazón. Anhela que todos puedan seguir a Cristo de manera incuestionable. Sin embargo, Jesús lo enfrenta, y a nosotros con él, al tema de la fe. Los ojos de la fe se abren por medio de la obediencia y no de la imposición. El Padre de todo lo creado quiere que se lo siga, no por miedo o intimidación sino por amor y en libertad.

Lo que Cristo le dice a Judas Tadeo es que el conocimiento de Dios no es meramente intelectual, sino relacional, vivencial. Es un amor que surge, no de las evidencias empíricas, de los datos comprobables, de las ciencias exactas, sino del corazón que se entrega en amor.

Jecuscristo le plantea a Judas que la relación con Dios parte del amor y de este, surge la obediencia y donde hay obediencia está Dios. Así pues, lo que nos dice Jesucristo es un tanto diferente a una frase que se suele decir con mucha frecuencia: “Donde hay fe hay amor, donde hay amor hay paz, donde hay paz esta Dios y donde está Dios no falta nada.” De hecho, el orden sería donde hay amor, hay obediencia y donde hay obediencia habita Dios y donde habita Dios hay libertad…

De Judas, pues, podemos aprender a no permitir que la mala fama que otros han dejado sobre nosotros no nos afecte. Pero también que no hay otra manera de conocer a Dios que por medio de la fe y esta se manifiesta en la obediencia.

Nuestra espiritualidad debe ser luz para los demás

Cuando era joven y decidí seguir la pastoral, una de las razones que entonces fue para mí una justificación para hacerlo fue el suponer que siendo pastor y rodeado de creyentes sería más fácil ser cristiano. Cuando sea pastor, pensaba en ocasiones, podré ser un buen cristiano porque las tentaciones estarán muy lejanas.

En las iglesias muchas veces hay quienes tienen una forma de pensar muy similar. Creen que mientras más grande sea su círculo de amigos cristianos y más espirituales serán. En ocasiones, al cabo de unos pocos años todas sus amistades no cristianas son relegadas por amistades creyentes. En vista de que este cambio de relaciones y de actividades relacionadas cambian, muchos ya dan por sentado que su espiritualidad se a enriquecido. Concierto cristianos, reuniones de célula, cultos de oración, etc., son los que ocupan ahora el lugar que antes ocupaban las discotecas, los bares y otro tipo de encuentros. El viejo hombre, piensan, está muriendo en mí.

Estas actitudes, en lugar de fortalecer nuestra espiritualidad lo que hace es darle una hálito eclesial a nuestro pecado. La mentira, el robo, la lujuria, la hipocresía o la avaricia se mantienen en nuestro corazón sólo que ahora tienen otra apariencia.

No es alejándonos del mundo como logramos ser más espirituales. De hecho, se puede ver gente que en medio de grupos de no creyentes son capaces de hacer crecer su fe y su devoción por Dios. La manera como muchas veces el contexto supuestamente espiritual no logra hacer crecer nuestra fe mientras que los espacios supuestamente paganos sí lo logran lo pude ver cuando seguí el seminario a la par de la universidad. Mientras en el seminario, la reflexión y la crítica a que eran sometidas nuestras doctrinas más preciadas me hacían sentir poco valor por la espiritualidad o por los mandamientos bíblicos, por otro lado, los continuos cuestionamientos y críticas que recibía en la universidad (en Sociología) me hacían sentir más anhelos de fortalecer mi fe y mi relación con Dios.

En el caso bíblico hay muchos ejemplos, pero el que quisiéramos mencionar es el de la iglesia de Corinto. La ciudad en la que se hallaba aquella iglesia era uno de los más paganos del mundo antiguo. Tal vez Pablo hubiese podido buscar otro lugar más espiritual para fundar una iglesia, sin embargo, es en medio de una ciudad llena de pecado donde funda una iglesia. De igual manera, los Corintios cristianos hubiesen podido apartarse de la ciudad al ver que los templos idolátricos se hallaban por todos lados y que, de hecho, en el centro de la ciudad se hallaba uno de los más importantes prostíbulos del Imperio Romano. Lo cierto es que no lo hicieron. Buscaron ser creyentes fieles a Jesucristo en ese lugar. Tuvieron muchos errores y aún en ocasiones el pecado entró en la iglesia, pero persistieron en ser una iglesia de Cristo en un jugar adverso.

No es, pues, el apartarnos de la sociedad, de los amigos no creyentes lo que nos hace más espirituales. Es sólo cuando aprendemos a modelar nuestra vida de acuerdo al modelo de Cristo cuando empezamos a fortalecer nuestra espiritualidad.

