LAS EMOCIONES


Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

(2Co 7:10)

Rabia, alegría, tristeza, frustración, etc., todas estos son sentimientos que en algún momento del día podemos llegar a sentir. Evidentemente, hay una emoción que queremos sentir todos y es aquella que se relaciona con la alegría, el gozo, y la felicidad.

Hay quienes hacen de la búsqueda de esta felicidad la razón de su vida. Hay quienes piensan que esta es inalcanzable y simplemente bajan los brazos antes de luchar. No faltan tampoco quienes creen que la vida está sazonada con diversos matices y que lo mejor es aprovechar estos momentos de felicidad cuando los mismos llegan pero mejor no anhelarlos para evitar una frustración.

No obstante, sea cual fuere nuestra actitud frente a este tipo de emociones, no cabe duda de que también existen otras que por lo general no son muy queridas: La tristeza, el dolor, al angustia, la decepción, etc. Quizás el más opuesto al de la felicidad sea el de la tristeza. La ira, el rencor, y muchos más, suelen luchar por estar presentes en nuestro corazón algún momento.

Meditemos un poco acerca de las emociones a la luz de la Palabra de Dios. Son cinco las preguntas que buscaremos responder:

A)     ¿Qué son las emociones?

B)      ¿Son importantes para el desarrollo de mi vida espiritual?

C)      ¿Pueden ser manipuladas?

D)     ¿Qué nos dice la Biblia respecto de las Emociones?

E)      Una Parábola para terminar…

¿Qué son las emociones?

Quizás lo más importante sea diferenciarla de otra palabra que por lo general suele sea usada como sinónimo: Sentimiento. Es muy común creer que las palabras emociones y sentimientos son intercambiables. La verdad es que estos dos términos son muy distintos y expresan realidades muy contrarias.

El sentimiento. Básicamente diremos que el sentimiento es una sensación de moderada intensidad y que es perdurable en el tiempo. El amor, la felicidad y la simpatía serían  un par de ejemplos.

La emoción. Esta por el contrario, es una sensación de gran intensidad y corta en el tiempo.

De esta última dice el D.R.A.E.:

Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

Así pues, durante el día, podemos sentir una gran variedad de emociones que se suceden una a otra. O quizás una mezcla de emociones que muchas veces no sabemos describir. Despertarme tarde y recordar que tenía una cita importantísima y sentir rabia contra el despertador que no sonó. Salir apresurado y sentir rabia porque no pasa el bus que necesito. Sentir alegría al llegar al lugar y ver que nuestra cita llega justo después que nosotros. Sentir frustración en la noche porque nos informan que algo que habíamos planeado no logra concretarse. Así, frente a cada nueva circunstancia que vivimos nuestro ser puede experimentar una nueva emoción que nos altera por completo.

En definitiva, reaccionamos ante las circunstancias que debemos vivir a cada instante y lo hacemos por medio de las emociones. En determinados momentos nos pueden ayudar a salir de lugares peligrosos como cuando sentimos temor frente a un carro que se dirige contra nosotros.

¿Son importantes para el desarrollo de mi vida espiritual?

Las emociones pueden acercarnos o alejarnos de Dios. Frente a la frustración por una petición no contestada en nuestros términos por Dios, podemos decidir que no queremos estar con Dios. Frente a un momento de alegría y gozo por lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, podemos decidir buscar más de Dios. La “emoción”  que sentimos frente a una alabanza puede hacernos decir que necesitamos de Dios en todo momento. La ira que sentimos frente a las actitudes poco cristianas de un hermano puede hacernos decir de qué sirve ser cristiano.

Así pues las mismas emociones que nos pueden llevar a buscar de Dios en un momento determinado, nos pueden llevar igualmente a renegar de Dios en otro momento.

¿Son importantes las emociones para el desarrollo de nuestra vida espiritual? La respuesta es sí, pero debemos ser cautelosos. Nuestras emociones pueden ayudarnos a buscar de Dios, pero el momento en que dependemos de ellas, estamos en graves aprietos.

Tal vez una de las razones por las cuales no debemos basar nuestra vida espiritual en nuestras emociones sea el hecho de que estas son por naturaleza pasajeras. Un día frente al obrar maravilloso de Dios puedo sentir que deseo servirlo toda mi vida, sin embargo, pasa esa emoción y con ella mis deseos de servirlo. Muchas veces pasa esto cuando en la adoración nos conmovemos con la música y las letras de los himnos y cantos que entonamos, sin embargo, el lunes, frente a mi jefe que me reclama de manera injusta, mis emociones no serán precisamente las mismas.

Hay algo más: en determinados casos, podríamos decir que las emociones pueden ser adictivas. Muchos anhelan la felicidad, decíamos al principio. No está mal desearla, sin embargo, cuando confundimos la felicidad -un sentimiento-, con la alegría -una emoción-, terminamos persiguiendo que una emoción pasajera se vuelva eterna. Comenzamos a perseguir esta emoción y estamos dispuestos a aceptar cualquier pensamiento o idea que nos permita llegar a este estado permanente de alegría. En unos casos, este camino es recorrido en dirección de las drogas. En otras pueden ser las sectas.

Debemos declarar esto puesto que como nunca antes en nuestros días, estos movimientos que tergiversan la Palabra se hallan como leones rugientes acechando a quienes no están cimentados en la Palabra sino que buscan en Dios una especie de analgésico para sus problemas. Sin compromiso real con Dios, no se puede estar firme en las convicciones personales. El resultado es que muchos se dejan llevar por estos movimientos porque sienten algo que antes no habían sentido. Algunos lo justifican llamándolo unción pero la unción nos acerca a Dios y nos permite vivir en libertad, estas supuestas unciones de las que muchos hablan los aleja de Dios y los vuelve esclavos del líder que tiene la unción y la da a su juicio.

Por todo esto necesitamos decir que si bien las emociones son buenas, es necesario ser cuidadosos y no cimentar nuestra fe en estas pues como las olas del mar vienen y van y así nuestra fe irá y vendrá.

¿Pueden ser manipuladas?

Es aquí donde llegamos a uno de los puntos más cruciales en lo referente a la relación entre las emociones y nuestra vida espiritual. A la respuesta anterior no podemos sino responder con ejemplos.

Adolf Hitler, se diga lo que se diga, es considerado uno de los más grandes oradores del siglo XX. Sus discursos eran capaces de levantar al más apático. Se dice que cuando preparaba sus discursos a la nación alemana, gritaba y vociferaba como si tuviese a todo su público en frente. Tenían tres dactilógrafas que redactaban sus discursos mientras él hablaba por si acaso una de ellas se perdía.

El secreto de sus grandes discursos, se dice, era su capacidad emotiva. Sabía cómo manipular a la gente… a decir verdad, supo cómo manipular a toda una nación.

Con un poco de esfuerzo, es fácil aprender a hablar de tal manera que uno sea capaz de convencer a un pueblo entero de algo sólo a base de las emociones. Esto es lo que reía Hitler, aquí unas palabras de él:

“…la fuerza que mueve avalanchas políticas y religiosas es el mágico poder de la palabra hablada y sólo eso. Las grandes masas de gente pueden ser movidas solamente por el poder de los discursos. Todos los grandes movimientos son movimientos populares, erupciones volcánicas de las pasiones y de los sentimientos emocionales humanos, fomentados bien por crueles dioses del dolor o por la antorcha de la palabra arrojada entre las masas, no por chorros de limonada de los estetas literarios y de los héroes de salón”[1]

Si a esto añadimos la labor realizada por Joseph Goebbels tenemos una nación asesinando a 50 millones de personas en una década, es decir 9 personas por minuto.

Goebbels era el ministro de propaganda. Estaba encargado de ensalzar los sentimientos de orgullo y promover el odio. Lo hacía muchas veces mintiendo y convenciendo de cosas muy alejadas de la realidad[2].

A este hombre se atribuye la célebre frase: Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad.

Como Hitler y Goebbels han existido y existen en la actualidad muchos hombres y mujeres que lo único que buscan es manipular nuestras emociones para que los sigamos ciegamente.

Lastimosamente, hoy en día no es tan difícil ser manipulados. La tecnología y los medios de comunicación, ayudan a que estos manipuladores lleguen hasta nuestros hogares todos los días y con mayor efectividad que como lo hacían Hitler y Goebbels.

Cuando no sabemos controlar nuestras emociones y ser dueños de ellas somos más vulnerables a estos medios de manipulación masiva. Con todo, no son sólo los medios de comunicación los únicos que saben cómo manipular. Aquellas sectas de las que hablábamos hace poco también buscan manipular las emociones de las personas, atrayéndolas hacia sí y haciéndolos dependientes de dichos movimientos antes que de Jesucristo. Reclamando la autoridad de los apóstoles esclavizan a quienes se dejan llevar por ellos. Con todo, no hay que extrañarse ante esto pues Jesús ya nos lo advirtió:

Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará

Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo[3].