Si Cristo hubiese pensado que es mejor alejarse del pecado y la maldad de este mundo, no hubiese venido por nosotros. Su encarnación nos enseña a ser creyentes en contracorriente. Es preferible hundirse porque se ha sido capaz de salir de la barca que simplemente criticar la falta de fe del otro desde dentro de la barca. Al final de cuentas, Pedro pudo probar el poder de Dios mientras caminaba por el agua y Jesús sostuvo a Pedro con su mano y no a los once que se quedaron en la barca.

No te pido que los saques del mundo, oraba Jesús, sino que los guardes del mundo. No vivamos enclaustrados, seamos luz donde el pecado va ganando terreno sobre nuestro mundo.

Las promesas de Dios y nuestras oraciones

“Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” Marcos 11:24

Dios ha hecho una serie de promesas a su pueblo en la Bibia. La oración es el modo de acceder a ellas. Sin embargo cometemos dos errores en la oración en lo concerniente a la oración por las promesas divinas. El primero es apropiarnos de promesas que no son para nosotros. Tomamos al azar frases de la Biblia y nos apropiamos de ellas sin considerar los condicionantes que hay alrededor o si dicha promesa ha sido hecha a alguien en particular. En muchos de los textos bíblicos donde se encuentra una promesa de Dios, esta se halla conectada con algún condicionante. Por ejemplo: “Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” es una promesa que lleva dos condicionante: “No se apartará de tu boca este libro de la ley”y “Esfuérzate y se valiente”.

Lo segundo es que debemos advertir que algunas de aquellas promesas son hechas para personas específicas de la historia. Así, la promesa de conquistar Canaan fue hecha a Israel en el siglo XII. Nosotros no podemos tomar esta promesa para nosotros. En ocasiones, Dios toma algunas promesas hechas en el pasado a personas distintas para aplicarlas a nuestras vidas. De todos modos, esto no es una regla y debemos estar alertas a no confiar en promesas que no nos han sido hechas para luego no sentir nuestro corazón desfallecer al ver que dichas promesas no se cumplen.

Es segundo error que podemos cometer ante las promesas bíblicas es no creerlas del todo. Por temor a equivocarnos preferimos no tomar aquellas promesas para nuestra vida. Esto nos hace perder dichas promesas. A continuación compartimos las Palabras de Charles Finney un gran evangelista del siglo XIX que nos exhorta a confiar en las promesas de Dios y pedirlas adecuadamente.

Sin duda la fe es una condición indispensable de la oración que prevalece. Hablo de la clase de  fe que asegura la bendición. Debemos creer que recibimos la bendición específica que pedimos. No debemos pensar que Dios es un ser que si le pedimos un pan nos dará una piedra o si le pedimos un pez nos dará una serpiente, según palabras de Jesús. En el relato de Marcos 11, los discípulos debían tener fe para un milagro, y es claro que se esperaba que creyeran que lo iban a recibir. Esa es la clase de fe que debían tener. Ahora bien, ¿qué deben creer los seres humanos en relación con otras bendiciones?  Es una cosa lógica pensar que si una persona ora por una bendición específica, Dios por algún misterio de su soberanía, le va a dar algo diferente, o se la da a otra persona, en otro lugar. Ese pensamiento no solo es tonto, sino deshonroso para Dios. Debemos creer que recibiremos las cosas que pedimos.
¿Cuando estamos obligados a hacer este tipo de oración? ¿Cuándo debemos creer que recibiremos las cosas que pedimos? Mi respuesta es: Cuando tengamos la evidencia de ello, y la fe siempre tiene esa evidencia. Una persona no puede creer una cosa, a menos que vea algo que considere evidencia. No está obligado a creer, y no tiene el derecho de creer que algo será hecho por alguien, a menos que tenga prueba de ello. La mayor expresión de fanatismo es creer sin tener prueba o evidencia.
Suponga que Dios ha prometido algo de manera especial. Por ejemplo: Él dice que está más listo a dar el Espíritu Santo a quienes se lo pidan, que los padres a dar pan a sus hijos. Aquí debemos creer que lo recibiremos cuando lo pidamos en oración. Usted no tiene del derecho de anteponer un si condicional y decir: “Señor, si es tu voluntad, dame el Espíritu Santo”. Esto es un insulto para Dios. Anteponer un si condicional a la promesa de Dios, donde Él no lo ha puesto, es equivalente a acusarlo de falta de sinceridad. Es como decir: “Señor, se has sido sincero al hacer esta promesa, concédeme la bendición que te estoy pidiendo.”

Padre, que cada vez que pida espere siempre Tu Voluntad, pero además, que el esperar Tu Voluntad no sea un escondite para ocultar mi falta de fe. Tus promesas son veraces y tu palabra se cumple en mi vida. Amén.