Y en otra parte:

Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. 

Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.

Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes[4].

 

¿Qué nos dice la Biblia respecto de las emociones?

Las emociones son tratadas en la Biblia como parte de un todo que las contiene así como a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos y que recibe el nombre de corazón. Sobre este nos dice la Biblia en el libro de los Proverbios 4:23: Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Sabiendo Dios lo peligroso que es cuando nuestro corazón cae en malas manos, nos da este consejo. No obstante, lo más común es recalcarles este verso a los jóvenes en relación el enamoramiento.  Pero ellos no son los únicos cuyas emociones pueden dominarlos. Sin importar la edad que tengamos, podemos ser en un momento determinado esclavos de nuestras emociones –y estas no serán muchas veces el enamoramiento o la ilusión sino la rabia, la codicia, la envidia, o la lujuria-. Así pues, sobre toda osa guardada guardemos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, pero sobre todo, nuestras emociones.

Otro texto bíblico nos señala en el Nuevo Testamento la forma en que debe darse nuestro amor a Dios: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente[5].

La inclusión del corazón acá nos indica nuevamente que nuestras emociones deben estar presentes al igual que nuestra mente. Es triste ver que a veces optamos por dejar la mente fuera y alabar a Dios con todas nuestras emociones sin recapacitar y reflexionar en nuestra adoración. Esto es lo que ocasiona que a veces seamos víctimas de quienes tergiversan la Palabra de Dios. Nuestra adoración es con el corazón, pero también con la razón.

De allí podemos ir a otro texto de la Biblia que se halla en las cartas de Pablo, en 1 Corintios 14: 20 donde el apóstol nos dice: Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar. O como traduce otra versión: Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar

En la medida en que nos dejamos llevar por nuestras emociones no reflexionando y meditando en la voluntad de Dios, terminamos esclavos de las estratagemas de los hombres y veleros que se dejan llevar por cualquier viento de doctrina.

Finalmente pues llegamos al punto central de lo que dice la Palabra de Dios respecto de nuestras emociones. 2da de Timoteo 1:7 dice: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

No sólo somos conminados a controlar nuestras emociones por cuidado de nuestra salud espiritual sino porque el Espíritu Santo que habita en todo creyente nos da la fortaleza para dominar nuestras emociones, ya la ira, ya el temor, ya la angustia, ya la desesperanza, ya la alegría, ya la desdicha.

15 comentarios en “LAS EMOCIONES

  1. gracias! Este artículo de verdad que está bien redactado. Mucha gente no tiene claro la diferencia entre sentimientos…emociones..y lo importante que es tener estos conceptos claros…además que importante es que usemos nuestra mente al adorar a Dios!

  2. estoy muy agradecida por todas estas palabras soy una creyente nueva, cada día es un volcán de sabiduría Espiritual. ………gracias Señor y a Uds. también estoy muy emocionada de conocer y conocer con equilibrio con mi señor gracias….

    1. Gracias por sus palabras hna. Sonia. Que Dios siga alimentándola de su Palabra y dando a su vida toda la bendición y dirección que necesita para su vida.
      Bendiciones.

  3. Gracias x este tema pienso q hasta q no entendamos y dominemos las emociones seguiremos siendo exclavo del mundo.. Yo l pido a Dios q m ayude a batallar con esto a saber q hacer y como enfrentarlo..

  4. Muchisímas gracias por este hermoso material. Palabra revelada por Dios. Siempre en la iglesia repiten:¨Dios no se mueve por emociones¨, ahora entiendo el por qué, lo pondré en práctica y les transmitire lo aprendido a los demás.

  5. Bello me alegra saber que Dios prepara a personas que puedan enseñar no solo sicólogia.si no también todo a base de las Sagradas Escrituras.

  6. las emociones… ¿cómo afectan nuestras emociones a la lectura, o quizás mejor, a la interpretación de la palabra de Dios? (La Biblia)

  7. Hola. Muchas gracias, muy chevere. Te cuento que me quedó faltando la parábola nque dijiste cuando describiste el contenido del texto. Si no la ví. Disculpame

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